Articulo largo

Con Irán libre, el mundo será un mejor lugar

Articulo largo
Programa

En el programa de esta semana analizamos el conflicto en Medio Oriente. 

 

Dionisio Gutiérrez inició recordando que la historia enseña que hay gobiernos que “están fuera del pacto básico de la civilización”, sistemas autoritarios “construidos sobre la violencia, el miedo y el desprecio sistemático por la vida”. Señaló que cuando un poder político “asesina a su propia gente, reprime la libertad con brutalidad cotidiana y financia y promueve el terror más allá de sus fronteras”, se convierte en un problema moral y político que el mundo no puede ignorar, y afirmó que ese es el caso del régimen iraní.

También mencionó la forma en que el poder en Teherán se ha sostenido durante décadas mediante la represión interna y la agresión externa. Recordó que dentro de sus fronteras “las protestas son reprimidas con balas, prisión y silencio forzado”, mientras la maquinaria del Estado ha “encarcelado a periodistas, perseguido a minorías y reprimido con violencia a mujeres y ciudadanos cuyo único delito ha sido reclamar dignidad y libertad”. Fuera del país, añadió, la teocracia “financia, arma y alienta a grupos que practican el terrorismo como instrumento político”, desestabilizando regiones enteras y utilizando la violencia indirecta como parte de su política exterior.

Para finalizar, Gutiérrez afirmó que las tiranías parecen eternas “hasta el día en que dejan de serlo”, y que ese día llega cuando los pueblos pierden el miedo y reclaman su futuro. Expresó que este es el momento de esperanza para el pueblo iraní, recordando que con “las voces de las mujeres que se niegan a aceptar la humillación, los jóvenes que salen a las calles y los trabajadores que exigen justicia”, han demostrado que “la libertad ya vive en su corazón”. Concluyó que “el futuro de Irán no pertenece a los tiranos. Pertenece a su pueblo”, y que cuando ese pueblo abra finalmente las puertas de la libertad, el mundo entero será un mejor lugar.

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Daniel Rodríguez Carreiro, doctor en ciencia política y profesor universitario, y a Ignacio Montes de Oca, escritor y periodista, sobre el conflicto en Medio Oriente. 

Carreiro inició reconociendo que la prolongación de la guerra en Medio Oriente dependerá “de lo que quiere Estados Unidos y de la capacidad de resistencia del régimen iraní”, el cual parece estar resistiendo bien hasta ahora. Agregó que a pesar de ser uno de los momentos más inestables de su historia, el régimen de los ayatolás parece no estar en su punto de quiebre. 

Por otro lado, señaló que sin duda alguna, el mundo sería mejor si las tiranías de Cuba, Venezuela, Irán y otras cayeran. Sin embargo, señaló que existen riesgos en este tipo de intervenciones recientemente llevadas a cabo por Estados Unidos: “Aunque haya buenas intenciones y el régimen sea muy negativo, puede provocar una gran inestabilidad, como pasó en Irak y en Afganistán”.

A su juicio, existen tres posibles escenarios en Medio Oriente: “La supervivencia del régimen y salir fortalecido por resistir los combates; un cambio de régimen, o una inestabilidad grande donde no se produce un cambio de régimen y pase algo parecido a Siria”. 

Respecto al liderazgo de Occidente, Carreiro considera que Europa atraviesa una “fase de crisis y que su relevancia se ve más erosionada”. En el caso de Estados Unidos, comentó que “todavía mantiene una situación de preponderancia y de hegemonía, a pesar de sus problemas internos”. Sin embargo, recordó que potencias como China y Rusia “están planteando sus propias demandas en el escenario internacional”. 

 

Por su parte, Montes de Oca inició señalando que es importante ver la imagen completa, no centrarse solo en Irán: “Hay una disputa entre un accidente que está buscando un punto de equilibrio entre las viejas alianzas y los Estados Unidos y, por el otro lado, un eje compuesto principalmente por Rusia y China con algunos estados subsidiarios, con Irán como protomotor del terrorismo a nivel internacional”.

 

Resaltó que entender este contexto es importante porque “hay una puja enorme para saber quién gana la apuesta”. Es decir, si Estados Unidos con aliados como Israel y algunos países europeos, o Irán. Además, señaló que el desenlace de esta guerra, junto a la de Ucrania, son el gran reto de Occidente: “Ucrania por la invasión y el no respeto de las fronteras nacionales, e Irán que esparce sus conflictos por todo el mundo. Es decir, lo que se está defendiendo ahora es hasta qué punto se puede contener a los actores que están generando desequilibrios y conflictos en el mundo”. 

 

Por otro lado, Monte de Oca resaltó que no es posible saber si el régimen iraní caerá y cómo. A su juicio, incluso sería necesaria una invasión terrestre para lograrlo, pero es un “terreno muy complicado, montañoso, con unos 15 millones de fanáticos del régimen”. Advirtió que esperar que el conflicto termine en una semana “es un exceso”. 

 

Respecto al papel de los aliados de Estados Unidos en el conflicto y sus implicaciones en la seguridad global, mencionó que hay dos grupos: “Los europeos, que se niegan a participar en el ataque; que se niegan a ejecutar acciones ofensivas, pero colaboran en acciones defensivas. Y los países emiratos petroleros que tampoco quieren participar en los ataques por temor a represalias”. 

 

Para finalizar, Montes de Oca afirmó que las ofensivas a Irán no se tratan solo de atacarle, sino de “cortar su retaguardia”. Es decir, a China y Rusia: “Pekín le compra petróleo y Rusia le transfiere tecnología e información y le permite seguir en la guerra”. 

 

Para ver el programa completo, haga clic aquí

 

Un mundo volátil e incierto

Articulo largo
Programa

En el programa de esta semana analizamos los conflictos y las tensiones en el mundo. 

 

Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre el momento de incertidumbre que vive el mundo y la crisis de liderazgo en el Occidente democrático: “Hay momentos en la historia en que el mundo parece sostener la respiración. No por asombro, sino por incertidumbre”. Señaló que el Occidente libre, que en otro tiempo fue “faro del orden internacional”, hoy se encuentra “distanciado de sí mismo, dividido en debates internos mientras las sombras avanzan”.

También se refirió a los conflictos que ponen a prueba la defensa de la libertad. Recordó que “la cobarde invasión de Putin a Ucrania continúa”, y advirtió que, aunque la resistencia ucraniana ha sido heroica, el conflicto prolongado “erosiona voluntades, fatiga alianzas y prueba la consistencia moral de quienes dicen defender la libertad”. Por eso, afirmó que “no basta condenar la agresión, hay que sostener la defensa”.

Gutiérrez también abordó la inestabilidad en otras regiones y el retroceso democrático en América Latina. Sobre Medio Oriente, mencionó que “la paz es siempre provisional y la guerra tentación recurrente”, mientras que en la región recordó que “Cuba y Venezuela están en las puertas de la libertad después de dos horrendas dictaduras”, un paso al que también debe sumarse Nicaragua. Asimismo, señaló que “México, Brasil y Colombia, tres grandes de América Latina, deben volver a la senda de la democracia liberal para que esta región tenga futuro”.

Para finalizar, advirtió que el desafío actual no es solo militar o económico, sino también moral: “Este no es un mundo carente de tecnología ni de información; es un mundo huérfano de estadistas”, afirmó, subrayando que la paz, el crecimiento y la prosperidad solo pueden sostenerse “por el camino de la democracia, la ley y la libertad”.

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Óscar Vara, doctor en economía y analista de política internacional, sobre los conflictos activos en el mundo. 

 

Vara inició señalando que el conflicto que debe preocuparnos más ahora mismo es el de Irán: “Es un conflicto que puede tener ondas expansivas muy importantes en el mundo”. Además, señaló que es una gran amenaza, pues cuentan con un “arsenal de misiles balísticos” y esta guerra ahora mismo resulta “muy efectiva para acabar con las capacidades económicas de un adversario”. Añadió que este programa resulta incluso como una amenaza existencial, como en el caso de Israel. 

 

Respecto al papel de China en el tablero global, Vara indicó que este siempre busca ganar equilibrio y su expansión: “Siempre han querido tener el dominio de su patio trasero, que es el lejano Oriente, y ahí podemos encontrar riesgos y peligros. Por ejemplo, Japón no está dispuesto a ser un Estado tributario de China y, por lo tanto, ahí tenemos que mantener nuestra atención”. Sin embargo, señaló que lo tiene un poco difícil en este escenario internacional.

 

En el caso de una acción concreta de China para recuperar Taiwán, indicó que “algún responsable de inteligencia de Estados Unidos afirmó que no acabará 2027 sin que Taiwán sea un problema”. Ante esta amenaza, Vara considera que Estados Unidos trabajará en acuerdos bilaterales con países de la región, como Japón, para apoyarlos y “armarlos para frenar la capacidad expansionista de China”. 

 

En el plano de América Latina, específicamente en el caso de México, el entrevistado expresó que el país se encuentra envuelto “en un círculo vicioso en el que el Estado permite el crecimiento del poder del crimen organizado, que retan la soberanía nacional y el dominio territorial y la infiltración en la política”, lo cual pone en peligro la soberanía e independencia de México. Por esta razón, señaló que es comprensible que Estados Unidos haya actuado. 

 

En relación a las dictaduras del continente americano: La Habana, Managua y Caracas, señaló que su pronóstico es negativo. Sugirió que es probable que se utilice el modelo que aplicó Estados Unidos con Venezuela, una transición larga. 

 

Para finalizar, Vara afirmó que el caos global que vivimos es en parte por una crisis de liderazgo en las democracias occidentales: “Estamos en un momento de desequilibrio, se ha roto el orden mundial. No sabemos adónde va el siguiente”.  En el caso específico de Europa, señaló que Estados Unidos fue claro en hacerles ver que deben ser responsables de su defensa y de su política exterior: “El problema con Europa es que la Unión Europea no quiere terminar de ser un proyecto político que unifique al continente y mientras seamos 27 voces con opiniones, necesidades y estrategias distintas, va a ser difícil que Europa ayude a la recomposición del orden liberal”. 

 

Para ver el programa completo, haga clic aquí

 

¿Será 2026 el año de la libertad para Cuba?

Articulo largo
Programa

En el programa de esta semana analizamos el momento decisivo que vive el pueblo cubano.

 

Dionisio Gutiérrez inició recordando cómo hace 67 años, la Revolución cubana se presentó al mundo como una gesta redentora, pero terminó siendo “una larga pesadilla para una nación privada de su libertad”. Señaló que aquel proceso tuvo “más éxito exportando su relato falso y criminal que el azúcar, el tabaco y el ron juntos. Cuba vendió mito mientras perdía realidad. Gritó consignas mientras agotaba cosechas. Prometió romanticismo mientras llenaba sus cárceles de disidentes”.

También recordó a los poetas y escritores que resistieron desde la cárcel, el exilio o la censura: “La poesía cubana disidente no fue solo literatura, fue testimonio, resistencia y denuncia”. Y denunció que “la mentira socialista ha sido sostenida con necedad, repetida en universidades, aplaudida en foros internacionales y defendida por intelectuales que jamás la habrían tolerado en sus propios países”.

Gutiérrez subrayó las contradicciones del régimen: “Se habló de dignidad mientras se confiscaba la propiedad; de justicia mientras se eliminaba el pluralismo, de igualdad en la pobreza mientras una élite sicópata y criminal vive en privilegio permanente”. Reflexionando así, sobre el costo de esto: “Se mutiló la capacidad humana de trabajar, crear, disentir, prosperar, porque la falta de libertad y la represión sistemática matan lentamente, provocan exilio forzado, pobreza crónica, desesperanza heredada de padres a hijos”.

Además, señaló que la crisis humanitaria que vive Cuba es “la hija legítima de un sistema que destruyó la iniciativa individual y convirtió al Estado en dueño absoluto de la vida económica y política”. Una crisis que es producto del socialismo, un fracaso “incompatible con la libertad”, que es el “motor de la prosperidad”. 

Por el contrario, afirmó que “cuando los ciudadanos pueden trabajar, competir, innovar y disentir sin miedo, la sociedad florece”, lo que “incomoda a socialistas y comunistas porque el éxito individual contradice su dogma”. Tras 67 años de “represión, muerte y tiranía”, aseguró que Cuba enfrenta “el agotamiento definitivo de su mentira”, pues el pueblo demanda libertad. 

Para finalizar, Gutiérrez afirmó que “llegó la hora de abrir la isla a la democracia, al Estado de derecho y a la economía libre”. 

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Juan Claudio Lechín, economista y escritor, y a Magdiel Jorge Castro, periodista y activista de derechos humanos, sobre el momento decisivo que vive el pueblo cubano.

 

Lechín inició subrayando que a pesar del deseo de ver a Cuba libre, no hay información certera de “qué tan porosa está su inteligencia político-militar”, la cual tiene o ha tenido presencia en países como México, Brasil, Argentina y Chile.

 

Respecto al modelo socialista y el mito de la autosuficiencia revolucionaria, comentó que la Revolución cubana y su sistema se conocen de manera superficial. Agregó que La Habana tiene mucha gente colocada en distintos entes internacionales y países, como la OMS, la ONU y también a través de los programas de profesionales maestros y médicos: “Todos ellos tributan al Estado alrededor del 80 %. No hay información suficiente para saber si la élite queda con bolsones de financiamiento económico que les permiten sobrevivir”. 

 

Por otro lado, Lechín aseguró que, de caer la dictadura cubana, caerían “todas las tiranías radicales de América Latina porque quien las maneja y les garantiza continuidad es Cuba a través de técnicas políticas, de infiltración, de información e inteligencia”. Sin embargo, a su juicio, Cuba será la última dictadura en caer en la región. Al contrario de Venezuela, en donde Maduro era un títere de Cuba, Cuba sí maneja “el ejército, los movimientos, los colectivos, la policía, el aparato de represión”, añadió. 

 

Por último, Lechín comentó que de caer las dictaduras de La Habana, Caracas y Managua, no se podría cantar victoria de un capítulo tenebroso y destructivo ideológicamente: “Están China y Rusia. El comunismo y el fascismo son proyectos mesiánicos y mañana volverá a aparecer otro dispuesto a morir por un psicópata que articula a los tontos útiles” si no se les extrae permanentemente de la sociedad libre a quienes ahora lideran esas autocracias. 

 

Por su parte, Castro indicó que los cubanos tienen esperanza: “Somos un pueblo que ha vivido 67 años bajo una tiranía de corte estalinista que nos hizo perder hasta las esperanzas. Lo que hemos visto luego de la captura de Nicolás Maduro nos ha traído nuevamente la añorada libertad”. 

 

Además, agregó que Cuba vive una “crisis humanitaria no declarada” y que el colapso “no es de ahora ni de hace semanas, sino que se viene gestando desde hace mucho tiempo”. Esto, sumado a los millones de cubanos que han abandonado la isla, es la muestra del fracaso estructural del sistema socialista: “Me cuesta tanto ver todavía la condescendencia de ciertos gobiernos de la izquierda en la región, países por los cuales ha atravesado la diáspora cubana, y todavía algunos pintan ese sistema como esa utopía idílica de una sociedad mejor”. 

 

Respecto a si es posible una transición en Cuba sin fractura interna, Castro señaló que no y, de hecho, los últimos días son “un reflejo de que la estructura del poder del castrismo no es tan sólida ni unificada como la pintan”. Señaló que un medio estadounidense “reveló que habían conversaciones directas entre Marco Rubio y Raúl Guillermo Castro, el nieto de Raúl Castro”, las cuales son “paralelas a los canales oficiales del aparato burocrático de Díaz-Canel”. 

 

Por otro lado, afirmó que “la utopía comunista ha sido una gran tragedia para todos”. Señaló que es difícil de entender cómo “todavía hay una izquierda idílica, romántica, que son partidos que van a elecciones libres en sus países, que gustan mucho de protestar en sus democracias imperfectas, pero democracias, y que no estarían dispuestos a someterse a un sistema como el cubano”. 

 

Sobre el papel que deben tener los cubanos en el exilio, Castro aseguró que deben tener un papel y no quedarse al margen: “Nadie es mejor embajador de nuestra realidad que los cubanos. Tenemos que tocar puertas, ir a gobiernos y hablar, contar la verdad”. 

 

Para finalizar, Castro señaló que considera que ocurrirá algo “más rápido de lo que creemos”, pues la burocracia de Díaz-Canel está “oxidada” y “no se puede sostener mucho más bajo las mismas condiciones que hoy”. 

 

Para ver el programa completo, haga clic aquí

 

Las dictaduras no mueren de vergüenza; mueren de presión

Articulo largo
Programa

En el programa de esta semana analizamos las posibilidades reales de una transición democrática en Venezuela.

 

Dionisio Gutiérrez inició afirmando que “las dictaduras no mueren de vergüenza, mueren de presión”, y advirtió que cuando esa presión es “firme, sostenida y moralmente clara”, el tirano “ensaya su viejo recurso: la simulación”. Señaló que el verdugo que sonríe “no ha dejado de ser verdugo; solo ha cambiado de gesto”, y que el tirano “no renuncia jamás por convicción, solo se repliega por cálculo, por instinto de supervivencia”.

También expuso que las dictaduras “fingen apertura cuando el cerco aprieta” y que simplemente “compran tiempo”. Explicó que se trata de “la pausa estratégica del depredador, no la conversión del culpable”, y que, cuando la presión internacional se debilita, “vuelven al método que conocen: el sometimiento brutal, la persecución sistemática, el crimen de Estado”. Por eso, aseguró que “no hay neutralidad posible frente a una dictadura que asesina y simula”, porque “la indulgencia hacia el tirano no es prudencia, es complicidad diferida”.

Para finalizar, Gutiérrez sostuvo que Venezuela “no necesita discursos cínicos de armonía; necesita libertad real”. Afirmó que el país “no requiere gestos calculados; requiere instituciones” y que merece “el retorno pleno de la libertad, la ley y la dignidad”. También hizo un llamado al mundo libre a asumir esta causa como una “prioridad irrenunciable”, porque “cuando una nación está encarcelada, la conciencia del mundo libre también lo está”.

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Lorent Saleh, activista venezolano, y a Orlando Avendaño, periodista, columnista y escritor venezolano, sobre las posibilidades reales de una transición democrática en Venezuela

Saleh advirtió que el sistema represivo en Venezuela “está intacto” y que cualquier aparente apertura responde más a tácticas de supervivencia que a una voluntad real de cambio. Aunque reconoce que el régimen chavista recibe presión externa, insiste en que “ahí están los jueces, los fiscales, los torturadores” y que Diosdado Cabello continúa “manejando ferozmente la represión y un control de la violencia como nunca antes”.

Sobre su experiencia personal, comentó que fue “secuestrado en Colombia (…) de forma totalmente arbitraria”, pasando dos años en La Tumba, “un centro de tortura en varios sótanos debajo del metro de Caracas”, donde sufrió “varios tipos de torturas” documentadas por organismos internacionales. Posteriormente, fue trasladado a El Helicoide, donde no solo sufrió tortura directa, sino que debió “presenciar la tortura a otras personas”, algo que describió como incluso peor. Subrayó que su caso “no es un hecho aislado, es un patrón que se ha repetido en miles de personas que aún siguen ahí”. En ese contexto, exigió “la liberación de todos los presos y el cierre de los centros de tortura”.

Respecto a la posibilidad de que los principales responsables del sistema represivo rindan cuentas, expresó que estas personas deberían “ser juzgadas por los tribunales internacionales por crímenes graves de lesa humanidad”. 

En relación con la estrategia de Washington, Saleh señaló que, a su juicio, la intención sería “usar el mismo régimen (…) para desmontar ese aparato represivo”, aunque admitió tener dudas sobre si podría lograrse de esa forma. Sin embargo, aseguró que “no puede haber desarrollo económico, no puede haber libertad económica sin un Estado de derecho”, y advirtió que los actuales líderes del régimen “jamás van a garantizar un Estado de derecho”.

Sobre el estado de la sociedad venezolana, recordó que son “más de 25 años sometidos a un nivel de violencia y represión muy fuerte” y que “casi el 30 % de la población está fuera del territorio, exiliada”. En estos momentos, espera que la comunidad internacional se mantenga vigilante.

Por su parte, Avendaño sostuvo que el régimen chavista no actúa por convicción, sino por presión directa de Washington. Señaló que están “yendo en contra de todo lo que ellos en algún momento profesaron”, pero “no lo hacen por convicción, sino por presión y por miedo”. Añadió que el cumplimiento parcial de exigencias internacionales no obedece a un compromiso democrático, sino a la necesidad de supervivencia: “Han ido cumpliendo los reclamos de Estados Unidos. Incluso si eso ha implicado el desmantelamiento del propio Estado chavista”.

Respecto a si se trata de una transición real o de una maniobra para ganar tiempo, expresó que considera que es una transición real, aunque el régimen chavista no lo quiera y esté buscando “sobrevivir a la presidencia de Donald Trump”. Añadió que “esta transición únicamente funciona bajo la amenaza militar y la presión de Estados Unidos”. Si esa presión desaparece, “no hay incentivo para que los hermanos Rodríguez cumplan con los reclamos”.

En el plano interno, Avendaño identificó el aparato represivo como el principal obstáculo, asegurando que es este el que sostiene al régimen chavista: “Si no levantas el aparato represivo no puede haber democratización. [Tampoco] puede haber ni estabilidad ni confianza”. Aseguró que este proceso debe empezar por la liberación de presos políticos, lo cual “no ha avanzado a la rapidez que se había prometido”. 

Sobre la captura de Nicolás Maduro y la reconfiguración del poder interno, considera que fueron Delcy Rodríguez y su círculo quienes traicionaron a Maduro: “Los hermanos Rodríguez lograron lo que siempre querían: tener el control del Estado”. 

Por otro lado, aseguró que es necesario que el legado de Estados Unidos en Venezuela sea un país libre y democrático: “Sería una tragedia que al final del gobierno de Trump, en Venezuela siga existiendo Delcy Rodríguez, pero más rica, mucho más poderosa y mucho más legitimada”. 

Para finalizar, ante el escenario de que la ventana de oportunidad se cierre y la dictadura continúe, sostuvo que la responsabilidad última recae en los propios venezolanos. Recordó que tras los acontecimientos recientes “ha revivido de alguna manera la sociedad civil en las calles”, porque hay conciencia de que “aunque Estados Unidos nos está ayudando y la asistencia es determinante, al final está en manos de los venezolanos para que la transición se dé de la mejor manera”.

 

Para ver el programa completo, haga clic aquí

 

¿Cómo está la salud moral de América Latina?

Articulo largo
Programa

En el programa de esta semana analizamos las próximas elecciones en Colombia y la influencia del narcotráfico en la política

 

 

Dionisio Gutiérrez inició advirtiendo sobre una de las amenazas más graves que enfrenta América Latina: la alianza entre el crimen organizado y el poder político. “Cuando el crimen organizado y los políticos se dan la mano, la política se degrada y la democracia se desfigura”, afirmó. Y explicó que, en esas circunstancias, “el Estado, que nació para proteger a los ciudadanos, se vuelve instrumento de imposición; la ley, que debía ser límite, se convierte en coartada; y la política, que es el arte de ordenar la convivencia, degenera en oficio turbio donde prosperan los peores”.

Señaló que donde el crimen contamina la política, los líderes que ascienden no son “los capaces ni los virtuosos, sino los audaces en el engaño, los hábiles en la intimidación, los cínicos en la mentira”. Es así como la política se transforma en refugio de oportunistas que “confunden el poder con la impunidad”, afirmó.

Gutiérrez subrayó que este fenómeno “viene siempre acompañado de populismo autoritario”, un populismo que “no gobierna con programas, gobierna con enemigos”. Señaló que las consecuencias son “Estados capturados, economías deformadas, sociedades fragmentadas y generaciones enteras condenadas a vivir entre el miedo y la resignación”.

Asimismo, advirtió que cuando el populismo autoritario se asocia con el crimen organizado, el daño es aún más profundo: “No solo roba recursos, roba futuro. Corrompe todo lo que toca”. Y explicó que estos regímenes “no buscan gobernar bien, buscan gobernar siempre”, por lo que necesitan “destruir los contrapesos, domesticar la justicia, intimidar a la prensa y anestesiar a la ciudadanía con la mentira populista o con la imposición autoritaria”.

En el caso de Colombia, señaló que Gustavo Petro “fue un desastre político, institucional y moral”. Señaló que “bajo su mandato se debilitó la autoridad del Estado, se legitimaron actores criminales con disfraz de diálogo y se sembró discordia donde debía haber armonía”. Ahora, que intenta dejar en su lugar a Iván Cepeda, advirtió que él profundizará en “la deriva populista y el conflicto para seguir hundiendo a Colombia”. 

Para finalizar, Gutiérrez expuso que esta situación sí tiene salida: “Está en el ciudadano que cree en la libertad, en la ley y en la democracia republicana”.

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a María Clara Posada, candidata al Senado de Colombia por el Centro Democrático, y a Pedro Trujillo, doctor en ciencia política y especialista en seguridad, sobre las próximas elecciones en Colombia y el involucramiento del narcotráfico en la política.

Posada inició señalando que a pesar de que Gustavo Petro “se hizo elegir con las banderas de la paz total”, en realidad ha gobernado con impunidad y ha ofrecido “ventajas unilaterales a los grupos narcoterroristas”. Es así como para ella, el peor legado que deja Petro es el de pensar que en Colombia “ser criminal paga” y abraza a quien incumple la ley y “no al que ha sido respetuoso de ella”. 

Respecto al peligro que representa Iván Cepeda, comentó que él “no ha disimulado que va a profundizar las reformas de Petro”, las cuales “han sido nocivas para los avances sociales y en materia de seguridad”. Además, subrayó su persecución hacia el presidente Álvaro Uribe. 

A pesar de este legado y esta ruta que se busca perpetuar, Posada aseguró que Colombia tiene la oportunidad de recuperar su rumbo el 8 de marzo: “Ese día los colombianos debemos salir masivamente a las urnas (...) y podamos enfrentar de forma contundente el comunismo que quiere perpetuarse en Colombia”. De lo contrario, si llegara a ganar Cepeda, el país avanzaría en el modelo socialista de Petro y promovería cambiar la Constitución de Colombia, añadió. 

Por el contrario, aseguró que el Centro Democrático “es un partido de certezas, (...) que da resultados”. Además, señaló que trabajan bajo cinco valores principales: “la seguridad democrática, la economía fraterna, la inversión, el Estado austero y el diálogo popular”. 

Por otro lado, la entrevista a Pedro Trujillo se centró en el crimen organizado y su involucramiento en la política. 

Trujillo inició señalando que el fracaso en la construcción de democracias republicanas funcionales en América Latina puede explicarse a partir de dos fenómenos. Primero, el haber dejado entrar al crimen organizado, y segundo, por una generación joven desencantada, poco reflexiva que participa menos por el desencanto democrático: “Converge el crimen tradicional en la política con una suerte de olvido, de despreocupación de gente joven que quiere soluciones inmediatas”. 

En el caso de la penetración del crimen organizado en las instituciones del Estado, señaló que se debe al desplazamiento de las élites económicas en la vida pública: “Tradicionalmente los partidos políticos eran ayudados por empresarios, por organizaciones que a veces buscaban sus intereses, pero no siempre había un interés inmediato, pero ha ocurrido que ese sector se ha desplazado. [Ahora], quien apoya a los partidos políticos es fundamentalmente el narcotráfico, el crimen organizado y la corrupción que ellos mismos generan”. 

Respecto a los casos de países que apoyan abiertamente la narcodictadura de Caracas, como México y Colombia, Trujillo señaló que “deberían quedar muy mal” ante la comunidad internacional.  Además, aseguró que ambos países en cuestión “ya son narco-democracias”. El riesgo que enfrentan estos países es la “perfección” de estas. En su opinión, considera que México está más “narcotizada” en la política que Colombia. 

Para finalizar, Trujillo señaló que para que Venezuela recupere su libertad es necesaria una hoja de ruta: “Una hoja de ruta clara, elecciones antes de fin de año y que el gobierno que tenga que llegar democráticamente llegue”. 

 

Para ver el programa completo, haga clic aquí.

 

Un Estado manchado de vergüenza, corrupción y populismo

Articulo largo
Programa

En el programa de esta semana, analizamos las próximas elecciones en Colombia.

 

 

Dionisio Gutiérrez inició señalando que hay presidentes que se despiden dejando obras y otros, “dejando excusas y heridas”. Bajo esa premisa, afirmó que Gustavo Petro está por salir del gobierno de Colombia “con más penas que glorias”, dejando a un Estado “manchado de vergüenza, corrupción y populismo”. Recordó que Petro “ejerció el poder con imposición ideológica como forma de gobierno” y que “no fue un accidente”. Fue un proyecto que quiso avanzar “la agenda de la izquierda radical”, y que no logró consolidarse porque “en Colombia sobreviven instituciones que, maltrechas pero firmes, pusieron límites”.

También destacó las lecciones que deja este período oscuro para la democracia colombiana. Señaló que Petro “normalizó la cercanía con dictaduras, la complicidad con regímenes criminales” y la “defensa abierta de narcoestados y grupos terroristas disfrazados de causas políticas”. A pesar de esto, resaltó que “la sociedad colombiana evitó que el experimento degenerara en una dictadura abierta”, aunque advirtió que el daño persiste porque el populismo “no termina con su salida” y porque Petro busca una “sucesión ideológica”, no una continuidad democrática.

Para finalizar, Gutiérrez advirtió que el futuro de Colombia “no depende de Petro ni de su candidato, sino de la capacidad de la sociedad para reaccionar”. Recalcó que cuando las élites callan, “el populismo avanza” y cuando se negocian principios por estabilidad, “terminan perdiendo ambas cosas”. Colombia “merece democracia real, no plebiscitos manipulados; Estado de derecho, no justicia selectiva; libertad, no consignas”, afirmó. Y cerró recordando que la historia enseña que los países no se pierden solo por culpa de malos gobernantes, sino “por la resignación de los buenos ciudadanos”.

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Daniel Raisbeck, analista político e historiador, y a Vanessa Vallejo, economista, columnista y analista política, sobre las próximas elecciones en Colombia. 

Raisbeck inició señalando que Iván Cepeda, el candidato del oficialismo, es “más peligroso que Petro”. Señaló que Petro, pese a sus intenciones antidemocráticas, es una persona poco disciplinada, lo que le deja un margen de acción limitado. Por el contrario, Cepeda es alguien “muy metódico”, con una educación familiar marxista revolucionaria: “Él tiene claro que va por una constituyente para cambiar la Constitución”, aseguró. 

Respecto a la gran cantidad de candidatos de oposición, el entrevistado comentó que le parece “una irresponsabilidad”, mientras que la izquierda avanza: “Los candidatos [de centro a centro derecha] deberían unirse a alguien que sí tiene posibilidad de llegar”. Si la oposición no gana las elecciones, Rasibeck considera que el peligro de Cepeda reside principalmente en la claridad de realizar una constituyente. Además, aseguró que profundizaría el proyecto petriste: “Si la gente no se da cuenta de que hay que votar por alguien muy diferente a Petro y Cepeda, Colombia estaría condenada al fracaso y sería mucho más difícil rescatarla”. 

Por otro lado, Raisbeck aseguró que el legado de Petro en Colombia incluye dejar al país “al borde de la quiebra, con un déficit del 8 % o mayor y una crisis de seguridad terrible”, donde grupos armados controlan “el 70 % o más de los municipios del país”. Además de haber destruido el sistema de salud y el sistema privado de pensiones.

Por su parte, Vallejo señaló que el daño más profundo que deja Gustavo Petro en Colombia es haber permitido “que el crimen ligado al narcotráfico tomara tanto espacio en el país”. Lo cual se refleja en las “extensas poblaciones donde la guerrilla y el narcotráfico son los que mandan”, pero también en el dinero que destinan estos grupos a “la justicia, en el Congreso” y en las demás esferas políticas.

Además, señaló que las elecciones sí podrían estar condicionadas por la violencia. Por un lado, mencionó que “hay muchos candidatos que dicen que les da miedo hacer campaña” tras el asesinato de Miguel Uribe Turbay. Por otro lado, también “hay comunidades que están completamente tomadas por el narcotráfico y hay personas a las cuales se les dice en los pueblos que si no gana ‘tal’ candidato, van a haber consecuencias”, añadió. 

Para finalizar, Vallejo señaló que en cara a las elecciones, es necesario que los colombianos salgan “a votar bien”, y que se informen y compartan información. 

 

Para ver el programa completo, haga clic aquí

 

La época de los señoritos satisfechos

Articulo largo
Programa

En el programa de esta semana, analizamos el abandono político de las élites en Iberoamérica.

 

Dionisio Gutiérrez inició con una advertencia necesaria sobre Iberoamérica, recordando que “la historia de la región es una crónica de ausencias voluntarias y silencios cómplices”. Señaló que, durante décadas, las élites económicas, académicas y sociales “optaron por mirar la política como un lodazal desde la orilla”, convencidas de que otros se harían cargo del desorden, mientras ese lodazal crecía hasta “terminar inundándolo todo”.

Gutiérrez subrayó que “el desarrollo político no es un lujo, es el fundamento”, y que cuando la política se degrada “todo lo demás se corrompe”. Criticó la irresponsabilidad cívica de las élites, afirmando que “no tiene sentido producir riqueza sin producir república; formar profesionales sin formar ciudadanos”, y advirtiendo que heredar derechos y bienestar sin compromiso con el orden que los hizo posibles es “la causa de las desgracias de muchas naciones”.

Además, expuso ejemplos claros: “en Argentina, el peronismo convirtió el Estado en botín y la pobreza en clientela”; en Cuba, Nicaragua y Venezuela, “la retirada temprana de sus clases dirigentes facilitó la instalación de regímenes totalitarios”. Alertó también que México avanza hacia “una nueva dictadura perfecta”, mientras su élite económica negocia supervivencias privadas, y que Colombia “se hunde con el Gobierno de Petro ante la pasividad de sectores que confunden prudencia con silencio”.

Para finalizar, Gutiérrez aseguró que cuando las élites renuncian a su papel político, olvidan que “la política es la columna vertebral del desarrollo” y que “la neutralidad en tiempos de decadencia es complicidad”. Advirtió que, si no entienden que su destino está atado al de la república, “seguirán ganando a corto plazo y perdiendo países enteros a largo plazo”, y que la historia ,poco indulgente con “los señoritos satisfechos”, se encargará de recordárselo.

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Agustín Antonetti, director del Latin American Watch de la Fundación Libertad, y a Stephanie Henaro, internacionalista con maestría en geopolítica y seguridad, sobre el abandono de las élites en la vida cívica. 

Antonetti inició asegurando que el abandono de las élites es algo con lo que se ha peleado “desde hace varias décadas”. A su juicio, “la vieja política se ha quedado en discursos que ya no sirven”, y está atrasada por no ir “al ritmo de las nuevas tecnologías”.

Además, señaló que las élites empresariales en América Latina tienen su cuota de responsabilidad con el estado político de la región, pues han confiado en populistas que llegan al poder, como en el caso de México, Cuba y Colombia. Añadió que las élites, probablemente, “pensaron que iban a poder sostener este modelo a largo plazo”.

Por otro lado, Antonetti subrayó la importancia de fortalecer las instituciones y retomar la participación cívica de los empresarios, así como contar con políticos dispuestos a dar la batalla. 

Por su parte, Henaro comenzó su intervención señalando uno de los problemas que enfrenta la región: “Cuando las élites capturan árbitros, normalizan la impunidad y sustituyen las instituciones por operativos, es cuando el país se vuelve un Estado débil”. Asimismo, afirmó que la democracia no es posible cuando no existen división de poderes, un Estado profesional y meritocrático y élites que vertebren el proceso político.

Respecto al abandono de la academia en la formación de administradores públicos, señaló que “las élites académicas se volvieron enemigas del poder”. Sin embargo, está de acuerdo en afirmar que el populismo se aprovecha de la debilidad técnica del Estado. Por ejemplo, mencionó el gobierno de López Obrador, el cual tuvo “muchos errores” por falta de esta tecnicidad, y aun así, su estrategia comunicacional logró “ganarle a cualquier resultado”, o a la realidad. 

Por otro lado, Henaro indicó que el fenómeno de la corrupción siendo socia del crimen organizado se da con mayor frecuencia desde la década de los 90.  Para ella, la razón es sencilla: “Todo tiene que ver con el deseo de poder. Con el deseo de servirse a sí mismos en lugar de servir a los ciudadanos que los eligieron”. Así, “vemos una alianza cada vez más desmedida entre políticos y crimen organizado, y lo que manda es el dinero”, añadió. 

Para finalizar, señaló que el daño del Estado, cuando ha sido colonizado por redes criminales, podría ser reversible. Sin embargo, aceptó que es una tarea difícil y requiere de voluntad política, de liderazgo en las élites y formación práctica y académica. 

 

Para ver el programa completo, haga clic aquí

 

Encuesta de percepción - enero 2026

Articulo largo

Este estudio de opinión se enfoca en uno de los problemas principales y estructurales de Guatemala: la corrupción en las instituciones públicas, así como su normalización y aceptación social.

 

Fundación Libertad y Desarrollo, en alianza con la prestigiosa encuestadora internacional CID Gallup, presentó los resultados del estudio de percepción correspondiente a enero de 2026. En esta ocasión, el estudio se enfocó tanto en medir la percepción de la corrupción, como en la experiencia directa de los ciudadanos, su nivel de tolerancia social de estas prácticas y su disposición a denunciarlas. 

 

Los resultados reflejan una radiografía contundente de este flagelo en el país y sus instituciones: 

 

  • El 11 % de los encuestados reporta haber tenido experiencias directas de corrupción en trámites o servicios públicos en los últimos 12 meses.
     
  • Un 41 % reconoce que la corrupción ha afectado su vida o la de su familia en distintos grados.
     
  • Un 16 % considera aceptable o parcialmente aceptable recurrir a pagos, regalos o favores para agilizar trámites cuando las instituciones no funcionan.
     
  • El 62 % estaría dispuesto a denunciar actos de corrupción si supiera que habría consecuencias reales para la persona responsable.
     
  • El 54 % considera que es poco o nada probable que quienes cometen actos de corrupción enfrenten consecuencias reales, lo que refleja una percepción generalizada de impunidad.

 

Estos resultados sugieren que la corrupción sigue siendo una materia pendiente en el país, con efectos negativos en la certeza jurídica, el Estado de derecho, el desarrollo económico y la estabilidad democrática. Además, profundiza las brechas de desigualdad entre quienes no pueden pagar atajos para hacer que el sistema funcione. 

 

El compromiso de Fundación Libertad y Desarrollo con la transparencia y la rendición de cuentas constituye uno de nuestros pilares fundacionales. Nuestra trayectoria en la presentación de encuestas y estudios de opinión pública a lo largo de los años responde a un esfuerzo sostenido por impulsar reformas y promover la deliberación pública de los temas más importantes del país. 

 

En la presentación de la encuesta contamos con la presencia de periodistas y comunicadores, empresarios, académicos e investigadores, así como tomadores de decisiones, quienes posteriormente discutieron los resultados y sus implicaciones.

 

Puedes descargar la encuesta completa haciendo clic

Hispanoamérica necesita “Orden y Libertad"

Articulo largo
Programa

En el programa de esta semana, conversamos con José María Aznar sobre su nuevo libro y los retos que enfrenta el mundo libre

 

Dionisio Gutiérrez inició recordando cómo la política “ha sufrido en los últimos veinte años una degradación profunda y sostenida”. A diferencia del siglo XX, cuando se entendía como “un ejercicio de honor y responsabilidad histórica”. 

Señaló que los Estados, llamados a ser garantes del orden, la libertad y el progreso, “han sido progresivamente confiscados por una clase política improvisada, incapaz, oportunista y corrupta; casi siempre populista y autoritaria”. Una dirigencia que “ha confundido el poder con el aplauso, la legitimidad con la propaganda y el gobierno con la ocupación del Estado para fines personales y criminales”.

Sin embargo, reconoció que no siempre fue así. Recordó que a finales del siglo pasado y en los primeros años del siglo XXI, muchas democracias de Occidente estuvieron lideradas por “verdaderos estadistas que entendían que el progreso no es fruto de la improvisación, sino de la disciplina, la constancia y el respeto por reglas compartidas”. En ese contexto destacó el gobierno de José María Aznar en España, subrayando que entre 1996 y 2004 se alcanzaron “altas tasas de crecimiento económico, se fortalecieron las instituciones del Estado y mejoró la vida cotidiana de millones de españoles”. Resultados que “no pertenecen al terreno de la interpretación ideológica, sino al de los hechos verificables”, aseguró.

Gutiérrez resaltó que Aznar “entregó un país moderno, ordenado y respetado en el mundo” y que su paso por el gobierno demostró que “el ejercicio responsable del poder puede transformar realidades complejas sin sacrificar la libertad ni la democracia”. Además, subrayó que sigue siendo “un líder de referencia en Occidente”, con una trayectoria intelectual marcada por “una consistencia ética y política poco común”.

Para finalizar, se refirió al nuevo libro de Aznar, Orden y libertad, desde el cual analiza la complejidad geopolítica actual y lanza “un llamado urgente a recuperar los valores que hicieron próspero y respetado a Occidente”. En tiempos en que “la mediocridad y la corrupción gobiernan con micrófono en mano y la ignorancia se pasea con escolta”, este mensaje recuerda que “la libertad y la democracia son valores que deben ser protegidos por una ciudadanía presente, vigilante y comprometida”, concluyó Gutiérrez.

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a José María Aznar, presidente del gobierno de España de 1996 a 2004, sobre su nuevo libro: Orden y libertad.

Aznar expresó que este libro intenta “comprender, estudiar y explicar lo que estamos viviendo. Un cambio de era que está fundamentado en dos grandes cuestiones: [primero], el fin del orden internacional (…) y su sustitución por la competencia entre poderes y, segundo, la revolución tecnológica que estamos viviendo”. 

Añadió que, en tiempos de cambios culturales y sociales, es fundamental contar con instituciones sólidas: “Las democracias son frágiles, pero no son débiles si están paradas en instituciones fuertes que garantizan la separación de poderes, la propiedad, los principios políticos y económicos de la democracia liberal”. También aseguró que es importante defender estos pilares puesto que las amenazas más graves que enfrenta el mundo son en términos políticos: “Si la democracia vuelve a recuperar sus valores: la libertad, la separación de poderes, el Estado de derecho, la tolerancia, entonces la democracia y la libertad prevalecerán”

Respecto al segundo cambio fundamental que vivimos: la inteligencia artificial, Aznar comentó que presenta tanto oportunidades como peligros: “Nunca el ser humano ha tenido un instrumento tan poderoso para aumentar su conocimiento, para cambiar su vida, pero al mismo tiempo es un arma peligrosa porque está diseñado no solo para ayudar al ser humano, sino para sustituirle”. Añadió, además, el peligro que representaría el mal uso de esta tecnología. Por ejemplo, mencionó el desarrollo de armamento nuclear y su peligro si cayera en manos terroristas; la biotecnología y la manipulación genética, entre otros. 

Por otro lado, al preguntarle cómo gestionar el aumento en la conflictividad social y política, Aznar contestó que hay que recordar que “la política es el arte del compromiso”. Indicó que la respuesta no tiene que pensarse en términos de confrontación, de aniquilación del adversario o de fragmentación: “Hay que buscar espacios de compromiso, espacios centrales que hagan posible la convivencia entre las personas y la resolución de los cambios políticos y sociales en el mundo”. 

En cuanto a liderazgos responsables en el mundo de hoy, señaló que se necesitan líderes que entiendan los problemas actuales, pero que también tengan conocimiento histórico: “Me preocupan las visiones cortas de las cosas porque son las que más pueden perjudicar los intereses del mundo occidental y las que pueden alejar a países del sistema de alianzas más importante, estable y seguro de la libertad y la democracia”. 

 

Para finalizar, Aznar expresó que el lector podrá encontrar en Orden y libertad “advertencias, propuestas y posibilidades de rumbo”.

Para ver el programa completo, haga clic aquí.

 

 

 

¿Transición a una nueva dictadura?

Articulo largo
Programa

En el programa de esta semana, analizamos la inviabilidad de una transición democrática dirigida por la dictadura venezolana y las condiciones reales para recuperar la democracia

 

Dionisio Gutiérrez inició recordando que la historia, “que tiene memoria larga y castiga la terquedad”, demuestra que es una locura pretender que los tiranos conduzcan una transición democrática. Advirtió que pedirle a una dictadura que administre la libertad es “como pedir al lobo que presida el congreso de ovejas, o encomendar al pirómano la reconstrucción del pueblo que él mismo redujo a cenizas”. En ese contexto, señaló lo que ocurre en la Venezuela de Delcy, Cabello y Padrino, donde los dictadores solo descubren su supuesta vocación democrática cuando “el miedo les toca la espalda”: “Nunca es por virtud, siempre es por pánico. No se convierten, se disfrazan. No rectifican, calculan”.

Gutiérrez explicó que el tirano no negocia porque crea en la libertad, sino porque “teme perder el pescuezo”, y que el tiempo, para el déspota, “no es reloj, es arma”. Recordó que quien ha destruido las instituciones no puede reconstruirlas, que quien ha vaciado la ley no puede invocarla con legitimidad y que la democracia “no es un interruptor que se enciende por decreto del mismo que apagó la luz”. La historia, indicó, enseña que las transiciones gestionadas por los verdugos terminan en “una nueva tiranía con otro nombre”.

Para finalizar, Gutiérrez afirmó que es absurdo otorgar a la dictadura el papel de arquitecto del futuro que ella misma dinamitó. Recalcó que “las transiciones verdaderas no las dirigen los tiranos, sino los ciudadanos”, que requieren “un corte limpio con el pasado” y la construcción de ley, instituciones y justicia donde antes hubo arbitrariedad, feudos y crímenes. Concluyó recordando que la historia, “paciente pero implacable”, ha demostrado demasiadas veces que los pueblos que quieren ser libres deben estar dispuestos a todo para defender su libertad.

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Jorge “Tuto” Quiroga, presidente de Bolivia 2001-2002, sobre Venezuela y las condiciones necesarias para una transición democrática exitosa. 

Quiroga inició asegurando que una transición encabezada por Delcy Rodríguez es “insostenible”, pues la captura de Maduro lo quita de la ecuación, pero “sigue el resto y su naturaleza no cambia”. Además, señaló que la cooperación de Rodríguez con Estados Unidos ahora se debe a la capacidad coercitiva que ejerce el país norteamericano sobre ella. Sin embargo, al momento de levantar esa capacidad coercitiva, su naturaleza seguirá siendo la misma: “corruptos, delincuentes, asesinos”. 

Por otro lado, recalcó que fijarse únicamente en el petróleo y dejar de un lado la democracia no debe ser la estrategia de Estados Unidos: “No importa cuánto petróleo tengas bajo tierra si encima del suelo no hay seguridad jurídica”, pues no habrá inversión para extraerlo. Recordó que la inversión y la seguridad jurídica requieren de “democracia, legitimidad y reglas consistentes aplicadas en un sistema que perdure”. 

A su juicio, el plan que propone Estados Unidos debe ser invertido. Ahora, ellos proponen estabilidad, recuperación económica y luego transición. Quiroga considera que el orden debería priorizarse primero la transición democrática, lo cual llevará a la “recuperación de la confianza, la atracción de inversión”, a su vez resultando en estabilidad en el tiempo. 

Respecto a la liberación de presos políticos, comentó que se debe exigir su liberación inmediata: “Liberen a todos y ni uno más, nunca más”. 

Quiroga estuvo de acuerdo con que María Corina Machado tiene la capacidad, el apoyo y el equipo para dirigir la transición: “Tiene una visión clara, es una líder, no es improvisada. Viene trabajando décadas, es una mujer de principios, inteligente que ha armado los equipos que han hecho el trabajo logístico más admirable de la historia en dictadura: montó el operativo logístico para tener las actas y la certificación”. 

Sobre las comparaciones que han surgido entre el caso de Venezuela y las intervenciones en Irak y Afganistán, Quiroga aseguró que no son comparables. Indicó que Medio Oriente es una región “multiétnica, con fracturas, sin costumbres democráticas”. Venezuela, por el otro lado, era en América Latina la única democracia cuando había gobiernos militares en la región, demostrando su “músculo democrático histórico”, demostrándolo en las elecciones pasadas.  

Que Venezuela aproveche la ventana de oportunidad que se le presenta es primordial, pues está en juego que “Cuba sea libre después de 67 años, que Nicaragua sea libre después de casi 50 años y que Venezuela sea libre después de 27 años”, añadió.

Para finalizar, Quiroga hizo un llamado a los países de la región que se han aliado a la dictadura: Colombia, México, Brasil, a ser “más pro-democracia y menos anti-norteamericano”. Recordó que los mandatarios de esos países ganaron por mucho menos diferencia con la que ganó Edmundo González las elecciones, y toda la región les felicitó y reconoció su victoria, pues es hora de que ellos hagan lo mismo con Venezuela. 

 

Para ver el programa completo, haga clic aquí

 

Articulos Relacionados

- Blog
- Blog

Newslatter

¡Suscríbete!
 

Recibe nuestras publicaciones y noticias