¡Cuidado, Colombia! Tu futuro está en juego
En el programa de esta semana analizamos las próximas elecciones presidenciales en Colombia

Dionisio Gutiérrez inició señalando la preocupante situación en Colombia, advirtiendo que “hay gobiernos que se marchan dejando obras y Estados fuertes, otros se van dejando ruina, cinismo y una peligrosa siembra de continuidad”. En ese contexto, destacó que “Gustavo Petro en Colombia, después de 4 años de incompetencia, corrupción, populismo e ínfulas autoritarias, pretende perpetuar su fracaso con un candidato más radical y más inclinado al abuso que él mismo”.
También aseguró que Colombia atraviesa un deterioro institucional y político, afirmando que el país “no vive un simple relevo presidencial”.
Gutiérrez advirtió sobre los riesgos de continuidad del actual rumbo político, señalando que “la realidad ha desmentido las promesas de Petro. Intensificó el conflicto, radicalizó el discurso y polarizó aún más a la sociedad colombiana”. Asimismo, alertó que “Iván Cepeda se presenta, no como remedio, sino como fiebre aumentada”, lo que calificó como “síntomas graves de decadencia política, de sustitución de liderazgo por demagogia y de gobernanza por ocupación facciosa del Estado”.
Finalmente, Gutiérrez hizo un llamado a los colombianos, afirmando que “esta hora exige que el ciudadano dé un paso al frente. Que entienda que la democracia es una responsabilidad que se ejerce”. Concluyó señalando la urgencia de un cambio de rumbo: “Colombia puede corregir el rumbo con una ciudadanía despierta y élites responsables, con menos cálculo y más deber”, y advirtió que es momento de “rescatar la política antes de que el populismo autoritario termine de convertir el fracaso en herencia y la herencia en condena”.
En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a María Clara Posada, senadora por el Centro Democrático, y a Orlando Avendaño, periodista, columnista y escritor, sobre las próximas elecciones en Colombia.
Posada inició advirtiendo sobre el escenario político colombiano de cara a las elecciones de 2026, señalando que “el presidente Petro había incumplido el 71% de sus promesas de campaña”. En ese contexto, alertó sobre el riesgo que representa una eventual continuidad del actual modelo, afirmando que “Iván Cepeda no es igual de indisciplinado y desordenado que Gustavo Petro, sino que por el contrario, es un tipo metódico”, lo que podría traducirse en que “llegará a culminar esas promesas incumplidas de Gustavo Petro. Y con eso “destruir el país”.
Asimismo, destacó que Colombia se está “jugando el modelo de Estado en el que vivir y que queremos que nuestros hijos conozcan”. En esa línea, subrayó que no se está eligiendo a uno u otro candidato, “sino una visión de Estado”, y planteó con claridad la disyuntiva: “estamos eligiendo democracia o autocracia, estamos eligiendo libertad u opresión”.
Sobre la gestión del actual gobierno, cuestionó el enfoque de la llamada paz total, afirmando que “se vive en impunidad total”. En cuanto a una posible continuidad de ese rumbo, advirtió que Iván Cepeda, al ser alguien más disciplinado que Petro, “le permite concentrarse en avanzar en la destrucción de las libertades democráticas de los colombianos”.
Por otro lado, Posada advirtió que el proyecto político de Petro y su sustituto Cepeda, es de carácter autoritario, ya que “a Gustavo Petro le aterra la separación de poderes, la alternancia y las instituciones”.
Para cerrar, afirmó que a pesar de este contexto político, aún hay un rumbo para recuperar el país. Destacó que “Paloma Valencia es la única candidata que tiene la posibilidad de sumar distintos sectores y de devolverles la esperanza a los colombianos”.
Por su parte, respecto al deterioro institucional en Colombia durante el actual gobierno, comentó que “Gustavo Petro gobernó marginando por completo la fuerza pública, marginando por completo el Estado de derecho y prácticamente sometiéndolo al narcotráfico”. En esa línea, alertó que “durante el gobierno de Petro aumentó considerablemente la influencia de las bandas narcotraficantes en el país” y que esto derivó en “una escala de violencia que no se veía desde los 90”.
Asimismo, advirtió sobre los riesgos hacia el futuro, indicando que “Petro aspiró a reformar el Estado, a cambiar la Constitución. No lo terminó haciendo, pero sin duda alguna eso es un peligro que se mantiene latente en voz de Iván Cepeda”. Según explicó, “claramente aspiran a desarrollar una Colombia diferente, una nueva Colombia ajustada a sus caprichos”, lo que implicaría afectar “a las fuerzas de seguridad, el orden, el Estado de derecho y a la propia democracia”.
En cuanto al populismo, y el relato que utiliza sobre una lucha entre “pobre” y “rico”, Avendaño sostuvo que “es el relato que les sirve porque de alguna manera legitima todas aquellas políticas que son terribles, que son liberticidas, que empobrecen”. Además, explicó que esta narrativa “revanchista (...) le garantiza al desamparado una especie de revancha”, lo que ha permitido “inyectarle combustible a estos movimientos sociales”. Sin embargo, advirtió que “una vez [los populistas] llegan al poder, no es que acaben con las élites, sino que ellos mismos se convierten en las élites”.
Por otro lado, considera que sí hay riesgo de una eventual reforma constitucional si Cepeda llega al poder. Señaló que, aunque no se concretó anteriormente, eso “no quiere decir que Iván Cepeda no vaya a internarlo”, y dado que “él es mucho más disciplinado y mucho más dogmático que Petro, el riesgo es aún mayor”.
Además, aseguró que Cepeda ha construido toda su trayectoria política en torno a la venganza. En ese sentido, alertó que “es muy peligroso para un gobernante que llegue con ansias de vengarse de la otra parte del país”.
Finalmente, Avendaño abordó el rol de la ciudadanía en este contexto, señalando que “mucho colombiano está apático (...) por el mismo desgaste de la política”, pero advirtió que “es en este momento (…) donde es más urgente que los colombianos se involucren”.
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Dionisio Gutiérrez inició señalando que, en los últimos 20 años, “la libertad ha retrocedido en el mundo”, con una “tendencia persistente y peligrosa que amenaza nuestros derechos y libertades”. Este retroceso afecta “a más del 40% de la población mundial”, añadió.
Fly inició asegurando que existe el riesgo de que el retroceso en la libertad se “convierta en un nuevo orden global”. De acuerdo con el informe, entre las principales causas que explican este fenómeno se encuentran “conflictos militares, golpes de Estado y la disminución de la libertad en la prensa”.
Por su parte, Berthin señaló que actualmente “las elecciones se han convertido en herramientas de legitimidad incluso para no demócratas”, y que una vez están en el poder, “utilizan esa herramienta para ejercer represión”.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre la realidad de América Latina, describiéndola como una región con inmenso talento y recursos, pero que es, ante todo, "una comunidad histórica que no ha terminado de reconciliarse con la libertad, la responsabilidad y la madurez". Señaló que, a pesar de su potencial, la región tropieza constantemente con los mismos obstáculos: el caudillo providencial, la promesa populista, "el Estado como botín y la verdad como estorbo".
Fernández inició explicando que la debilidad política de América Latina responde, en gran medida, a una mala inserción en la globalización: “la región está mal insertada en el proceso de globalización”. A su juicio, han predominado “intereses de carácter ombliguista” que han impedido avanzar hacia “una integración regional y construir un gran mercado iberoamericano”, lo que ha derivado en una mayor fragmentación pese al enorme potencial económico que existe.
Por su parte, Hernández indicó que el panorama político actual refleja un dilema existencial donde la democracia liberal se ha mostrado “insuficiente a la hora de dar respuestas a la mayoría de las demandas de los pueblos”. Esta desconexión ha propiciado la búsqueda de alternativas que, en muchos casos, no son “cónsonas con los sistemas que conocemos como demócratas liberales”.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre la incertidumbre que atraviesa el mundo, donde la economía ofrece poca certeza y la política se ha degradado en una "simple administración de la mediocridad". Ante este panorama, señaló que el ciudadano común se encuentra desamparado frente a instituciones que prometen más de lo que cumplen y "liderazgos que hablan más de lo que entienden".
Flores inició explicando que, ante la inestabilidad, el cerebro tiende a proyectar escenarios catastróficos como un mecanismo de supervivencia: “El cerebro tiene esa función para protegernos de cualquier amenaza (...) todos los cambios financieros, las subidas de precio y cosas que pasan afuera me dan ese descontrol por adentro y eso genera angustia y luego ansiedad”.
Dionisio Gutiérrez inició recordando que vivimos en un mundo en el que “las certezas se han vuelto escasas”. Señaló que la realidad actual está marcada por tensiones geopolíticas que se multiplican y por alianzas que se recalcan, mientras que el orden internacional que ofreció equilibrio durante décadas hoy se fragmenta. En este escenario, advirtió que “la economía global muestra señales de insuficiencia para generar oportunidades”, dejando a millones de personas viendo cómo el progreso se convierte en una “promesa distante”.
Maul inició advirtiendo que, a pesar de la distancia geográfica, la región no es inmune a los conflictos en Medio Oriente debido a la interconexión de los mercados. Explicó que cualquier impacto en la oferta petrolera nos afecta, ya que un faltante de energía derivará inevitablemente en “un racionamiento de mercado y eso implica precios más altos”.
Por su parte, Nuñez inició advirtiendo que, pese a la relativa calma actual, todavía es muy pronto para descartar consecuencias dramáticas por el conflicto en Irán. Explicó que se han visto cambios muy abruptos en los precios del petróleo, por lo que afirmó que “la verdadera dimensión de los efectos la estamos por descubrir en las próximas semanas”.

Carreiro inició reconociendo que la prolongación de la guerra en Medio Oriente dependerá “de lo que quiere Estados Unidos y de la capacidad de resistencia del régimen iraní”, el cual parece estar resistiendo bien hasta ahora. Agregó que a pesar de ser uno de los momentos más inestables de su historia, el régimen de los ayatolás parece no estar en su punto de quiebre.
Por su parte, Montes de Oca inició señalando que es importante ver la imagen completa, no centrarse solo en Irán: “Hay una disputa entre un accidente que está buscando un punto de equilibrio entre las viejas alianzas y los Estados Unidos y, por el otro lado, un eje compuesto principalmente por Rusia y China con algunos estados subsidiarios, con Irán como protomotor del terrorismo a nivel internacional”.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre el momento de incertidumbre que vive el mundo y la crisis de liderazgo en el Occidente democrático: “Hay momentos en la historia en que el mundo parece sostener la respiración. No por asombro, sino por incertidumbre”. Señaló que el Occidente libre, que en otro tiempo fue “faro del orden internacional”, hoy se encuentra “distanciado de sí mismo, dividido en debates internos mientras las sombras avanzan”.
Vara inició señalando que el conflicto que debe preocuparnos más ahora mismo es el de Irán: “Es un conflicto que puede tener ondas expansivas muy importantes en el mundo”. Además, señaló que es una gran amenaza, pues cuentan con un “arsenal de misiles balísticos” y esta guerra ahora mismo resulta “muy efectiva para acabar con las capacidades económicas de un adversario”. Añadió que este programa resulta incluso como una amenaza existencial, como en el caso de Israel.
Dionisio Gutiérrez inició recordando cómo hace 67 años, la Revolución cubana se presentó al mundo como una gesta redentora, pero terminó siendo “una larga pesadilla para una nación privada de su libertad”. Señaló que aquel proceso tuvo “más éxito exportando su relato falso y criminal que el azúcar, el tabaco y el ron juntos. Cuba vendió mito mientras perdía realidad. Gritó consignas mientras agotaba cosechas. Prometió romanticismo mientras llenaba sus cárceles de disidentes”.
Lechín inició subrayando que a pesar del deseo de ver a Cuba libre, no hay información certera de “qué tan porosa está su inteligencia político-militar”, la cual tiene o ha tenido presencia en países como México, Brasil, Argentina y Chile.
Por su parte, Castro indicó que los cubanos tienen esperanza: “Somos un pueblo que ha vivido 67 años bajo una tiranía de corte estalinista que nos hizo perder hasta las esperanzas. Lo que hemos visto luego de la captura de Nicolás Maduro nos ha traído nuevamente la añorada libertad”.

Saleh advirtió que el sistema represivo en Venezuela “está intacto” y que cualquier aparente apertura responde más a tácticas de supervivencia que a una voluntad real de cambio. Aunque reconoce que el régimen chavista recibe presión externa, insiste en que “ahí están los jueces, los fiscales, los torturadores” y que Diosdado Cabello continúa “manejando ferozmente la represión y un control de la violencia como nunca antes”.
Por su parte, Avendaño sostuvo que el régimen chavista no actúa por convicción, sino por presión directa de Washington. Señaló que están “yendo en contra de todo lo que ellos en algún momento profesaron”, pero “no lo hacen por convicción, sino por presión y por miedo”. Añadió que el cumplimiento parcial de exigencias internacionales no obedece a un compromiso democrático, sino a la necesidad de supervivencia: “Han ido cumpliendo los reclamos de Estados Unidos. Incluso si eso ha implicado el desmantelamiento del propio Estado chavista”.
Dionisio Gutiérrez inició advirtiendo sobre una de las amenazas más graves que enfrenta América Latina: la alianza entre el crimen organizado y el poder político. “Cuando el crimen organizado y los políticos se dan la mano, la política se degrada y la democracia se desfigura”, afirmó. Y explicó que, en esas circunstancias, “el Estado, que nació para proteger a los ciudadanos, se vuelve instrumento de imposición; la ley, que debía ser límite, se convierte en coartada; y la política, que es el arte de ordenar la convivencia, degenera en oficio turbio donde prosperan los peores”.
Posada inició señalando que a pesar de que Gustavo Petro “se hizo elegir con las banderas de la paz total”, en realidad ha gobernado con impunidad y ha ofrecido “ventajas unilaterales a los grupos narcoterroristas”. Es así como para ella, el peor legado que deja Petro es el de pensar que en Colombia “ser criminal paga” y abraza a quien incumple la ley y “no al que ha sido respetuoso de ella”.
Trujillo inició señalando que el fracaso en la construcción de democracias republicanas funcionales en América Latina puede explicarse a partir de dos fenómenos. Primero, el haber dejado entrar al crimen organizado, y segundo, por una generación joven desencantada, poco reflexiva que participa menos por el desencanto democrático: “Converge el crimen tradicional en la política con una suerte de olvido, de despreocupación de gente joven que quiere soluciones inmediatas”.