El Congreso tiene ahora la responsabilidad
Esta semana terminó el trabajo de la Comisión de Postulación del Tribunal Supremo Electoral y el resultado es más que preocupante. La lista final que enviarán al Congreso tiene candidatos sumamente cuestionados.
El trabajo de la Comisión dejó mucho que desear. No hubo una discusión más detallada, profunda y estandarizada de la calificación que le iban a dar a cada candidato. Es cierto que esas calificaciones no han servido de mucho en el pasado, pero hubiera dado espacio para cuestionar a ciertos aspirantes.
Lo otro es que había excelentes perfiles profesionales y casi todos quedaron fuera. Varios guatemaltecos con prestigio y una carrera profesional impecable se presentaron a participar, con el fin de recuperar la institucionalidad del país. De forma inexplicable, cuatro de los cinco comisionados votaron por dejar fuera a casi todos.
Lo que se deduce de las votaciones finales, es que hubo una negociación entre ciertos comisionados para dejar fuera a los buenos perfiles y meter en la lista a personas sumamente cuestionadas. Pusieron sus intereses mezquinos por encima de los intereses del país.
Ahora queda en manos del Congreso descartar a los nominados más criticados por diversos sectores de la sociedad guatemalteca. Ya no será posible tener un TSE con los mejores perfiles, pero al menos se debe evitar que lleguen los peores de la lista.
Si el Congreso elige a los peores, corremos el riesgo de que el TSE nuevamente excluya a candidatos de forma arbitraria y antidemocrática, lo que provocaría que las elecciones sean altamente cuestionadas.
La lucha por la democracia sigue, ahora en el campo del Congreso. ¿Habrá una dignidad y decencia mínima en los diputados? Ya lo veremos.
*Columna publicada originalmente en Nuestro Diario