El narcotráfico es una grave amenaza a nuestra democracia
El narcotráfico ha logrado una enorme influencia en la política guatemalteca. No es nada nuevo. Lleva muchos años tomando el control de varias instituciones.
En 2022, un narcotraficante mexicano fue condenado en Estados Unidos y, durante el proceso legal, declaró que en 2007 le dieron 24 millones de dólares a la UNE para financiar la campaña electoral del expresidente Álvaro Colom.
Dos altos exfuncionarios del desaparecido Partido Patriota, que gobernaron el país entre 2012 y 2015, tienen una orden de extradición de Estados Unidos, acusados de narcotráfico.
El excandidato presidencial Mario Estrada fue condenado en Estados Unidos por narcotráfico. Su partido logró varios diputados en el Congreso.
Luego está el caso del exdiputado José Ubico, que fue condenado dos veces por narcotráfico en Estados Unidos.
El narcotráfico ya no solo financia a los partidos políticos en Guatemala. Hay reportes de alcaldes, diputados y otros funcionarios públicos que estarían directamente relacionados con el tráfico de drogas.
Como es de suponer, el narcotráfico también termina contaminando a las instituciones policiales y militares. Es un cáncer que avanza sobre todo el Estado.
El peligro que corre Guatemala es que el narcotráfico tome el control total del Estado. Nos convertiríamos en un Estado mafioso, al servicio del crimen, como fue el caso de Venezuela.
En Colombia, el narco llegó a ser tan poderoso que solo pudieron combatirlo con la ayuda de Estados Unidos.
Sin embargo, todavía estamos a tiempo de reaccionar. Debemos rechazar esa cultura del narcotráfico que se hizo tan popular en algunas partes de México. También debemos pensar muy bien a quién le daremos nuestro voto el próximo año.
*Columna publicada originalmente en Nuestro Diario