El Gobierno debe actuar rápido y sin excusas
Los mareros están sembrando el terror en Guatemala y nos enfrentamos a la peor crisis de seguridad en muchos años, con las fuerzas de seguridad bajo ataque.
El problema de fondo es que las cárceles son controladas por las maras y ningún gobierno ha sido capaz de imponer orden. En las cárceles entran armas, celulares, dinero y drogas, con la complicidad de guardias que son muy mal pagados y que son presas fáciles de los grupos criminales.
Para los jefes de las maras, la cárcel resulta ser el lugar perfecto para operar. Logran imponer control, viven con muchas comodidades y no tienen que preocuparse de que los atrapen. Total, ya están pagando largas condenadas interminables.
El estado de sitio ayuda a estabilizar la crisis, pero no es la solución al problema. El Gobierno tiene que invertir mucho dinero para construir nuevas cárceles que permitan tener el control total de los criminales. Este tema urge. Sin una nueva infraestructura, será imposible imponer orden.
Las cárceles del país están totalmente obsoletas. Si algo podemos aprender del caso de El Salvador, es que una cárcel moderna y bien diseñada cumple con el propósito de neutralizar a los criminales.
Por otra parte, el sistema judicial emite sentencias para darles privilegios a los jefes de los mareros, lo que debilita al sistema penitenciario. El Congreso debe endurecer las leyes.
El ministro de Gobernación hace bien en no ceder a las presiones de los mareros, pero necesitará de todo el apoyo financiero y político para enfrentarlos. Si el Gobierno no actúa rápidamente para someter a los mareros, el problema crecerá, con un alto costo para el presidente y más luto y dolor para los guatemaltecos.
*Columna publicada originalmente en Nuestro Diario