El que cuida el gasto público

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La Contraloría de Cuentas se volvió un arma política

 

Esta semana inició el proceso de elección del nuevo Contralor General de Cuentas, un puesto desconocido para la mayoría de los guatemaltecos, pero que resulta de suma importancia para el país.

La Contraloría General de Cuentas debe fiscalizar el gasto de todas las instituciones del Estado, incluidas las municipalidades. Realiza auditorías regulares para detectar el mal uso de los recursos públicos.

Todos los años publica un informe con los hallazgos de irregularidades en el gasto público. En ese sentido, como decimos los chapines, la función de la Contraloría es “contarle las costillas” a los funcionarios públicos.

Si esta institución realizara bien su trabajo, destaparía varios casos de corrupción y sus hallazgos serían los insumos iniciales para que el Ministerio Público actúe, profundice la investigación y luego lleve los casos a los tribunales.

Sin embargo, esta institución ha estado al servicio de los gobiernos de turno. Los alcaldes y funcionarios que son amigos del poder no tienen que preocuparse, ya que la Contraloría puede hacerse de la “vista gorda”. 

La Contraloría también emite el famoso “finiquito”, que es una constancia necesaria para optar a un cargo público. En el pasado, la Contraloría ha sido utilizada para facilitarles el finiquito a los “amigos”, pero negárselo a quienes son considerados “enemigos” del poder.

Estamos próximos a las elecciones y la Contraloría podría ser utilizada nuevamente como arma política. En ese sentido, los decanos de Ciencias Económicas y Contaduría de las universidades tienen una enorme responsabilidad para el país. 

Como ciudadanos debemos estar atentos a este proceso, ya que es fundamental para la salud de nuestra democracia.

 

*Columna publicada originalmente en Nuestro Diario

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