¿Y la promesa de prosperidad compartida?
En el programa de esta semana, analizamos el panorama geopolítico mundial
Dionisio Gutiérrez inició señal
ando que vivimos “horas de muchos frentes”, pues presenciamos guerras en Europa, en Medio Oriente y la tensión en el Indo-Pacífico crece. Además, “la economía mundial crece poco, encarece mucho y reparte mal”, lo cual evidencia que “los viejos pactos, que durante décadas sostuvieron la promesa de prosperidad compartida”.
En medio de estas crisis geopolíticas y económicas, “vemos populistas que prometen lo imposible, tecnócratas que administran sin alma, autócratas que se disfrazan de demócratas y demócratas que actúan como autócratas cuando creen que nadie los mira”, aseguró. También la libertad individual, que antes era irrenunciable, “se reemplaza hoy en moneda barata que muchos están dispuestos a entregar a cambio de seguridad, comodidad o aplausos”. A su juicio, lo mismo sucede con el Estado de derecho.
Gutiérrez señaló que a pesar del contexto, no se debe rendir ante la tentación de “entregarse al pesimismo cómodo o al cinismo elegante” y dimitir. Por el contrario, aseguró que la historia ha enseñado que “las civilizaciones no se salvan por casualidad, ni por inercia, sino por hombres y mujeres que, en horas oscuras, decidieron no resignarse”.
Por esto, subrayó que el mundo necesita hoy una nueva generación de próceres, no políticos profesionales, no oportunistas con discurso, no técnicos sin convicción, sino verdaderos próceres: hombres y mujeres con coraje cívico, lucidez intelectual y vocación de servicio, emprendedores que piensen, humanistas que actúen, ciudadanos que se atrevan”. Es decir, una refundación de un “mundo más libre, donde la persona vuelva al centro, donde la ley sea ley para todos, donde el mérito recupere su sitio, donde la libertad no se confunda con egoísmo”.
Gutiérrez finalizó recordando que esta tarea tan importante debe ser ahora y que “nadie vendrá de afuera a hacerla por nosotros”.
En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Román Ortiz, experto en seguridad y geopolítica, y a Roberto Wagner, internacionalista, sobre la geopolítica mundial.
Ortiz inició señalando que, a su juicio, estamos “en un ciclo de conflicto que va a ser de largo plazo”. Es decir, las guerras en Ucrania e Irán no se resolverán en corto plazo, pues ambos lados se juegan “cosas decisivas”.
En el caso de Irán, señaló que el régimen iraní “está acostumbrado a hacer sufrir a su pueblo sin mayores contemplaciones, y eso le da un margen de maniobra que cualquier democracia no tiene”.
Respecto al mercado energético, Ortiz comentó que veremos “una aceleración del proceso hacia energías renovables y una reducción más rápida en la dependencia de hidrocarburos”.
En el caso de Ucrania, considera que “ha regresado a la lógica de la Primera Guerra Mundial: una guerra de trincheras, de desgaste” y cree que Ucrania tiene lo necesario para resistir más que Rusia: “Ucrania ha contenido todos los intentos rusos para avanzar y para demoler su independencia”.
Mientras tanto, China recoge beneficios y “está viendo cómo Estados Unidos se desgasta”, señaló Ortiz. Añadió que cree que China jugará una partida de largo plazo: “Creo que está convencida de que tiene las cartas a su favor. De alguna manera creo que es posible que consiga, finalmente, capturar Taiwán, acabar con su independencia y con su libertad”.
Sin embargo, señaló que si China invade Taiwán, la respuesta de Corea del Sur y de Japón sería “dotarse de armamento nuclear, lo cual supondría una revolución para los equilibrios estratégicos de esa región”. También señaló que América Latina debe saber lo que realmente significa depender económicamente de China.
Por otro lado, Ortiz señaló que en el caso de Europa, las próximas elecciones en Francia serán determinantes: “Si surge un gobierno euroescéptico junto con el crecimiento de las fuerzas nacionalistas, podríamos ver a la Unión Europea perder su filo geopolítico y convertirse más en una zona de libre comercio sin fuerza geopolítica”
Por su parte, Wagner señaló que en su opinión, la promesa de la globalización nunca se materializó y lo vemos en los últimos años: “con los conflictos como la invasión de Rusia a Ucrania y, en 2025, con la guerra arancelaria se está poniendo fin a este proceso de globalización, que se ha acrecentado con la guerra en Irán”.
Sobre el régimen iraní, aseguró que siempre ha buscado su supervivencia: “No le importa su gente y están dispuestos a arriesgarlo todo con tal de lograr sus objetivos de supervivencia”.
Por otro lado, Wagner indicó que parece que el mundo está regresando a una “geopolítica imperialista”, en donde las rutas y territorios le asignan un valor a las grandes potencias y eso es lo que genera conflictos tanto económicos como militares.
En el caso de América Latina, considera que la región sigue con divisiones: “Cada país tiene su agenda y no estamos dándonos el valor geopolítico que podríamos tener”.
Para finalizar, Wagner afirmó que una crisis lejana sí puede convertirse en combustible para nuevas convulsiones políticas en democracias institucionalmente frágiles: “Ante esta competencia de intereses que estamos viendo (...) tenemos que ser precavidos para que no se convierta, como ya lo fue la Guerra Fría, en que los problemas de otros se resuelvan en nuestros países”.
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Dionisio Gutiérrez inició señalando que en este siglo “hay aún quienes gobiernan como si el tiempo se hubiese detenido en la más sombría de las edades”. Advirtió que en América Latina persisten regímenes donde “tiranos de rostro moderno, pero alma medieval, usurpan el poder no para servir, sino para devorar”, y describió a estos líderes como “señores de la mentira y del garrote, encumbrados en palacios que edificaron sobre cadáveres y sobre el llanto de madres que aún buscan a sus hijos desaparecidos”.
Ledezma inició explicando las razones detrás del estancamiento en Venezuela, al señalar que nunca se dijo que “esta lucha era fácil” y que implica “el desmantelamiento del aparataje criminal, que eso no se da un día para otro”. Asimismo, advirtió que el proceso se enfrenta a múltiples factores, desde dinámicas internas hasta elementos internacionales, destacando la geopolítica y los conflictos globales.
Dionisio Gutiérrez inició recordando dos momentos recientes que reflejan visiones opuestas sobre el poder y la libertad, refiriéndose a las cumbres celebradas en Madrid y Barcelona. En ese contraste, destacó lo ocurrido en Barcelona, donde “coincidieron figurones que, lejos de defender y promover la democracia y los valores de la libertad, en la práctica son cómplices hipócritas de regímenes autoritarios en el mundo: Cuba y Venezuela, dos de ellos”.
Quiroga inició señalando que la crisis geopolítica en Medio Oriente pone a Venezuela “al final de la cola” en las prioridades de Estados Unidos. A pesar de esto, afirmó que en Venezuela debe respetar el resultado electoral, el cual ganó Edmundo González “por 37 puntos”, y agregó que Venezuela debe tener elecciones libres este año. Además, aseguró que cuando María Corina Machado regrese a Venezuela, “cambia todo el tablero”.

Posada inició advirtiendo sobre el escenario político colombiano de cara a las elecciones de 2026, señalando que “el presidente Petro había incumplido el 71% de sus promesas de campaña”. En ese contexto, alertó sobre el riesgo que representa una eventual continuidad del actual modelo, afirmando que “Iván Cepeda no es igual de indisciplinado y desordenado que Gustavo Petro, sino que por el contrario, es un tipo metódico”, lo que podría traducirse en que “llegará a culminar esas promesas incumplidas de Gustavo Petro. Y con eso “destruir el país”.
Por su parte, respecto al deterioro institucional en Colombia durante el actual gobierno, comentó que “Gustavo Petro gobernó marginando por completo la fuerza pública, marginando por completo el Estado de derecho y prácticamente sometiéndolo al narcotráfico”. En esa línea, alertó que “durante el gobierno de Petro aumentó considerablemente la influencia de las bandas narcotraficantes en el país” y que esto derivó en “una escala de violencia que no se veía desde los 90”.
Dionisio Gutiérrez inició señalando que, en los últimos 20 años, “la libertad ha retrocedido en el mundo”, con una “tendencia persistente y peligrosa que amenaza nuestros derechos y libertades”. Este retroceso afecta “a más del 40% de la población mundial”, añadió.
Fly inició asegurando que existe el riesgo de que el retroceso en la libertad se “convierta en un nuevo orden global”. De acuerdo con el informe, entre las principales causas que explican este fenómeno se encuentran “conflictos militares, golpes de Estado y la disminución de la libertad en la prensa”.
Por su parte, Berthin señaló que actualmente “las elecciones se han convertido en herramientas de legitimidad incluso para no demócratas”, y que una vez están en el poder, “utilizan esa herramienta para ejercer represión”.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre la realidad de América Latina, describiéndola como una región con inmenso talento y recursos, pero que es, ante todo, "una comunidad histórica que no ha terminado de reconciliarse con la libertad, la responsabilidad y la madurez". Señaló que, a pesar de su potencial, la región tropieza constantemente con los mismos obstáculos: el caudillo providencial, la promesa populista, "el Estado como botín y la verdad como estorbo".
Fernández inició explicando que la debilidad política de América Latina responde, en gran medida, a una mala inserción en la globalización: “la región está mal insertada en el proceso de globalización”. A su juicio, han predominado “intereses de carácter ombliguista” que han impedido avanzar hacia “una integración regional y construir un gran mercado iberoamericano”, lo que ha derivado en una mayor fragmentación pese al enorme potencial económico que existe.
Por su parte, Hernández indicó que el panorama político actual refleja un dilema existencial donde la democracia liberal se ha mostrado “insuficiente a la hora de dar respuestas a la mayoría de las demandas de los pueblos”. Esta desconexión ha propiciado la búsqueda de alternativas que, en muchos casos, no son “cónsonas con los sistemas que conocemos como demócratas liberales”.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre la incertidumbre que atraviesa el mundo, donde la economía ofrece poca certeza y la política se ha degradado en una "simple administración de la mediocridad". Ante este panorama, señaló que el ciudadano común se encuentra desamparado frente a instituciones que prometen más de lo que cumplen y "liderazgos que hablan más de lo que entienden".
Flores inició explicando que, ante la inestabilidad, el cerebro tiende a proyectar escenarios catastróficos como un mecanismo de supervivencia: “El cerebro tiene esa función para protegernos de cualquier amenaza (...) todos los cambios financieros, las subidas de precio y cosas que pasan afuera me dan ese descontrol por adentro y eso genera angustia y luego ansiedad”.
Dionisio Gutiérrez inició recordando que vivimos en un mundo en el que “las certezas se han vuelto escasas”. Señaló que la realidad actual está marcada por tensiones geopolíticas que se multiplican y por alianzas que se recalcan, mientras que el orden internacional que ofreció equilibrio durante décadas hoy se fragmenta. En este escenario, advirtió que “la economía global muestra señales de insuficiencia para generar oportunidades”, dejando a millones de personas viendo cómo el progreso se convierte en una “promesa distante”.
Maul inició advirtiendo que, a pesar de la distancia geográfica, la región no es inmune a los conflictos en Medio Oriente debido a la interconexión de los mercados. Explicó que cualquier impacto en la oferta petrolera nos afecta, ya que un faltante de energía derivará inevitablemente en “un racionamiento de mercado y eso implica precios más altos”.
Por su parte, Nuñez inició advirtiendo que, pese a la relativa calma actual, todavía es muy pronto para descartar consecuencias dramáticas por el conflicto en Irán. Explicó que se han visto cambios muy abruptos en los precios del petróleo, por lo que afirmó que “la verdadera dimensión de los efectos la estamos por descubrir en las próximas semanas”.

Carreiro inició reconociendo que la prolongación de la guerra en Medio Oriente dependerá “de lo que quiere Estados Unidos y de la capacidad de resistencia del régimen iraní”, el cual parece estar resistiendo bien hasta ahora. Agregó que a pesar de ser uno de los momentos más inestables de su historia, el régimen de los ayatolás parece no estar en su punto de quiebre.
Por su parte, Montes de Oca inició señalando que es importante ver la imagen completa, no centrarse solo en Irán: “Hay una disputa entre un accidente que está buscando un punto de equilibrio entre las viejas alianzas y los Estados Unidos y, por el otro lado, un eje compuesto principalmente por Rusia y China con algunos estados subsidiarios, con Irán como protomotor del terrorismo a nivel internacional”.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre el momento de incertidumbre que vive el mundo y la crisis de liderazgo en el Occidente democrático: “Hay momentos en la historia en que el mundo parece sostener la respiración. No por asombro, sino por incertidumbre”. Señaló que el Occidente libre, que en otro tiempo fue “faro del orden internacional”, hoy se encuentra “distanciado de sí mismo, dividido en debates internos mientras las sombras avanzan”.
Vara inició señalando que el conflicto que debe preocuparnos más ahora mismo es el de Irán: “Es un conflicto que puede tener ondas expansivas muy importantes en el mundo”. Además, señaló que es una gran amenaza, pues cuentan con un “arsenal de misiles balísticos” y esta guerra ahora mismo resulta “muy efectiva para acabar con las capacidades económicas de un adversario”. Añadió que este programa resulta incluso como una amenaza existencial, como en el caso de Israel.