Las tragedias que ya no admiten análisis tibios ni diplomacias cobardes
En el programa de esta semana analizamos el momento político que vive América Latina, el futuro de la democracia en la región, los desafíos del populismo, la situación de Venezuela, Cuba y Nicaragua, y las perspectivas para la libertad, la seguridad y el desarrollo institucional

Dionisio Gutiérrez inició expresando su solidaridad con los pueblos que hoy sufren bajo regímenes autoritarios, al afirmar que “Cuba, Nicaragua y Venezuela son tragedias que ya no admiten análisis tibios ni diplomacias cobardes. Sufren dictaduras exhaustas, sistemas de saqueo, estructuras de poder criminal cuya única destreza comprobada ha sido reprimir, robar y traficar con todo aquello que degrada a una nación”. Asimismo, envió un mensaje especial al pueblo venezolano: “Para ellos va nuestra solidaridad, nuestro respeto y nuestro abrazo moral con un deseo claro y urgente porque recupere pronto la libertad, la democracia, las instituciones de la república y la dignidad que una mafia infame le ha robado”.
También se refirió al deterioro institucional y moral provocado por estos regímenes, al señalar que “cuando las fuerzas del Estado, uniformados y funcionarios, se comportan como cuadrillas de rapiña, el desastre adquiere el carácter infame de una sociedad entregada al pillaje de quienes debían protegerla”. En ese sentido, afirmó que “estas dictaduras deben ser expulsadas del poder y sus responsables deben ser procesados”, porque “estas tiranías ya probaron hasta el cansancio su absoluta ineptitud para gobernar. Lo único que dominan con eficacia es la represión, la propaganda, la extorsión y los trapicheos oscuros que florecen cuando la ley desaparece y el miedo se vuelve norma”.
Para finalizar, Gutiérrez aseguró que “el sufrimiento de venezolanos y cubanos debe acelerar la llegada de la democracia con instituciones respetables, con división de poderes, jueces independientes, prensa libre, ley verdadera, libertad económica. No hay otro camino serio para reconstruir nación”. Además, concluyó que “la libertad no es un lujo, es el único suelo firme sobre el que puede volver a levantarse una sociedad arrasada”, y que “Cuba, Nicaragua y Venezuela no necesitan otra promesa, ni otro caudillo, ni otro uniforme con discurso de redención. Necesitan república, verdad, justicia y libertad”.
En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Pedro Trujillo, doctor en ciencia política y gobierno, sobre las oportunidades y los riesgos que enfrenta América Latina.
Pedro Trujillo inició señalando que América Latina atraviesa un momento de rechazo al populismo de izquierda, aunque advirtió que aún es prematuro hablar de un cambio definitivo. Afirmó que “hay un rechazo total” a esos regímenes en varios países de la región, pero también advirtió que “la mitad de la población de todos esos países (...) quieren vivir en un país que no está de acuerdo a la otra mitad”, lo que refleja “una polarización extrema que impide decir (...) si estamos en un cambio o es transitorio”.
Sobre las consecuencias de los gobiernos populistas, Trujillo sostuvo que “gobiernos populistas, gobiernos de izquierdas que gastan a destajo, que engañan a los ciudadanos”, lo que obliga a las administraciones siguientes a enfrentar “unas deudas enormes, una falta de liquidez brutal”. En ese contexto, afirmó que Argentina puede convertirse en un referente regional, siempre que prevalezca la racionalidad económica: “Hay un principio por todos conocido. No debe gastarse más de lo que uno gana”.
Asimismo, destacó que los países de la región tienen una oportunidad para corregir el rumbo si logran alcanzar acuerdos básicos sobre principios e instituciones. Recordó como referencia los Pactos de la Moncloa y lamentó que prevalezcan los intereses personales sobre el bien común. “De que es una oportunidad, lo es”, afirmó, aunque reconoció que aún es incierto si podrá aprovecharse.
Trujillo también subrayó que la demanda de orden y libertad debe traducirse en una agenda seria. Aseguró que “no solo puede, sino que debe” convertirse en una prioridad, porque “el orden es fundamental en una democracia”. Añadió que “la democracia falla en el momento en que no se hace una disciplina en el gasto público” y “en el momento en que no se siguen principios y valores de meritocracia”.
Respecto a la responsabilidad de los ciudadanos, sostuvo que la región aún no está preparada para abandonar las soluciones fáciles. “Falta más racionalidad, más formación política, más implicación en la política”, afirmó. Por eso, respondió con contundencia a la pregunta sobre si América Latina está lista para ese cambio: “¿Estamos preparados? No”.
Finalmente, Trujillo aseguró que el futuro de la región dependerá de la capacidad de construir consensos alrededor de valores fundamentales. Consideró que hacen falta “los pactos de mínimos, los pactos de principios, los pactos de valores” y enfatizó que “la libertad es la esencia del individuo”. No obstante, reconoció que aún existe un largo camino por recorrer: “Lo que yo no tengo muy claro es que estemos cerca de eso, de ese pacto y de esos principios. Pero ahí está el reto”.
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Lechín comenzó señalando que la clave para entender que la libertad económica no es una consigna de ricos, sino una condición para crear clases medias fuertes es comprender que “los ricos siempre existen”, ya sea porque han trabajado por ese dinero o porque son políticos que lo han robado: “La zona de ricos nunca queda vacía, por lo tanto, no nos deben preocupar los ricos en términos filosóficos. Lo que nos debe preocupar siempre son los pobres”.

Ghersi señaló que en América Latina el problema con los gobiernos abiertamente autoritarios y aquellos que desean serlo es que en estos países “el poder no está limitado. La Constitución y la ley son utilizadas para perseguir al disidente, eliminar las libertades y hacer demagogia económica empobreciendo a nuestros pueblos”.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre el momento decisivo que enfrenta Colombia y la necesidad de que la nación examine su rumbo con honestidad y responsabilidad. Afirmó que “hay horas en que una nación debe mirarse al espejo de su historia y preguntarse si todavía conserva el pulso moral necesario para salvarse a sí misma. Para Colombia, esta es una de esas horas”.
Raisbeck inició señalando que, de ganar Cepeda, el heredero de Petro, Colombia podría estar a un paso de caer bajo la categoría de régimen híbrido: “El candidato es cercano a las FARC y también está lanzando una propuesta de una Asamblea Nacional Constituyente. Sabemos qué pasa cuando estos izquierdistas radicales bolivarianos cambian la Constitución: lo hacen para quedarse en el poder y, por supuesto, para implementar un régimen autoritario socialista”.
Por su parte, Chacón señaló que en Colombia existen dos modelos: “El modelo de Petro y de Iván Cepeda que es un modelo de izquierda que busca estatizar la economía, privilegiar las negociaciones de paz y que apuesta por una Asamblea Constituyente. Por el otro lado, con Abelardo de la Espriella, ha dicho que impondrá orden, que encarna un movimiento ciudadano con una serie de valores, entre ellos la patria, la familia, la seguridad y la propiedad privada, y que se ha comprometido a impulsar reformas en el marco de la Constitución, no para cambiar toda la arquitectura institucional, sino modificar temas como la Jurisdicción Especial de Paz que tendrá que pasar por el Congreso”.
Dionisio Gutiérrez inició señalando que la corrupción representa una amenaza aún más grave para el desarrollo de una nación que las crisis económicas o los conflictos comerciales: “La corrupción empobrece a una nación más que una recesión, una sequía o una guerra comercial”. Además, advirtió sobre las consecuencias de los malos gobiernos al señalar que “cuando el autoritarismo, la corrupción y la incompetencia se sientan en el poder, no solo se vacían las arcas públicas, se vacía también la confianza de la gente y se destruye la moral cívica”.
Llamas inició señalando que el declive del Partido Socialista en España inició en 2004 con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero: “A partir de ahí, inicia un punto de inflexión de populismo, donde un partido de perfil socialdemócrata termina convirtiéndose en un perfil bolivariano”.
Por su parte, Saleh resaltó que ver finalmente a la justicia llegar a Zapatero es “una reivindicación de años de denuncias que derivaron en amenazas y descalificaciones de todo tipo”. Sobre la investigación, señaló que “será trascendental para Venezuela e Iberoamérica”, pues es solo la punta del iceberg de una “estructural criminal transnacional”.
Dionisio Gutiérrez inició advirtiendo que el Perú se acerca “a una de esas elecciones en las que no solo se elige a un gobernante, sino el tipo de país que se quiere ser”. En medio de la polarización, la desconfianza y el cansancio con la política, señaló que los peruanos deben evitar “caer en la trampa de Roberto Sánchez, un candidato que se presenta como novedad”, pero no lo es.
Fujimori inició reconociendo que a lo largo de su vida, desde los 19 años en que se convirtió en primera dama, ha aprendido el sentido del deber, pero su lección más importante ha sido que “el poder es efímero, pero el servicio es eterno”.

Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre el momento decisivo que enfrenta la humanidad, una coyuntura en la que “la historia, fatigada de nuestras frivolidades, nos toma del cuello y nos obliga a mirar de frente”. Señaló que “la economía no alcanza, la política no funciona, las diferencias culturales no se gobiernan con prudencia”, mientras crecen “estados criminales que no aspiran a convivir con el mundo libre occidental, sino a sustituirlo, humillarlo o destruirlo”.
Sobre las más de 500 horas que pasó Piro en interrogatorio con Sadam Hussein y lo que estas relevaron sobre la psicología del poder autoritario, comentó que una de las cosas que más destacó fue entender lo común que es entre los líderes autoritarios verse “a sí mismos como guardianes de su nación o de su pueblo”. A raíz de esa percepción, Hussein “estaba enfocado en su legado y en su lugar en la historia”.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre la realidad que enfrenta Iberoamérica y el enorme potencial que aún conserva: “Iberoamérica no es lo que hoy padece. Iberoamérica es, sobre todo, lo que aún puede llegar a ser”. También reconoció los problemas que afectan a la región, entre ellos “élites que se miran al espejo y se aplauden mientras los pueblos se hunden”, así como “políticas convertidas en oficio de mediocres; economías que nunca alcanzan para todos; instituciones que crujen al menor viento y una conversación pública envenenada por populistas de toda índole: los de siempre y los recién llegados”.
Vilanova inició señalando que América Latina es el complemento ideal en cuanto a socios se refiere para Europa: “Europa acaba de descubrir que los amigos cercanos de Rusia no son tan fiables, que las relaciones con Estados Unidos a veces van muy bien, pero otras van regular”.
Por su parte, Shea indicó que los empresarios deben pensar a largo plazo cuando ven que en un país la libertad económica y la democracia se erosionan: “Cuando se piensa a largo plazo, (...) el país en el cual uno está interactuando tiene que sostenerse por sí mismo. No se ha inventado un mejor sistema que la democracia”. Además, añadió que es importante pensar en las futuras generaciones y que todo ser humano, “independientemente de su ideología”, tenga un mejor país. Por esa razón, aseguró que “es importante señalar algunos temas, por muy incómodos que sean”.