From the Lies of Despots to the Truth of Freedom
En el programa de esta semana analizamos la transición hacia la democracia en Venezuela.
Dionisio Gutiérrez inició señalando que en este siglo “hay aún quienes gobiernan como si el tiempo se hubiese detenido en la más sombría de las edades”. Advirtió que en América Latina persisten regímenes donde “tiranos de rostro moderno, pero alma medieval, usurpan el poder no para servir, sino para devorar”, y describió a estos líderes como “señores de la mentira y del garrote, encumbrados en palacios que edificaron sobre cadáveres y sobre el llanto de madres que aún buscan a sus hijos desaparecidos”.
También denunció la naturaleza de estos regímenes, afirmando que “son jefes de banda, capos con credencial, narcotiranos que trasiegan veneno por las venas del continente mientras firman decretos y posan para retratos oficiales”, y subrayó que “son gigantes del crimen y la corrupción, y hay que combatirlos”. En ese contexto, aseguró que “Cuba, Nicaragua y Venezuela son Estados capturados por organizaciones criminales” y que “sus pueblos no son de ciudadanos sino de rehenes”.
Gutiérrez reflexionó sobre el papel de la ciudadanía y recordó que “la democracia no es un regalo que los pueblos reciben. Es una conquista que los pueblos protagonizan”, insistiendo en que no basta con instituciones, sino que se requiere “la voluntad cotidiana de millones de ciudadanos que deciden, cada día, ser algo más que súbditos”. Asimismo, enfatizó las responsabilidades ciudadanas: “Votar con conciencia, exigir rendición de cuentas, defender la independencia judicial, proteger la libertad de prensa, salir a la plaza cuando la plaza es necesaria son las obligaciones ordinarias de quienes quieren vivir en libertad”.
Finalmente, advirtió sobre los riesgos de la apatía y la importancia de la acción ciudadana al afirmar que “el tirano prospera donde el ciudadano se fatiga, pero el tirano cae donde el ciudadano persiste”. Cerró recordando que la libertad “no se mendiga, se construye”.
En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Antonio Ledezma, líder opositor venezolano en el exilio, sobre la transición hacia la democracia en Venezuela.
Ledezma inició explicando las razones detrás del estancamiento en Venezuela, al señalar que nunca se dijo que “esta lucha era fácil” y que implica “el desmantelamiento del aparataje criminal, que eso no se da un día para otro”. Asimismo, advirtió que el proceso se enfrenta a múltiples factores, desde dinámicas internas hasta elementos internacionales, destacando la geopolítica y los conflictos globales.
Sobre el papel de las Fuerzas Armadas, Ledezma afirmó que “un pueblo decidido a llevar adelante una verdadera transición no va a ser contenido por esa Fuerza Armada”, subrayando además que “gracias a los votos, a la fuerza de los votos, fue posible deslegitimar a Nicolás Maduro”. En ese sentido, enfatizó el rol determinante de la ciudadanía organizada en los avances logrados hasta ahora.
En cuanto al riesgo de normalizar la situación venezolana, fue contundente al asegurar que el país “no puede ser visto como un simple caso, sino como una amenaza desde el punto de vista geopolítico para nuestro continente”, dada su relevancia estratégica y sus vastos recursos naturales.
Al referirse al liderazgo opositor, destacó que “el liderazgo de María Corina Machado no se agota” y que está basado en “la confianza y el respeto que se ha ganado de la ciudadanía”, lo que explica el respaldo sostenido dentro y fuera de Venezuela.
Sobre el rol de la comunidad internacional, Ledezma valoró el respaldo reciente en Europa, indicando que existe “una coincidencia compartida, que es que Venezuela necesita una salida que le permita al pueblo legitimar una transición”, advirtiendo que sin ese respaldo ciudadano “no habrá estabilidad política ni habrá posibilidades de resurgimiento económico y social de Venezuela”.
También subrayó la importancia de los venezolanos en el exterior, al describir la lucha como “una lucha con dos puños”, donde “un puño está dentro de Venezuela” y “el otro puño es la diáspora”, llamada a jugar un papel clave tanto en la presión por el cambio como en la futura reconstrucción del país.
Finalmente, Ledezma expresó una visión de futuro basada en el esfuerzo colectivo, afirmando que los venezolanos están convencidos de que “el futuro no se hereda, sino que el futuro se edifica”, y que esa construcción depende de la lucha actual por la libertad y la democracia.
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Dionisio Gutiérrez inició recordando dos momentos recientes que reflejan visiones opuestas sobre el poder y la libertad, refiriéndose a las cumbres celebradas en Madrid y Barcelona. En ese contraste, destacó lo ocurrido en Barcelona, donde “coincidieron figurones que, lejos de defender y promover la democracia y los valores de la libertad, en la práctica son cómplices hipócritas de regímenes autoritarios en el mundo: Cuba y Venezuela, dos de ellos”.
Quiroga inició señalando que la crisis geopolítica en Medio Oriente pone a Venezuela “al final de la cola” en las prioridades de Estados Unidos. A pesar de esto, afirmó que en Venezuela debe respetar el resultado electoral, el cual ganó Edmundo González “por 37 puntos”, y agregó que Venezuela debe tener elecciones libres este año. Además, aseguró que cuando María Corina Machado regrese a Venezuela, “cambia todo el tablero”.

Posada inició advirtiendo sobre el escenario político colombiano de cara a las elecciones de 2026, señalando que “el presidente Petro había incumplido el 71% de sus promesas de campaña”. En ese contexto, alertó sobre el riesgo que representa una eventual continuidad del actual modelo, afirmando que “Iván Cepeda no es igual de indisciplinado y desordenado que Gustavo Petro, sino que por el contrario, es un tipo metódico”, lo que podría traducirse en que “llegará a culminar esas promesas incumplidas de Gustavo Petro. Y con eso “destruir el país”.
Por su parte, respecto al deterioro institucional en Colombia durante el actual gobierno, comentó que “Gustavo Petro gobernó marginando por completo la fuerza pública, marginando por completo el Estado de derecho y prácticamente sometiéndolo al narcotráfico”. En esa línea, alertó que “durante el gobierno de Petro aumentó considerablemente la influencia de las bandas narcotraficantes en el país” y que esto derivó en “una escala de violencia que no se veía desde los 90”.
Dionisio Gutiérrez inició señalando que, en los últimos 20 años, “la libertad ha retrocedido en el mundo”, con una “tendencia persistente y peligrosa que amenaza nuestros derechos y libertades”. Este retroceso afecta “a más del 40% de la población mundial”, añadió.
Fly inició asegurando que existe el riesgo de que el retroceso en la libertad se “convierta en un nuevo orden global”. De acuerdo con el informe, entre las principales causas que explican este fenómeno se encuentran “conflictos militares, golpes de Estado y la disminución de la libertad en la prensa”.
Por su parte, Berthin señaló que actualmente “las elecciones se han convertido en herramientas de legitimidad incluso para no demócratas”, y que una vez están en el poder, “utilizan esa herramienta para ejercer represión”.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre la realidad de América Latina, describiéndola como una región con inmenso talento y recursos, pero que es, ante todo, "una comunidad histórica que no ha terminado de reconciliarse con la libertad, la responsabilidad y la madurez". Señaló que, a pesar de su potencial, la región tropieza constantemente con los mismos obstáculos: el caudillo providencial, la promesa populista, "el Estado como botín y la verdad como estorbo".
Fernández inició explicando que la debilidad política de América Latina responde, en gran medida, a una mala inserción en la globalización: “la región está mal insertada en el proceso de globalización”. A su juicio, han predominado “intereses de carácter ombliguista” que han impedido avanzar hacia “una integración regional y construir un gran mercado iberoamericano”, lo que ha derivado en una mayor fragmentación pese al enorme potencial económico que existe.
Por su parte, Hernández indicó que el panorama político actual refleja un dilema existencial donde la democracia liberal se ha mostrado “insuficiente a la hora de dar respuestas a la mayoría de las demandas de los pueblos”. Esta desconexión ha propiciado la búsqueda de alternativas que, en muchos casos, no son “cónsonas con los sistemas que conocemos como demócratas liberales”.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre la incertidumbre que atraviesa el mundo, donde la economía ofrece poca certeza y la política se ha degradado en una "simple administración de la mediocridad". Ante este panorama, señaló que el ciudadano común se encuentra desamparado frente a instituciones que prometen más de lo que cumplen y "liderazgos que hablan más de lo que entienden".
Flores inició explicando que, ante la inestabilidad, el cerebro tiende a proyectar escenarios catastróficos como un mecanismo de supervivencia: “El cerebro tiene esa función para protegernos de cualquier amenaza (...) todos los cambios financieros, las subidas de precio y cosas que pasan afuera me dan ese descontrol por adentro y eso genera angustia y luego ansiedad”.
Dionisio Gutiérrez inició recordando que vivimos en un mundo en el que “las certezas se han vuelto escasas”. Señaló que la realidad actual está marcada por tensiones geopolíticas que se multiplican y por alianzas que se recalcan, mientras que el orden internacional que ofreció equilibrio durante décadas hoy se fragmenta. En este escenario, advirtió que “la economía global muestra señales de insuficiencia para generar oportunidades”, dejando a millones de personas viendo cómo el progreso se convierte en una “promesa distante”.
Maul inició advirtiendo que, a pesar de la distancia geográfica, la región no es inmune a los conflictos en Medio Oriente debido a la interconexión de los mercados. Explicó que cualquier impacto en la oferta petrolera nos afecta, ya que un faltante de energía derivará inevitablemente en “un racionamiento de mercado y eso implica precios más altos”.
Por su parte, Nuñez inició advirtiendo que, pese a la relativa calma actual, todavía es muy pronto para descartar consecuencias dramáticas por el conflicto en Irán. Explicó que se han visto cambios muy abruptos en los precios del petróleo, por lo que afirmó que “la verdadera dimensión de los efectos la estamos por descubrir en las próximas semanas”.

Carreiro inició reconociendo que la prolongación de la guerra en Medio Oriente dependerá “de lo que quiere Estados Unidos y de la capacidad de resistencia del régimen iraní”, el cual parece estar resistiendo bien hasta ahora. Agregó que a pesar de ser uno de los momentos más inestables de su historia, el régimen de los ayatolás parece no estar en su punto de quiebre.
Por su parte, Montes de Oca inició señalando que es importante ver la imagen completa, no centrarse solo en Irán: “Hay una disputa entre un accidente que está buscando un punto de equilibrio entre las viejas alianzas y los Estados Unidos y, por el otro lado, un eje compuesto principalmente por Rusia y China con algunos estados subsidiarios, con Irán como protomotor del terrorismo a nivel internacional”.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre el momento de incertidumbre que vive el mundo y la crisis de liderazgo en el Occidente democrático: “Hay momentos en la historia en que el mundo parece sostener la respiración. No por asombro, sino por incertidumbre”. Señaló que el Occidente libre, que en otro tiempo fue “faro del orden internacional”, hoy se encuentra “distanciado de sí mismo, dividido en debates internos mientras las sombras avanzan”.
Vara inició señalando que el conflicto que debe preocuparnos más ahora mismo es el de Irán: “Es un conflicto que puede tener ondas expansivas muy importantes en el mundo”. Además, señaló que es una gran amenaza, pues cuentan con un “arsenal de misiles balísticos” y esta guerra ahora mismo resulta “muy efectiva para acabar con las capacidades económicas de un adversario”. Añadió que este programa resulta incluso como una amenaza existencial, como en el caso de Israel.
Dionisio Gutiérrez inició recordando cómo hace 67 años, la Revolución cubana se presentó al mundo como una gesta redentora, pero terminó siendo “una larga pesadilla para una nación privada de su libertad”. Señaló que aquel proceso tuvo “más éxito exportando su relato falso y criminal que el azúcar, el tabaco y el ron juntos. Cuba vendió mito mientras perdía realidad. Gritó consignas mientras agotaba cosechas. Prometió romanticismo mientras llenaba sus cárceles de disidentes”.
Lechín inició subrayando que a pesar del deseo de ver a Cuba libre, no hay información certera de “qué tan porosa está su inteligencia político-militar”, la cual tiene o ha tenido presencia en países como México, Brasil, Argentina y Chile.
Por su parte, Castro indicó que los cubanos tienen esperanza: “Somos un pueblo que ha vivido 67 años bajo una tiranía de corte estalinista que nos hizo perder hasta las esperanzas. Lo que hemos visto luego de la captura de Nicolás Maduro nos ha traído nuevamente la añorada libertad”.