El pueblo iraní demanda libertad
Estados Unidos e Israel lanzaron un nuevo ataque contra Irán, logrando eliminar a los principales líderes políticos, religiosos y militares de ese país. Pero el feroz contrataque de Irán genera temores de que el conflicto termine prolongándose por mucho tiempo, con efectos en todo el mundo.
Irán se convirtió en un país dominado por el fanatismo religioso desde 1979, cuando una facción extremista del islam tomó el control del país. Se pasó de una monarquía que simpatizaba con los países europeos a un país donde las mujeres no tienen derechos y se mata a sangre fría a los manifestantes.
Luego de casi 50 años en el poder, la dictadura religiosa de ese país se convirtió en una amenaza para el mundo. Comenzó a desarrollar un programa nuclear que, según la inteligencia de los países occidentales, podría permitirles tener una bomba nuclear en poco tiempo.
Irán se dedicó a apoyar movimientos terroristas en Medio Oriente y ha sido un aliado importante de las dictaduras venezolana, cubana y nicaragüense. Los líderes de ese país desean destruir las democracias liberales y los derechos individuales en todo el mundo.
Junto con China y Rusia, el Gobierno iraní ha ejercido una enorme influencia en América Latina durante los últimos veinte años, lo que ha generado acciones decididas por parte de Estados Unidos.
Lo más relevante es que el pueblo iraní realizó manifestaciones gigantescas en decenas de ciudades, pidiendo el fin del régimen de terror que los ha gobernado por casi cinco décadas. Los mismos manifestantes pidieron ayuda a Estados Unidos e Israel para derrocar a la dictadura religiosa.
El mundo debe apoyar a un pueblo que ha sufrido demasiado. Ojalá logren obtener su libertad.
*Columna publicada originalmente en Nuestro Diario