Los diputados quieren seguir gastando a manos llenas.
El presupuesto presentado por el Ejecutivo para el próximo año logró que siete Centros de Pensamiento del país, de distintas corrientes ideológicas, se pusieran de acuerdo para pedir a los diputados que revisen y corrijan esa propuesta irresponsable.
Lamentablemente, los diputados tienen todo el deseo y el incentivo de aprobar un presupuesto gigantesco. Ellos están contentos de que les otorguen miles de millones de quetzales para gastar en los Consejos de Desarrollo.
Ya entramos a la carrera electoral y los diputados quieren salir inaugurando obras para ganar votos. Según su lógica, entre más gasten, más probable es que los reelijan.
Pero los guatemaltecos debemos despertar. El dinero que gastan los diputados es nuestro. Son nuestros impuestos. Y para hacer esas obras, utilizan sus empresas o las de sus familiares para quedarse con buena parte del dinero. La mayoría son corruptos y quieren quedarse con el dinero que usted y yo luchamos por ganar todos los días.
No estoy diciendo nada nuevo. La encuesta de CID-Gallup y Fundación Libertad y Desarrollo indica que el 72 % de los guatemaltecos desaprueban la labor de los diputados.
Vea usted cómo los diputados han aprobado los presupuestos en los últimos años. Lo hacen a medianoche y a escondidas de la población. Solo quien comete un delito actúa de esa forma.
Es hora de exigir al Congreso que someta a discusión el presupuesto y que no se apruebe de urgencia nacional. Los diputados deben cuestionar cada aumento de gasto propuesto. Esa es su obligación. Para eso les pagamos Q 66 mil quetzales al mes.
No dejemos que los políticos se salgan con la suya. Exijamos un mínimo de decencia a los diputados. Es nuestro derecho.
*Columna publicada originalmente en Nuestro Diario