En el programa de esta semana, analizamos el papel del empresariado en la vida pública
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre la realidad que enfrenta Iberoamérica y el enorme potencial que aún conserva: “Iberoamérica no es lo que hoy padece. Iberoamérica es, sobre todo, lo que aún puede llegar a ser”. También reconoció los problemas que afectan a la región, entre ellos “élites que se miran al espejo y se aplauden mientras los pueblos se hunden”, así como “políticas convertidas en oficio de mediocres; economías que nunca alcanzan para todos; instituciones que crujen al menor viento y una conversación pública envenenada por populistas de toda índole: los de siempre y los recién llegados”.
Asimismo, mencionó que en la región persisten “corrupción endémica, crimen organizado que amenaza a estados enteros y una distancia creciente entre quienes deciden y quienes padecen las decisiones”. Sin embargo, destacó que Iberoamérica mantiene fortalezas únicas: “el alma iberoamericana conserva intactas reservas que muchos pueblos de la tierra envidiarían. Tiene una luz interior, un coraje viejo, una alegría tenaz frente a la adversidad, una capacidad de improvisar belleza donde otros solo ven escombros”.
Gutiérrez subrayó también el valor humano y estratégico de la región, afirmando que “tiene 500 millones de almas que comparten lengua, fe, memoria y un sentido del humor que ha sobrevivido a todas las desgracias”. Añadió que Iberoamérica cuenta con “tierra fértil, energía en abundancia, minerales para la transición que el mundo entero busca. Alimentos para saciar continentes. Talento joven que asombra cuando se le da una oportunidad”.
Por eso, hizo énfasis en la necesidad de recuperar la convicción y abrazar los valores de la libertad: “La libertad económica que premia el mérito y castiga el privilegio. La libertad política que respeta al diferente y combate al tirano. La libertad personal que reconoce en cada hombre y cada mujer un fin en sí mismo y nunca un instrumento del Estado”.
Además, afirmó que “el ciudadano libre, responsable y emprendedor no es una amenaza para la nación, sino su columna vertebral, su músculo más vivo, su único futuro posible”. También advirtió que América Latina y la península tendrán oportunidades en el nuevo escenario global, pero que “tendrán que dejar de mirarse el ombligo, dejar de pelear las viejas batallas ideológicas que nadie ya entiende”.
Gutiérrez aseguró que “la sorpresa iberoamericana es posible”. Sin embargo, aclaró que “no está escrita, no está garantizada. No caerá del cielo”. Finalmente, afirmó que el futuro de la región “dependerá de que aparezcan próceres dispuestos a levantarla, ciudadanos decididos a sostenerla, empresarios capaces de financiarla, intelectuales honestos para pensarla”.
En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Nuria Vilanova, presidenta de CEAPI, y a Nicolás Shea, fundador y presidente de Cumplo, sobre el rol del empresario en la vida pública.
Vilanova inició señalando que América Latina es el complemento ideal en cuanto a socios se refiere para Europa: “Europa acaba de descubrir que los amigos cercanos de Rusia no son tan fiables, que las relaciones con Estados Unidos a veces van muy bien, pero otras van regular”.
Respecto al vínculo que existe entre la democracia robusta y el desarrollo empresarial, Vilanova indicó que las empresas que generan dinero en regímenes populistas “van sacando ese dinero de los países porque no se fían del mañana”, lo que “acaba empobreciendo a esos mismos países y negándoles la oportunidad de crecer y de crear clases medias”. Por lo tanto, aseguró que las empresas no se pueden permitir “no tener un compromiso constante y un diálogo con los gobiernos”. Añadió que la confianza es clave para crecer.
Por otro lado, señaló que la unión de Iberoamérica es clave: “Estamos trabajando en esas relaciones con todos los países donde hay posibles inversores. Estamos trabajando mucho el tema de empresa familiar y estamos trabajando también en las nuevas generaciones, que tienen que aportar una visión diferente y en el impacto social”.
Para finalizar, en cuanto a qué legado dejaría a las próximas generaciones de empresarios y ciudadanos, Vilanova comentó que sería no ser indiferentes a los sufrimientos de la gente: “Muchos populismos nacen de plantear soluciones mágicas y falsas, no a los problemas reales. Tenemos que sentirnos orgullosos de lo que hacemos como empresarios y para mí sentirnos orgullosos es saber qué hemos aportado a las personas que más sufren y qué hemos aportado a nuestros países”.
Por su parte, Shea indicó que los empresarios deben pensar a largo plazo cuando ven que en un país la libertad económica y la democracia se erosionan: “Cuando se piensa a largo plazo, (...) el país en el cual uno está interactuando tiene que sostenerse por sí mismo. No se ha inventado un mejor sistema que la democracia”. Además, añadió que es importante pensar en las futuras generaciones y que todo ser humano, “independientemente de su ideología”, tenga un mejor país. Por esa razón, aseguró que “es importante señalar algunos temas, por muy incómodos que sean”.
Por otro lado, subrayó que no existe “una mayor fuente de generación de riqueza que el libre mercado” y que sin la riqueza, “la pobreza no se supera”. Insistió en que, para cumplir con estos objetivos, el mejor sistema es el democrático, junto a las libertades que esta conlleva.
Para finalizar, Shea expresó dos consejos a aquellos que buscan emprender e innovar: “pensar a largo plazo y mantenerse optimista porque las posibilidades están, por muy pobre que seas y por muchos fracasos que tenga tu historia”.
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