Si el Congreso no actúa, habría consecuencias para el país
En el Congreso de la República se está discutiendo la Ley Contra el Lavado de Dinero, que tiene como objetivo impedir que el dinero de origen ilícito entre a circular en la economía formal.
Los narcotraficantes, mareros, terroristas y corruptos tienen el problema de cómo gastar el dinero que obtienen de sus actividades criminales e ilícitas. Sus ingresos los obtienen en efectivo y muchos tratan de poner negocios de mentira para ingresar ese dinero al sistema financiero y, desde allí, poder gastarlo sin problemas.
Por impulso de organismos internacionales, la mayoría de los países cuentan con leyes contra el lavado de dinero. No es una cuestión opcional, sino un acuerdo impulsado por los países desarrollados.
Debido a que los grupos criminales son muy dinámicos en encontrar formas de lavar el dinero ilícito, las leyes contra el lavado de dinero tienen que actualizarse cada cierto tiempo. En Guatemala, la última modificación a la ley se hizo en 2010 y los organismos internacionales están pidiendo que se actualice.
En los próximos meses, Guatemala recibirá una comisión internacional para evaluar el tema. Si el Congreso no aprueba la nueva ley, seremos incluidos en una lista de países que no colaboran con el tema.
Si llegamos a ser incluidos en esa lista, las consecuencias económicas pueden ser muy graves. Los países desarrollados pondrían veto a sus empresas y a sus sistemas financieros para interactuar con el sistema financiero guatemalteco.
Automáticamente seríamos sospechosos de facilitar el lavado de dinero y eso nos puede aislar del resto del mundo. El Congreso debe aprobar la Ley Contra el Lavado de Dinero, sin excusa y sin demora. Dejen de ser tan irresponsables.
*Columna publicada originalmente en Nuestro Diario