Llevamos en el país ya varios meses de movilización ciudadana como no habíamos visto en las últimas décadas, aunque los motivos que llevaron a las calles a las capas medias urbanas  están presentes, desafortunadamente, desde hace ya mucho tiempo en nuestro país.
Navegando por Twitter uno de estos días me encontré con una discusión muy interesante que tenían algunos amigos sobre un artículo  escrito por el economista Ricardo Hausmann, Director del Centro para el Desarrollo Internacional de Harvard y profesor de esa misma universidad. La tesis del profesor Hausmann se resumen en el título de su artículo, que además tomé prestado para titular esta entrada: Combatir la corrupción no terminará con la pobreza.
Hacen falta liderazgos que sean capaces de canalizar en forma positiva la energía ciudadana que estamos estrenando en el país. El momento es ahora.
Es evidente que las protestas ciudadanas han venido descendiendo de intensidad en las últimas semanas. La indignación de la población pareciera mantenerse, pero una buena parte ha dejado de asistir a la Plaza de la Constitución.  El fenómeno preocupa, porque  hasta el momento nada ha cambiado de este sistema que permite y fomenta la corrupción. 
Mucho hemos escuchado sobre cómo las nuevas tecnologías y las redes sociales han despertado cambios y movilizaciones en las sociedades: la Primavera Árabe en el Medio Oriente, los movimientos Occupy en Estados Unidos y el mundo, los Indignados en España... Pero, ¿le damos todo el crédito a la tecnología? ¿Tendrá en efecto tantísimo poder?
Recientes informes internacionales  han venido colocando en entredicho la existencia de una República democrática y representativa en algunos países , debido al desconocimiento de elementos esenciales tales como el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos, tal y como establece la Carta Democrática Interamericana (art. 3). 
Nos emociona el estreno de Dimensión y les damos las gracias por acompañarnos en esta nueva aventura, que deseamos convertir en un ejercicio de ciudadanía. Les adjunto las “Preguntas Frecuentes” acerca de Dimensión, y mis respuestas a ellas.

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