
El Gobierno debe aumentar la inversión en seguridad
Esta semana, el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN) publicó el informe de violencia de los primeros siete meses del año. No hay sorpresas. Los homicidios subieron 21 %, lo que confirma el incremento en la sensación de inseguridad.
Las revueltas en las cárceles se están convirtiendo en parte de las noticias cotidianas, lo que genera miedo en la población.
El Gobierno hizo bien en aislar a los jefes de las maras, pero no estaban listos para la reacción violenta que iban a generar.
Una opción es ceder a las presiones de las maras, pactar con los jefes y regresar a esa “estabilidad” en la violencia que se tuvo en el pasado. Sería una solución temporal, ya que estos grupos criminales aprovecharían para incrementar su control sobre varias partes del territorio nacional.
La opción más difícil es no ceder y seguir manteniendo aislados a los cabecillas de las maras. Es la decisión correcta, pero requiere que se aumenten las capacidades del Estado para imponer el orden y el control ante las amenazas de estos criminales.
Ir a la “guerra” contra las maras con las capacidades actuales de las fuerzas de seguridad podría generar un escenario caótico.
Las autoridades necesitan plantear una estrategia para incrementar no solo la presencia de las fuerzas policiales, sino también la inteligencia, el equipo y un marco legal que proteja el actuar de los policías.
Es urgente construir una cárcel de máxima seguridad. Todos los gobiernos han evitado ese tema. Han sido irresponsables. Ahora les toca a las autoridades actuales encontrar los mecanismo legales y presupuestarios para lograrlo.
La seguridad está en crisis. El Gobierno debe redoblar esfuerzos para solucionarlo.
*Columna publicada originalmente en Nuestro Diario el 28 de agosto.