A los jóvenes hay que decirles la verdad
En el programa de esta semana analizamos por qué los jóvenes desconfían del capitalismo, cómo el populismo capitaliza esa frustración y cuáles son las alternativas para fortalecer una sociedad libre y próspera.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre una parte de la juventud contemporánea que, pese a haber nacido en el mejor momento material de la historia, asume como natural la abundancia, las libertades y los derechos conquistados por generaciones anteriores. En ese contexto, advirtió que “disfruta de una abundancia que no produjo, de derechos que no conquistó, de tecnologías que no inventó y de libertades por las que otros arriesgaron la vida; pero, en lugar de preguntarse cómo conservar y ampliar ese legado, exige más, de inmediato y sin costo”. Asimismo, recordó el concepto de Ortega del “señorito satisfecho”, que recibe la civilización como si todo le fuera debido y desconoce el esfuerzo que hizo posible ese bienestar.
También señaló que existe una corriente creciente, impulsada por las redes sociales y por políticos sin escrúpulos, que ha convertido “la impaciencia en doctrina y el resentimiento en programa”. En ese sentido, afirmó que “eso de ‘todo gratis’ es una oferta seductora porque promete bienestar sin explicar producción, escasez ni costo”. Además, enfatizó que “la competencia, el mercado, la propiedad y la libertad económica no son caprichos ideológicos; son los mecanismos que mejor han permitido multiplicar la producción, reducir la pobreza y ampliar las oportunidades humanas”, aunque esa realidad incomode al discurso populista.
Para finalizar, Gutiérrez advirtió sobre la relación entre el populismo y la dependencia ciudadana, al señalar que “el populista no quiere ciudadanos adultos. Quiere dependientes agradecidos. No busca que el joven produzca, sino que espere”. También afirmó que “la respuesta no es despreciar a los jóvenes, sino decirles la verdad. La libertad exige esfuerzo. La prosperidad exige producción. Y la ciudadanía exige carácter”. Finalmente, concluyó que “una generación que solo pregunta qué puede recibir terminará entregando su futuro a quien mejor sepa engañarla. Y un Estado que convierte a sus jóvenes en clientes habrá dejado de educar ciudadanos para fabricar súbditos”.
En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Andrés Gelpi, politólogo, y a Juan Pablo Álvarez, economista, sobre la inclinación socialista en los jóvenes, la frustración económica y el papel de las redes sociales.
Gelpi señaló que los jóvenes disfruten de los beneficios del capitalismo, pero desprecien ese mismo modelo es paradójico: “El capitalismo democrático ha logrado la mayor disminución de la pobreza en nuestra historia. Sin embargo, una parte importante de los jóvenes desconfía del sistema porque vive en la cara más negativa: tiene servicios públicos, tiene servicios sociales, pero no es capaz de independizarse. Bajo este contexto, considera que más que una confrontación ideológica, lo que hay es “una frustración vital” con la sensación de que no se puede avanzar: “desde el mundo liberal y capitalista, debemos impulsar ese motor de alguna manera porque si no, los populistas nos van a devorar”. Aunque añadió que es cierto que no es posible que los Estados satisfagan todas esas necesidades.
A su juicio, esta insatisfacción en los jóvenes ha cambiado de lenguaje: “antes era la lucha obrera y ahora son demandas concretas. Por ejemplo, el alquiler asequible o los sueldos justos”. Es decir, es la nueva forma de canalizar la frustración que los jóvenes enfrentan. Y, para combatir que estas frustraciones sean explotadas por demagogos con ideas socialistas, comentó que es necesario tener “alternativas liberales como liberalizar el suelo para facilitar la creación de viviendas, eliminar burocracia, democratizar el acceso a los partidos políticos, entre otras”.
Respecto a por qué la narrativa de que si alguien prospera, lo hace a costa de otro, Gelpi comentó que cala porque encaja con lo que ven en internet: “En internet es muy fácil viralizar el odio: si tú ganas, yo pierdo”. Sin embargo, recordó que la historia avala que cuanto más abierto al mercado y al Estado de derecho es un país, más grande es el crecimiento económico, que garantiza “una justicia social”.
Para finalizar, señaló que parte del problema de que los jóvenes desconfíen del mercado son los planes de estudio: “Muchas veces se sabe poner bien el foco en el problema, pero no se sabe analizar desde el punto de vista económico y, por tanto, no se sabe tampoco dar la solución política adecuada”.
Por su parte, Álvarez señaló que figuras como el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, venden una narrativa errónea al afirmar que solo existe una mayoría, la clase trabajadora: “Incluso Marx y Engels describían el comunismo con el proletariado y la burguesía”. Además, señaló que el hablar bajo estos términos crea la narrativa de que “estamos sometidos ante el rico, ante el que oprime”, cuando realmente en una sociedad libre todos somos agentes económicos.
Por otro lado, señaló que la promesa de financiarlo todo con impuestos a los ricos afecta al empleo, la inversión y la recaudación, pues los empresarios buscarán moverse a otra área donde tengan mejores incentivos: “El progreso lo crean los empresarios”.
Respecto a si la visión de que el crecimiento no beneficia a la mayoría y que la riqueza debe tomarse, no crearse, es la que llevó a tantos países a repartirse una economía cada vez más pequeña y pobre, Álvarez estuvo de acuerdo: “Hablan de los empresarios como un cáncer y no se dan cuenta que ese cáncer del que hablan financia su propio salario. Los ricos crearon herramientas que el mercado demandaba”.
Para finalizar, comentó que el socialismo se ayuda de herramientas como TikTok para simplificar problemas complejos en relatos fáciles. Y que es importante encontrar alternativas desde el liberalismo, y que estas sean “digeribles” para la población.
Para ver el programa completo, haga clic aquí.
Dionisio Gutiérrez inició señalando que América Latina continúa atrapada en el conflicto, la pobreza y la devastación por el voto: “El voto equivocado le impone, con demasiada frecuencia, gobernantes corruptos y autoritarios”, quienes, además, “intentan que nuestros países sean cautivos de la demagogia y la sumisión que produce pueblos de esclavos en lugar de naciones de ciudadanos”.
Villamarín advirtió que el desconocimiento anticipado de los resultados electorales por parte del oficialismo colombiano es un riesgo para la democracia del país. A su juicio, el presidente Gustavo Petro y su sector político buscan “darle una lectura politizada, ideologizada y torcida a todo lo que no les conviene” y “acusan siempre de trampa al adversario”, pese a que llegaron al poder mediante el mismo sistema electoral que ahora cuestionan.
Por su parte, Flores señaló que la izquierda populista ha sido hábil “en tratar de afianzarse o imponerse en el poder”. A pesar de eso, ve positivo que nuestros sistemas electorales sean “participativos y transparentes”. Además, aseguró que los ciudadanos latinoamericanos logran reconocer que la narrativa que se ha tratado de imponer sobre fraude es falsa: “No se vale que estén gritando fraude cuando pierden. Seamos honorables”.
Dionisio Gutiérrez inició refiriéndose a la crisis que atraviesa Venezuela y al momento decisivo que enfrenta el país tras la caída de Maduro: “La tiranía de Caracas ha sido golpeada, el dictador cayó, la verdad del desastre quedó expuesta con brutalidad y, sin embargo, la libertad sigue detenida en un umbral incierto”. Aseguró que la transición es aún inconclusa y que hay un régimen que conserva estructuras de poder.
Arias aseguró que la tragedia provocada por el terremoto en Venezuela no puede entenderse de forma aislada, sino como consecuencia de más de dos décadas de deterioro institucional. A su juicio, “el verdadero drama” no es el fenómeno natural en sí, sino que el país “no está institucionalmente apto para recibirlo”.
Por su parte, Montes de Oca afirmó que América Latina atraviesa una nueva oportunidad para dejar atrás el ciclo del populismo, aunque advirtió que el éxito dependerá de que los países sean capaces de construir una alternativa duradera. A su juicio, la región vive un momento similar al de la década de 1990, con una serie de gobiernos que han comenzado a desplazar a la izquierda, mientras “aquel viejo Foro de São Paulo parece ahora acurrucado en Brasil”, donde incluso el liderazgo de Lula da Silva enfrenta un escenario de incertidumbre.

Pedro Trujillo inició señalando que América Latina atraviesa un momento de rechazo al populismo de izquierda, aunque advirtió que aún es prematuro hablar de un cambio definitivo. Afirmó que “hay un rechazo total” a esos regímenes en varios países de la región, pero también advirtió que “la mitad de la población de todos esos países (...) quieren vivir en un país que no está de acuerdo a la otra mitad”, lo que refleja “una polarización extrema que impide decir (...) si estamos en un cambio o es transitorio”.

Lechín comenzó señalando que la clave para entender que la libertad económica no es una consigna de ricos, sino una condición para crear clases medias fuertes es comprender que “los ricos siempre existen”, ya sea porque han trabajado por ese dinero o porque son políticos que lo han robado: “La zona de ricos nunca queda vacía, por lo tanto, no nos deben preocupar los ricos en términos filosóficos. Lo que nos debe preocupar siempre son los pobres”.

Ghersi señaló que en América Latina el problema con los gobiernos abiertamente autoritarios y aquellos que desean serlo es que en estos países “el poder no está limitado. La Constitución y la ley son utilizadas para perseguir al disidente, eliminar las libertades y hacer demagogia económica empobreciendo a nuestros pueblos”.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre el momento decisivo que enfrenta Colombia y la necesidad de que la nación examine su rumbo con honestidad y responsabilidad. Afirmó que “hay horas en que una nación debe mirarse al espejo de su historia y preguntarse si todavía conserva el pulso moral necesario para salvarse a sí misma. Para Colombia, esta es una de esas horas”.
Raisbeck inició señalando que, de ganar Cepeda, el heredero de Petro, Colombia podría estar a un paso de caer bajo la categoría de régimen híbrido: “El candidato es cercano a las FARC y también está lanzando una propuesta de una Asamblea Nacional Constituyente. Sabemos qué pasa cuando estos izquierdistas radicales bolivarianos cambian la Constitución: lo hacen para quedarse en el poder y, por supuesto, para implementar un régimen autoritario socialista”.
Por su parte, Chacón señaló que en Colombia existen dos modelos: “El modelo de Petro y de Iván Cepeda que es un modelo de izquierda que busca estatizar la economía, privilegiar las negociaciones de paz y que apuesta por una Asamblea Constituyente. Por el otro lado, con Abelardo de la Espriella, ha dicho que impondrá orden, que encarna un movimiento ciudadano con una serie de valores, entre ellos la patria, la familia, la seguridad y la propiedad privada, y que se ha comprometido a impulsar reformas en el marco de la Constitución, no para cambiar toda la arquitectura institucional, sino modificar temas como la Jurisdicción Especial de Paz que tendrá que pasar por el Congreso”.
Dionisio Gutiérrez inició señalando que la corrupción representa una amenaza aún más grave para el desarrollo de una nación que las crisis económicas o los conflictos comerciales: “La corrupción empobrece a una nación más que una recesión, una sequía o una guerra comercial”. Además, advirtió sobre las consecuencias de los malos gobiernos al señalar que “cuando el autoritarismo, la corrupción y la incompetencia se sientan en el poder, no solo se vacían las arcas públicas, se vacía también la confianza de la gente y se destruye la moral cívica”.
Llamas inició señalando que el declive del Partido Socialista en España inició en 2004 con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero: “A partir de ahí, inicia un punto de inflexión de populismo, donde un partido de perfil socialdemócrata termina convirtiéndose en un perfil bolivariano”.
Por su parte, Saleh resaltó que ver finalmente a la justicia llegar a Zapatero es “una reivindicación de años de denuncias que derivaron en amenazas y descalificaciones de todo tipo”. Sobre la investigación, señaló que “será trascendental para Venezuela e Iberoamérica”, pues es solo la punta del iceberg de una “estructural criminal transnacional”.
Dionisio Gutiérrez inició advirtiendo que el Perú se acerca “a una de esas elecciones en las que no solo se elige a un gobernante, sino el tipo de país que se quiere ser”. En medio de la polarización, la desconfianza y el cansancio con la política, señaló que los peruanos deben evitar “caer en la trampa de Roberto Sánchez, un candidato que se presenta como novedad”, pero no lo es.
Fujimori inició reconociendo que a lo largo de su vida, desde los 19 años en que se convirtió en primera dama, ha aprendido el sentido del deber, pero su lección más importante ha sido que “el poder es efímero, pero el servicio es eterno”.
