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How much more does the government want to spend?

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El Gobierno debe ser prudente con el gasto.

 

Esta semana el Gobierno presentó la propuesta de presupuesto para 2025 con un gasto de Q148 mil millones, lo que representaría el 15.9% del tamaño de la economía de Guatemala (PIB).

Todos los gobiernos aumentan o intentan aumentar el gasto público. Es parte de la naturaleza de los gobiernos desear tener más dinero a su disposición.

Sin embargo, el presupuesto que se propone para 2025 sería uno de los más altos de la historia del país. Si se mide en relación con el PIB de Guatemala, solo para la crisis mundial de 2008-2009 y para la pandemia de 2020 se tuvo un gasto tan alto.

El déficit fiscal sería 3.2% del PIB, uno de los más altos en los últimos 20 años. El país se endeudaría por Q27,987 millones, casi un 80% más que en años anteriores.

Esto debería hacer reflexionar al Gobierno. Aun cuando se tengan las mejores intenciones, mucho del gasto público termina desperdiciado o en corrupción en los distintos niveles de ejecución.

En ese sentido, mayor gasto público no significa mejores condiciones de vida para las personas. Al final, solo se incrementa la deuda y los guatemaltecos no vemos un beneficio real de ese gasto.

El Ministerio de Educación sería de los más beneficiados, con un incremento de Q 3,395.6 millones. ¿Serviría para contratar más maestros y ofrecer mejores condiciones a los alumnos? ¿O sería el costo de un nuevo pacto colectivo con el sindicato?

El Ministerio de Comunicaciones también tendría un aumento importante, comprensible con la crisis en infraestructura que estamos sufriendo. Pero ¿Cómo se garantizará que se ejecute de forma transparente?

No se han hecho reformas de fondo que garanticen mayor eficiencia y transparencia en el gasto público. En ese sentido, mayor gasto solo es mayor desperdicio.

 

Columna publicada originalmente en Nuestro Diario el 5 de septiembre de 2024. 

 

 

Why did Maduro not fall on 28J and has not fallen in the weeks since?

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¿Por qué todas las predicciones fallaron?

 

A 45 días del fraude electoral en Venezuela, varios se preguntan por qué no ocurrió la esperada transición a la democracia que se pensaba desencadenarían las elecciones.

Mucha tinta ha corrido, sobre todo en las últimas tres décadas, sobre el tema de las transiciones a la democracia, al punto de convertirse por sí sola en una vertiente de estudio de la Ciencia Política y, en el caso latinoamericano, serían referencias en el tema el argentino Guillermo O’Donnell y el venezolano John Magdaleno [1], con importantes estudios sobre el tema [2].

En ese sentido, los “transicionólogos” derivan de sus casos de estudio una suerte de “receta”, aplicable a cualquier régimen político de base autoritaria. Sin embargo, la gran pregunta que todos se hacen con respecto a Venezuela es ¿Por qué todas las predicciones fallaron?

Tomando como base un famoso ensayo del politólogo norteamericano Mark Lilla a inicios de siglo [3], creo que parte importante del error en la teoría de las transiciones, tiene sus orígenes en un pésimo diagnóstico sobre la naturaleza de la forma de gobierno que están surgiendo en el mundo actualmente. Decía Lilla en 2002 que la ciencia política, sobre todo desde la segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI, abandonó el estudio de la tiranía [4]. ¿La razón? Luego de 1945, el optimismo sobre el progreso de las democracias modernas contribuyó a la percepción de que la tiranía era un problema del pasado y, en su lugar, la literatura sobre el Totalitarismo [5] como nuevo fenómeno político, de alguna forma consumió y acaparó el estudio de la tiranía, otrora una categoría con un inmenso interés que asciende a varios milenios en la historia del pensamiento político occidental. De aquí, podemos derivar por qué en la actualidad se usan todo tipo de eufemismos como "regímenes híbridos", "autoritarismos-competitivos", "hegemónicos", etc., para designar regímenes políticos hipercráticos de una gran intensidad de mando, o peor aún, por qué se les juzga en clave ideológica, desplazando la discusión sobre si son de derecha o izquierda, revolucionarios o conservadores, capitalistas o socialistas, nazis, fascistas, comunistas, nacionalistas, imperialistas, etc. 

Así las cosas, el caso venezolano, junto a Rusia, Irán, Siria, etc., parecieran ser, como los he denominado, "tiranías en forma pura" o "tiranías eternas" [6], una manifestación de régimen político que se aleja de los autoritarismos de la Guerra Fría (1945-1989) y la posguerra fría (1989-2008), que son los casos que estudiaron primordialmente O’Donnell y Magdaleno [7]. Y es aquí en donde se puede hallar la razón del extravío conceptual para poder diagnosticar correctamente las posibilidades reales de una transición en Venezuela.

Recordemos que desde 1945, la narrativa democrática como fuente legitimidad pasó a dominar y neutralizar todas las instancias del discurso político. Bien desde la retórica revolucionaria en el caso del comunismo totalitario que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, o bien desde el revestimiento formal de democracia en el caso de las dictaduras militares [8]; todos estos regímenes usaban el discurso de la soberanía popular aunque fuesen autoritarios en la práctica. Por esta razón, durante en este período (1945-2008), estos regímenes, aunque opresivos a lo interno, actuaban bajo ciertas reglas propiciadas por el consenso internacional en torno a la democracia que permitían que la lucha no violenta fuese efectiva para lograr una transición. De esa manera, movimientos como la Revolución de Terciopelo, Solidaridad, Concertación, Mandela, Otpor, etc., pudieron utilizar las propias reglas formales del régimen autoritario para derrocarlo. Ninguna de estas variables las presenta el caso venezolano. 

Como corolario, la fragmentación del poder global y la ruptura del consenso posterior a 1989, ha creado un terreno fértil para este resurgimiento. Sin un árbitro global claro, las tiranías en forma pura operan con mayor impunidad y menos miedo a sanciones o intervenciones. De tal suerte que hoy, tiranos como Nicolás Maduro, parecieran no molestarse en disfrazarse o camuflarse para aparentar una fachada democrática o de arraigo popular. Han adoptado una forma histórica y transcendental de tiranía, que rebasa lo contingente en todas sus instancias y, por ende, rechaza a secas el principio de soberanía popular, al que percibe como desestabilizador de su poder político. Por esa razón, es altamente probable que luego del fraude del 28J, la tiranía venezolana opte por enterrar definitivamente el voto universal para que no haya más transmisión de mando, bajo el argumento de la lucha contra el fascismo y el imperialismo, y busque otras fórmulas como el voto corporativo, la elección en segundo grado, la aclamación, etc. [9]. 

De manera que, para la tiranía en forma pura o tiranía eterna, la legitimidad democrática significa poco o nada, porque el soberano es simplemente el que tiene la autoridad del Estado, es decir, es quien controla el territorio y finalmente declara la excepción, sin importar cómo haya sido investido (sucesión dinástica, golpe, revolución, designación, elección fraudulenta, etc.). En síntesis, en la "tiranía en forma pura" el poder ilimitado se ejerce sin máscara, tal y como ha sido siempre, a lo largo de milenios. Trátese de faraones, emperadores, reyes, shogunes, presidentes, etc., es imprescindible ver esta forma de gobierno desde la perspectiva más amplia de las regularidades históricas para, como analistas, poder diagnosticar correctamente a qué nos enfrentamos y prospectar escenarios. 

 

 

[1]  En días recientes, John Magdaleno se ha retractado sobre la tesis de la transición y ha afirmado que el régimen venezolano tiene rasgos “totalitarios y sultanísticos” https://x.com/Vladivillegastv/status/1833148895272239245 

[2] Sobre esto: O'Donnell (1989) https://repositorio.cedes.org/handle/123456789/3736 y Magdaleno (2020) https://agroinformatica.com.ve/wp-content/uploads/2020/04/Pol%C3%ADtica_y_Transiciones_a_Democracia_JOHN_MAGDALENO.pdf 

[3] La nueva era de la tiranía”, Mark Lilla (2002) https://letraslibres.com/revista-mexico/la-nueva-era-de-la-tirania-2/ 

[4] No sólo se abandonó el estudio de la tiranía sino que se abandonó también el estudio de la teoría de las formas de gobierno. Sin embargo, en los últimos años, ha surgido de nuevo un interés por el estudio de la tiranía de parte de historiadores como Timothy Snyder y Anne Applebaum, e intelectuales como el venezolano Moisés Naím, en un intento de explicar las circunstancias presentes. 

[5] Sobre esto, tal vez la obra más importante es Los orìgenes del totalitarismo, de Hanna Arendt. Pero también desarrollaron magistralmente el tema del totalitarismo Ernst Nolte, Raymond Aron, Juan Linz, entre  otros. 

[6] La palabra “eterno”, es la pobre traducción al español del término alemán “Ur” (ancestral, trascendental). Inspirado en el término Ur-Fascismo de Umberto Eco.

[7] Incluso en este período hubo tiranías puras. Un caso que refiere O'Donnell como “un primer tipo de transición a la democracia”, es el franquismo en España, donde nunca estuvo planteado un cambio de mando mientras Franco viviera y la transición sólo fue posible a la muerte del caudillo. También está el caso de Cuba donde no permeó ninguna influencia democratizadora durante todo ese período, y donde incluso se perfeccionó aún más la tiranía logrando establecer una sucesión dinástica que dura hasta nuestros días. 

[8] Aquí una acotación: la dictadura moderna es un régimen político represivo con una fuerte intensidad de mando, usualmente de corte militar, que si bien puede derivar en tiranía y en totalitarismo, no lo es necesariamente. Sobre esto, ver Carl Schmitt, La dictadura https://www.alianzaeditorial.es/libro/alianza-ensayo/la-dictadura-carl-schmitt-9788420609591/ 

[9] Algo de esto ya ha asomado el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez. https://cnnespanol.cnn.com/2024/08/13/presidente-asamblea-venezuela-reformas-electorales-ningun-extranjero-pronuncie-comicios-orix/ 

Keys to the Sept. 10 debate between Kamala Harris and Donald Trump

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Ambos candidatos deben demostrar claridad y precisión en sus respuestas. Los votantes están buscando candidatos que puedan ofrecer soluciones concretas a problemas actuales, y que el próximo presidente represente un cambio importante respecto a Joe Biden. 

 

Con el debate presidencial a la vuelta de la esquina y la reciente encuesta de The New York Times / Siena College que ha sacudido el panorama electoral, Kamala Harris y Donald Trump tienen grandes desafíos por delante. Veamos los puntos claves que cada candidato deberá considerar en el debate y atraer a los votantes indecisos. 

La mayoría de encuestas posicionan a Kamala Harris, candidata del Partido Demócrata, como ganadora frente a Donald Trump, candidato por el Partido Republicano. Sin embargo, la encuesta publicada el 9 de septiembre por The New York Times / Siena College muestra que la popularidad de Harris ha disminuido, abriendo una puerta a la victoria de Trump, con un 48 % a nivel nacional frente a un 46 % para Harris. 

Ambos candidatos deben demostrar claridad y precisión en sus respuestas. La encuesta indica que los votantes están buscando candidatos que puedan ofrecer soluciones concretas a problemas actuales, y el 63 % considera que el próximo presidente debe representar un cambio importante respecto a Joe Biden. 

En este sentido, Donald Trump muestra una ventaja sobre Harris. El 51 % de los encuestados cree que Trump representa un “cambio grande” para el país, mientras que solo un 25 % considera que Harris lo es. En cambio, el 56 % opina que Harris es más de lo mismo y solo un 35 % opina esto de Trump. 

Incluso, un porcentaje importante de encuestados señala que Kamala Harris es responsable de los problemas que enfrenta el país: el 55 % cree que tiene responsabilidad sobre el aumento de precios y el 63 % sobre el problema en la frontera. 

Por otro lado, la encuesta muestra que Donald Trump y el proyecto político que representa son más conocidos que Kamala Harris y sus posiciones políticas. El 87 % expresó que ya sabe todo lo que necesita sobre Trump y el 67 % que conoce lo suficiente sobre Kamala Harris. 

En cuanto a los temas más importantes para los votantes, se encuentran la economía (21 %), el aborto (14 %) y la inmigración (12 %). En el tema económico, el 56 % piensa que Donald Trump haría un mejor trabajo; respecto al aborto, el 55 % cree que Kamala Harris haría un mejor trabajo, y un 53 % considera que Trump haría un mejor trabajo respecto a la inmigración. 

Otro dato interesante es que ambos candidatos son considerados más como opciones “riesgosas” que “seguras” para el país: Trump con un 54 % y Harris con un 52 %.

Además, el 39 % de los encuestados se posiciona como moderado, el 22 % progresista y el 37 % conservador. El 50 % cree que Trump no es ni muy conservador ni muy progresista. Por su parte, el 44 % opina que Harris es muy progresista y un 42 % que no está en ningún extremo. 

El debate del 10 de septiembre será un momento crucial para que Kamala Harris y Donald Trump conecten con los votantes, respondan a sus inquietudes y demuestren por qué son la mejor opción para liderar el país.

Kamala Harris necesita darse a conocer más, demostrar que hará las cosas diferentes a la actual administración, a pesar de ser parte de ella, y cómo lo hará. Harris debe empezar a vender acciones y dejar del lado los ataques a Trump si quiere ganar a los votantes indecisos. 

Por su parte, Donald Trump debe tomar ventaja de la percepción de que haría un mejor trabajo como presidente frente a algunos de los problemas que más conciernen a la población estadounidense, como la economía y la inmigración. Además, también debe usar como ventaja que, por ahora, está posicionado más en el medio que Harris.

Reward the good, punish the bad

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En Guatemala, el crimen y la corrupción son premiados

Las Olimpiadas dejaron gran alegría a los guatemaltecos.  Adriana Ruano ganó la primera medalla de oro y Jean Pierre Brol ganó bronce. Esto demuestra que los guatemaltecos sí podemos sobresalir a nivel internacional. Debemos creer que somos capaces.

Los dos deportistas recibieron muchos regalos de empresas privadas y del Gobierno, como recompensa a su esfuerzo y disciplina. Así debe ser. Los buenos deben ser premiados, pero también los malos deben ser castigados para que menos personas se dediquen al crimen.

Lamentablemente, en nuestro país, los ladrones, criminales y corruptos no reciben el castigo que merecen y salen como si nada de las cárceles. Son premiados por jueces que no tienen ética ni moral.

Un país en donde los malos son premiados no sale adelante. En ese país muchas personas se dedicarán a robar los recursos del Gobierno y no habrá dinero para escuelas, hospitales y carreteras. ¿Le suena familiar? También será un país muy inseguro, con muchos robos y asesinatos.

Para tener un país con justicia, en donde los malos reciban su merecido, los jueces deben ser éticos, honorables e independientes.

Actualmente se están eligiendo a los jueces de las altas cortes del país. Debemos poner atención a este proceso y exigir que se elijan a los mejores.

También es indispensable que se cumplan los plazos constitucionales. El 13 de octubre se deben renovar las cortes del país, tal como lo establece la Constitución de Guatemala.  Los actuales magistrados no deben permanecer más allá de esa fecha.

La elección de cortes es tan importante como la elección de presidente o de diputados. De las cortes depende si se premian o se castigan a los criminales y corruptos. Buenas cortes nos permitirán vivir en paz. Malas cortes promoverán la corrupción y el crimen.

 

Columna publicada originalmente en Nuestro Diario, 29 de agosto 2024.

Challenges and opportunities for NATO's next leader

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Rutte debe garantizar que las estrategias de defensa y disuasión empleadas por la Alianza no conduzcan a una escalada del conflicto en países aliados, evitando así un enfrentamiento directo con Rusia.

 

En los próximos meses, la OTAN tendrá un cambio en la figura del secretario general tras la dimisión del noruego Jens Stoltenberg. Después de conseguir el apoyo de los países miembros, el saliente primer ministro neerlandés, Mark Rutte, será quien lidere la Alianza. 

Rutte ha sido líder del partido Popular por la Libertad y la Democracia, de ideología liberal de centroderecha, desde el 2006 y desempeñó el cargo de primer ministro en Países Bajos por más de 10 años. Durante su trayectoria política, Rutte ha sido reconocido como un líder pragmático, capaz de generar consenso y alianzas. Definitivamente, estas características serán esenciales en el nuevo líder de la OTAN para enfrentar con éxito los retos de la Alianza.  

Moscú sigue representando una de las mayores amenazas a la OTAN en términos políticos y económicos. Rutte tendrá que enfrentarse ante países miembros que no apoyan la ayuda de la Alianza a Kiev por su cercanía con Rusia. El próximo secretario general es conocido por su amplio apoyo a Ucrania y su enemistad con Rusia, lo cual casi le cuesta su reciente victoria. Hungría, Rumanía y Turquía, países que han evitado involucrarse en el conflicto para evitar represalias, mostraron inicialmente reticencia hacia su candidatura. En el caso de Hungría, no fue hasta que Rutte garantizó a Orbán que no se le obligaría a participar en la ayuda de la OTAN a Ucrania que finalmente cedió su voto.

Rutte debe garantizar que las estrategias de defensa y disuasión empleadas por la Alianza no conduzcan a una escalada del conflicto en países aliados, evitando así un enfrentamiento directo con Rusia. Asimismo, también se enfrentará a nuevos líderes tras las elecciones que se llevarán a cabo en Europa y Estados Unidos en los próximos meses. Especialmente, ante el posible escenario de que Donald Trump gane la presidencia por sus críticas hacia la Alianza.

 En términos económicos, la OTAN enfrenta un problema respecto al aporte del 2 % del PIB en gasto de defensa que los aliados deben cumplir, ya que un tercio de la Alianza aún no logran aportar dicha cifra. Este es uno de los asuntos en los que Donald Trump ha sido más crítico, incluso ha sugerido que recortaría la ayuda a Ucrania si los demás países no cumplen con su parte, siendo Estados Unidos quien más ayuda económica dona a Kiev. 

Aunque Rutte enfrentará desafíos como secretario general de la OTAN, y tendrá que mejorar su relación con países como Hungría, Rutte también contará con la ventaja de tener experiencia política, un amplio apoyo por parte de los aliados, habilidades de negociación y su pragmatismo. Asimismo, también tiene a su favor que, en caso de que Donald Trump gane las elecciones en noviembre, el ex-presidente ha expresado previamente una opinión positiva sobre él.

Why did the Conservative Party do so badly in the UK?

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A pesar de que el Partido Laborista obtuvo éxito en términos de escaños, los resultados sugieren que estas elecciones estuvieron marcadas más por un voto en contra de los conservadores que por un respaldo positivo hacia los laboristas.

 

El pasado 4 de julio, el Reino Unido celebró elecciones generales en las cuales el Partido Laborista, encabezado por Keir Starmer, obtuvo mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes. De 650 escaños, los laboristas ganaron 411 escaños, siendo esta su mayor victoria desde las elecciones en 1997 con Tony Blair como líder. El Partido Conservador, por otro lado, obtuvo tan solo 121 escaños, su peor resultado electoral desde la Segunda Guerra Mundial. Con estos números, los conservadores no solo perdieron 252 asientos en la Cámara, sino que también dejaron de gobernar tras 14 años en el poder. 

Es innegable que la impopularidad de los Tories venía de hace un tiempo, pero la caída en picada del Partido Conservador y el índice de aprobación de los laboristas se registraron, aproximadamente, a finales de 2021. Hablamos de un contexto post-Brexit de inestabilidad política, también con consecuencias derivadas de la COVID-19, la cual impactó de manera negativa en la economía; la disrupción de la cadena de suministros; la invasión de Ucrania por Rusia y sus consecuencias económicas y energéticas; la crisis en el sistema de salud público ―NHS por sus siglas en inglés―, y una crisis migratoria en el país. Ante este escenario, no es sorpresa para nadie que estas circunstancias generaran un mayor malestar y crisis en el costo de vida de muchos británicos. 

Los datos del índice de precios al consumidor ―Gráfico 1― muestran un aumento en el costo de vida en el Reino Unido durante 2021, con una tendencia a la baja en la inflación que comienza a manifestarse a principios de 2023. Sin embargo, es importante recordar que estos cambios suelen no ser percibidos de inmediato. Estos cambios llegan demasiado tarde para el Partido Conservador, pero los laboristas podrían aprovecharlos estando en el Gobierno. 

Gráfico 1

Fuente: Elaboración propia con datos del índice de precios al consumidor, Office for National Statistics.

 

Las razones de los malos resultados del Partido Conservador no son complicadas de entender. Los votantes buscan que los políticos atiendan y resuelvan sus demandas. Si no lo hacen, buscarán a otros que lo hagan o, al menos, que prometan hacerlo. 

Cuando el político de turno no cumple con las expectativas de los votantes, el costo de reelegirlo puede percibirse como mayor en comparación con los beneficios de votar por una alternativa que prometa mejores resultados durante la campaña. Además, el ciudadano promedio no suee dedicar tiempo a informarse y generalmente basa sus decisones políticas en su percepción de la realidad. Aunque los datos indiquen que las políticas implementadas por el Partido Conservador estaban comenzando a aliviar el costo de vida, los votantes lo perciben como incapaz de resolver los problemas actuales y, por lo tanto, optan por probar suerte con otro Partido que promete resultados diferentes. 

El Partido Laborista, por lo tanto, abordó dentro de sus prioridades los problemas anteriormente mencionados durante su campaña. Prometiendo proveer estabilidad económica; mejorar los salarios y las oportunidades laborales; acortar los tiempos de espera en el NHS; mejorar la seguridad en sus fronteras; buscar nuevos acuerdos comerciales con la Unión Europea, entre otros. 

A pesar de que el Partido Laborista obtuvo éxito en términos de escaños, los resultados sugieren que estas elecciones estuvieron marcadas más por un voto en contra de los conservadores que por un respaldo positivo hacia los laboristas. Esto se evidencia en el número de escaños obtenidos por Partidos más pequeños, que triunfaron en circunscripciones anteriormente dominadas por conservadores y laboristas.

Por ejemplo, Reform UK, el partido de derechas liderado por Nigel Farage y fundado en 2018 como el Partido Brexit, obtuvo 5 escaños, ingresando por primera vez a la Cámara de los Comunes. Otro ejemplo es el Partido Verde, que ganó 4 escaños, 3 más que en 2019, incluyendo 2 que anteriormente pertenecían a los conservadores y 1 a los laboristas. También destacó la tercera agrupación más grande, los Liberal Demócratas, que aumentaron su representación en 61 escaños respecto a 2019. Además, los candidatos independientes ganaron 6 escaños en la Cámara, principalmente provenientes del electorado musulmán o pro palestino que se sintió descontento con el Partido Laborista debido a su neutralidad durante la guerra de Gaza.

El Partido Laborista podrá disfrutar de las mejoras estadísticas que empiezan a notarse en el costo de vida del Reino Unido y de la confianza de los votantes en las promesas realizadas. Sin embargo, el nuevo primer ministro no goza de un alto porcentaje de aprobación y tiene problemas complejos por delante que resolver. Asimismo, los laboristas deberán tener en cuenta que se encuentran ante un electorado volátil dispuesto a ceder su voto a otro partido si no obtienen lo esperado en un futuro, si no inmediato, a mediano plazo.

 

Do Dictatorships End with Votes?

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La historia reciente ofrece tres ejemplos.

 

A 10 días de las elecciones presidenciales en Venezuela, muchos sienten escepticismo sobre si el régimen venezolano reconocerá la victoria de la oposición[1]. Es entendible que luego de 25 años en el poder, de éxodos masivos, crisis humanitaria, represión y violaciones sistemáticas a Derechos Humanos[2], la desconfianza se apodere de muchas personas dentro y fuera del país. Sin embargo, a pesar de todas las restricciones al voto libre que existen y han sido denunciadas por años[3], estas votaciones están planteando un punto de inflexión en la lucha por la democracia y efectivamente este 28 de julio pueden darse circunstancias que desencadenen en una eventual transición política.

Tomando las célebres categorías de Guillermo O'Donnell, se han identificado por lo menos cinco formas de transición del autoritarismo a la democracia[4], siendo una de ellas la transición a través de elecciones. A continuación, analizaremos con más detalle esta variante a través de tres casos de la historia reciente y qué lecciones arrojan para la Venezuela del 2024. 

Polonia en 1989

En Polonia, el sindicato Solidaridad, liderado por Lech Wałęsa, jugó un papel crucial en desafiar el régimen comunista, que para ese entonces tenía 44 años en el poder. Las elecciones de junio de 1989, intervenidas y tuteladas por el oficialismo, permitieron que Solidaridad ganara una cantidad significativa de escaños en el parlamento. Esta victoria condujo a negociaciones con el régimen y, eventualmente, a la formación de un gobierno no comunista. 

Chile en 1989

La victoria del "No" en el plebiscito de 1988, llevó a la celebración de elecciones en 1989, en las cuales Patricio Aylwin fue el candidato opositor "potable" elegido por la Concertación de Partidos por la Democracia, luego de una negociación interna en donde, en un ejercicio de desprendimiento, los liderazgos de oposición más conocidos y enfrentados al régimen, como Ricardo Lagos, se apartaron de la contienda. Los resultados dieron como vencedor a Alwyn quien fue elegido presidente luego de 17 años de dictadura de Augusto Pinochet, quien se mantuvo en la vida política chilena como senador vitalicio por la década siguiente. 

Sudáfrica en 1994

La transición a la democracia fue el resultado de un largo proceso de negociaciones entre el régimen del apartheid y los líderes del Congreso Nacional Africano (ANC), liderados por Nelson Mandela. Estas negociaciones permitieron la celebración de las primeras elecciones multirraciales en 1994. En esas elecciones, resultó ganador Mandela y su vicepresidente fue Frederick de Klerk, un liberalizador del régimen del apartheid. Estas elecciones marcaron el inicio de una nueva era de reconciliación nacional. 

Lecciones para Venezuela en 2024

Estos ejemplos históricos, descritos muy por encima, ofrecen varias lecciones importantes para la Venezuela de 2024. En primer lugar, es fundamental una oposición unida y organizada en torno a un objetivo común, una oposición que no pueda ser fácilmente fragmentada. En segundo lugar, el deseo de cambio compartido por la gran mayoría de la población que se moviliza el día de las elecciones para expresarse con el voto, es determinante para que haya una brecha significativa que no deje lugar a dudas del resultado electoral. En tercer lugar, la utilización de las propias reglas del régimen autoritario para promover la transición es clave para una eventual aceptación a lo interno de los factores del gobierno que estén dispuestos a encaminarse hacia una entrega del poder ordenada. 

Con este recuento, no estamos estableciendo una “fórmula” que aplique a todos los casos. Cada caso tiene sus complejidades y particularidades. Por ejemplo, en unos se dio primero una negociación que condujo a elecciones libres, y en otros, la contundente victoria en las urnas (a pesar de las restricciones) condujo a una transición negociada. Pero es muy importante destacar que para que efectivamente se dé una transición hacia la democracia, en todos los casos analizados, hubo una decisión del régimen autoritario de dejar el poder. En el caso venezolano no está claro si el chavismo está dispuesto de entregar el poder[5], aún habiendo permitido a la Plataforma Unitaria llegar hasta este punto[6].

Lo sabremos el 28J.

 

 

[1]  Los sondeos más confiables indican que existe una brecha de entre 20 y 25 puntos entre Edmundo González y Nicolás Maduro. Si las elecciones fueran hoy, ganaría Edmundo González Urrutia con un 62%, frente a un Nicolás Maduro, que apenas tiene un 28% de intención de voto. Vía @herconsultore

[2] Al momento, el Foro Penal enumera 301 presos políticos, de los cuales 102 se vinculan a María Corina Machado y 71 de ellos han sido arrestados desde que comenzó la campaña electoral el 4 de julio de 2024. 

[3] La parcialización y desconfianza hacia el ente electoral, las irregularidades en el registro electoral, la falta de transparencia en el voto automatizado, sumado a la profunda judicialización de las elecciones a través de las inhabilitaciones, intervención de las tarjetas de los partidos, etc., la falta de observación internacional, el acarreo de votos, entre otros; son de los tantos cuestionamientos a la celebración de elecciones libres en Venezuela. 

[4] La primera forma es por la muerte del caudillo cuando no hay un mecanismo claro de sucesión, ejemplificada por los casos de República Dominicana en 1961 y España en 1975. La segunda forma es por la implosión del sistema, como ocurrió con la desintegración de la URSS entre 1989 y 1991, que dio lugar a la democratización en varias de sus ex-repúblicas. La tercera es la vía de fuerza o golpe de Estado militar clásico, como en el caso de Portugal en 1974 con la Revolución de los Claveles. La cuarta forma es a través de ocupación o tutela extranjera, como en Alemania en 1945 tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial y en Francia en 1946 después de la liberación. La quinta forma de transición a la democracia es a través de elecciones. 

[5] Recordemos que en dos oportunidades, el chavismo ha reconocido derrotas electorales: el referéndum de reforma constitucional de 2007 y las elecciones parlamentarias de 2015. En ambos casos, el papel de las Fuerzas Armadas fue clave. 

[6] Veamos los casos de Nicaragua en noviembre de 2021 y Rusia en marzo de 2024, donde se cerraron absolutamente todas las vías de participación de cualquier opción opositora incluso desde meses antes de la elección. 

On the right of impeachment of secretaries of the presidency

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La reforma también amplió el reconocimiento del derecho de antejuicio a todas “las secretarías de la presidencia” y no únicamente a la Secretaría General, como lo establecía originalmente el literal h del artículo 165.

 

Recientemente comenté en un hilo de X por qué el Secretario de Comunicación Social de la Presidencia (SCSP) goza de derecho de antejuicio, en respuesta a varios comentarios que surgieron a raíz de una interpretación de un fallo de la Corte de Constitucionalidad dentro del expediente 760-2003. Este fallo declaró inconstitucionales varias frases de la Ley en Materia de Antejuicio por extender indebidamente el derecho de antejuicio a funcionarios que no gozan de tal privilegio por disposición constitucional.

En mi hilo, expliqué que tanto el SCSP como los demás secretarios gozan de derecho de antejuicio según los artículos 11, 12, 14 y 14Ter de la Ley del Organismo Ejecutivo (LOE).

Ahora bien, este privilegio no se otorga arbitrariamente por la LOE. Aunque el artículo 202 de la Constitución únicamente establece que “Los secretarios General y Privado de la Presidencia de la República, deberán reunir los mismos requisitos que se exigen para ser ministro y gozarán de iguales prerrogativas e inmunidades” (resaltado propio), es necesario hacer la siguiente acotación:

El artículo 202 de la Constitución no ha sido reformado, pero el artículo 165 sí. Originalmente, su literal h establecía como competencia del Congreso:

“h) Declarar si ha lugar o no a formación de causa contra el Presidente y Vicepresidente de la República, Presidente y magistrados de la Corte Suprema de Justicia, del Tribunal Supremo Electoral, ministros, Viceministros de Estado cuando estén encargados del Despacho, Secretario General de la Presidencia y el Subsecretario que lo sustituya, Procurador General de Nación y diputados al Congreso;” (resaltado propio)

Sin embargo, a raíz de la reforma constitucional de 1993, el texto dice ahora:

“h) Declarar si ha lugar o no a formación de causa contra el Presidente y Vicepresidente de la República, Presidente y Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, del Tribunal Supremo Electoral y de la Corte de Constitucionalidad, Ministros, Vice-Ministros de Estado cuando estén encargados del despacho, Secretarios de la Presidencia de la República, Sub-Secretarios que los sustituyan, Procurador de los Derechos Humanos, Fiscal General y Procurador General de la Nación.” (resaltado propio)

La diferencia principal entre ambos textos es que el original establecía que el Congreso debía declarar si había lugar o no a formación de causa contra una lista más amplia de funcionarios, incluyendo a los diputados al Congreso y al Procurador General de la Nación. En cambio, el texto reformado redujo esta lista, excluyendo a los diputados y al Procurador General de la Nación, y añadió a los magistrados de la Corte de Constitucionalidad y al Procurador de los Derechos Humanos.

Adicionalmente, y aquí la parte clave para nuestra discusión, la reforma también amplió el reconocimiento del derecho de antejuicio a todas “las secretarías de la presidencia” y no únicamente a la Secretaría General, como lo establecía originalmente el literal h del artículo 165. En tal sentido, lo establecido en los artículos 11, 12, 14 y 14Ter de la LOE es únicamente un desarrollo del precepto constitucional antes mencionado. Además, dichos artículos están vigentes y por tanto son de observancia obligatoria para la fiscalía y los tribunales de la república.

Paris 2024 Olympic Games: Politics, Geopolitics and Soft Power

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Más allá de ser una celebración del deporte, las Olimpiadas se convierten en un escenario de juego político, cultural y económico. 

 

El 26 de julio dieron inicio los Juegos Olímpicos de París 2024, el evento multideportivo más grande del mundo, en el cual participarán 206 países y se reunirán 10,500 atletas que competirán en 45 disciplinas. 

Con sus emblemáticos aros olímpicos, el evento busca reflejar la unidad entre los continentes, así como los valores de amistad y respeto. Su diseñador, Pierre de Coubertin, expresó que este símbolo también representa la disposición de los países del mundo a “aceptar sus fecundas rivalidades”. Sin embargo, ¿qué tan cierto es esto? Los Juegos Olímpicos no se salvan de jugar un papel político, geopolítico y ser una herramienta de poder blando, que no necesariamente deja de lado las rivalidades de la arena internacional. 

Aspectos políticos
En términos políticos, los Juegos de París 2024 son la primera edición en la que se impusieron cuotas de género en la clasificación de los atetlas. Es decir, de los 10,500 atletas compitiendo, 5,250 son hombres y 5,250 son mujeres. Las cuotas de género, cuyo fin es aumentar la representación de la mujer en distintos ámbitos, son esencialmente políticas. 

Los Juegos de París 2024 son la primera edición en la que se impusieron cuotas de género en la clasificación de los atetlas.

También podemos recordar un ejemplo más cercano. En el 2022, el Comité Olímpico Internacional ―COI― suspendió al Comité Olímpico Nacional de Guatemala por “injerencia política en el proceso de reelección del presidente.” Dicha resolución inhabilitó a los atletas guatemaltecos para competir bajo el nombre del país en competencias internacionales, y el Comité Nacional dejó de recibir financiamiento del Movimiento Olímpico. Incluso, de no haberse encontrado una solución al problema, los guatemaltecos que representan a Guatemala en París podrían haberlo hecho sin portar el nombre del país.

Aspectos geopolíticos
Por otro lado, en términos geopolíticos, en esta edición los delegados de Rusia y Bielorrusia no competirán bajo sus banderas ni sus nacionalidades. La participación de estos países en las Olimpiadas fue prohibida en 2022 tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia. A pesar de que los atletas podrán participar en los eventos como Atletas Individuales Neutrales ―AIN―,  las condiciones para hacerlo incluyen “competir sin banderas, emblemas e himnos de sus respectivos países” y no participaron en la ceremonia de apertura. Si ganan medallas, estas no contarán en el tablero de medallas, y la bandera que se despliegue y el himno que se toque en el podio serán los de los AIN.

Los delegados de Rusia y Bielorrusia no competirán bajo sus banderas ni sus nacionalidades.

El conflicto entre Palestina e Israel ha sido también un tema geopolítico que ha despertado emociones entre las delegaciones y los locales. La delegación palestina pidió al COI que prohibiera la participación de Israel en esta edición. Sin embargo, el Comité indicó que no sancionaría al país en cuestión, y en respuesta a su participación, se han desencadenado protestas anti-Israel en París e incluso se han recibido amenazas de bombas. Ante esta situación, los atletas israelíes cuentan con seguridad las 24 horas del día.

Poder blando
Por último, el poder blando se refiere a la capacidad de influir de un país sobre otros sin utilizar medios coercitivos. Por ejemplo, los países buscarán influir en otros por medio de ideas, valores y cultura, a través de medios como la ciencia, la música, el cine y los deportes. Asimismo, las herramientas de poder blando también suelen mejorar la habilidad de un país para expandir sus relaciones con otros países y socios. 

El medallero olímpico es representativo del poder blando, ya que obtener muchas medallas refleja la capacidad de un país para desarrollar y formar a sus ciudadanos en diversas disciplinas deportivas, posicionándolos como líderes a nivel mundial y proyectando una imagen positiva del país en el escenario internacional, lo cual fortalece su prestigio.

El medallero olímpico es representativo del poder blando.

En el caso específico de los países anfitriones, los países buscan mejorar su imagen, su reputación y atraer turismo, aumentando su visibilidad global. El poder económico y cultural de un país anfitrión se refleja no solo en toda logística que conlleva el evento, sino también de manera más directa en la ceremonia de inauguración. 

Otro ejemplo de la relación entre las Olimpiadas de París y el poder blando es la decisión que el Gobierno francés tomó para reforzar su imagen en estos juegos: haber “subido a miles de inmigrantes sin hogar a autobuses”, enviándolos fuera de París antes del inicio de los juegos. Esto con el fin de dar una buena imagen ante los turistas y delegados: “El presidente de Francia, Emmanuel Macron, prometió que los Juegos Olímpicos mostrarían la grandeza del país. Pero la Villa Olímpica se construyó en uno de los suburbios más empobrecidos de París, donde miles de personas viven en campamentos callejeros, refugios o edificios abandonados.”

Conclusión
Los Juegos Olímpicos son una plataforma en la cual la comunidad internacional ejerce poder blando, promoviendo la diplomacia cultural y divulgando valores como la excelencia y el respeto. Más allá de ser una celebración del deporte, se convierten en un escenario de juego político, cultural y económico. Desde la implementación de cuotas de género hasta decisiones geopolíticas que llevan a la suspensión de naciones, las Olimpiadas reflejan las complejidades y tensiones del mundo contemporáneo.

Youth in Guatemala What future can we project?

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Corto

Los jóvenes guatemaltecos tienen una perspectiva de un futuro complejo. El país debe hacer un esfuerzo consciente para promover el desarrollo, aprovechar el bono demográfico y procurar bienestar para sus habitantes dentro de sus fronteras.   

 

La organización World Vision con apoyo de USAID, presentó en estos días la Encuesta Juvenil 2023 con la que pretende contribuir a la comprensión del fenómeno de la juventud en el país, presentando datos de los temas que más afectan y preocupan a los jóvenes guatemaltecos.

Según el informe, desde el siglo XXI, uno de los rasgos distintivos del país ha sido la transformación de su estructura poblacional, que presenta un aumento significativo en el porcentaje de jóvenes, tendencia que se prevé continúe al menos durante los próximos 25 años. 

Para el año 2023, de los 17.6 millones de habitantes que tiene el país, 10.6 millones son menores de 29 años, esto es el 60.4% de la población. El 29.8% de la población tiene entre 15 y 29 años. Comparando con datos de hace 23 años, en el año 2000 el 72% de la población tenía menos de 29 años.  

Guatemala tiene algunos años de estar viviendo lo que se conoce como un bono demográfico, que se entiende como el período durante el cual la población económicamente activa supera a la población económicamente no activa en un país. Para poder aprovechar este momento es necesario acelerar las condiciones sociales y políticas que permitan el desarrollo con el objetivo de hacerlo sostenible.

Para poder aprovechar este momento es necesario acelerar las condiciones sociales y políticas que permitan el desarrollo con el objetivo de hacerlo sostenible.

La encuesta también presenta datos de identificación étnica entre los jóvenes. Se estima que existe paridad de 45.7% entre la población que se autoidentifica como ladina y maya, para un total de 91.4%. Un total de 1.3 millones de jóvenes se identifican como mayas y 1.3 millones como como ladinos o mestizos. Por otra parte, 0.6% son garífunas, 0.2% xinkas, 0.3% extranjeros, 7.3% respondieron no saberlo y 0.1% no respondieron. Además, el 61.9% de los jóvenes encuestados manifestaron que el español es su idioma materno. 

La encuesta también presenta datos sobre el nivel socioeconómico en el que se encuentran los jóvenes del país. El 49% de jóvenes pertenece a los sectores socioeconómicos más precarios, de ellos el 16% está en el estrato bajo y el 33% en el medio bajo. El 49% pertenece a los estratos medio y medio alto, el 40% están en el estrato medio y 9% el medio alto. El restante 2% corresponde al estrato alto. En el estudio se puede encontrar una descripción del modelo ESOMAR, utilizado para estimar el nivel socioeconómico de los encuestados.

El estudio también preguntó a los jóvenes qué plataformas físicas o digitales utilizan para obtener información. El 42.1% de los jóvenes dicen utilizar las redes sociales como su principal fuente de información, el 23% dice usar el internet, el 18.1% dice todavía ver noticieros en televisión, el 10.4% escucha la radio y solo el 1% dice consumir periódicos impresos. El 3.2% mencionó a la familia y amigos como su principal fuente de información. Como era de esperarse, mientras más urbana la población, el porcentaje de jóvenes que dicen utilizar las redes sociales como principal fuente de información sube a 54.1%.

La dinámica migratoria es otro de los temas de interés para el estudio de la juventud en el país, principalmente porque esta se ha convertido en una de las principales estrategias de sobrevivencia para las familias guatemaltecas en los últimos años. Como parte de este análisis, el estudio identificó que el 64.9% de los jóvenes encuestados dice recibir remesas de parte de familiares que viven fuera del país.

El 64.9% de los jóvenes encuestados dice recibir remesas de parte de familiares que viven fuera del país.

El 40.9% de los jóvenes dice que considera necesario migrar para salir adelante. El país presenta un panorama muy desolador cuando se ve una juventud que no ve futuro posible en su hogar y su comunidad.

En materia educativa, los jóvenes guatemaltecos presentan importantes rezagos, el 31.7% ha concluido solo el nivel primario, el 27.5% terminó el ciclo básico y el 31.1% el diversificado. Solo el 7.3% dice tener una licenciatura y el 2.1% nunca ha estudiado.

El 58% de los jóvenes estudia en el sector educativo público, de ahí la importancia que tiene el rescate del Ministerio de Educación y el magisterio, el 35.3% estudia en establecimientos educativos privados, el 5% en establecimientos por cooperativa y solo el 1.6% en establecimientos educativos municipales. 

Podrían usarse en este texto más datos de la encuesta realizada por World Vision para seguir ahondando en el diagnóstico de la juventud guatemalteca, sin embargo, el objetivo no es hacer una síntesis exhaustiva del estudio sino dar unas ideas de un panorama que se presenta sombrío y ha cambiado poco en los últimos 20 o 30 años. 

Con los cambios políticos en Estados Unidos, la llegada de nuevas tecnologías y un mundo que cada día se vuelve más conflictivo, los jóvenes guatemaltecos tienen una perspectiva de un futuro complejo. El país debe hacer un esfuerzo consciente para promover el desarrollo, aprovechar el bono demográfico y procurar bienestar para sus habitantes dentro de sus fronteras.   

 

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