Por ignorancia, cobardía o soberbia
En el programa de esta semana, conversamos con George Piro sobre su libro “The Interrogation of Saddam Hussein: How One Man Took On Saddam Hussein—and Won” y las lecciones que podemos aprender de él.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre el momento decisivo que enfrenta la humanidad, una coyuntura en la que “la historia, fatigada de nuestras frivolidades, nos toma del cuello y nos obliga a mirar de frente”. Señaló que “la economía no alcanza, la política no funciona, las diferencias culturales no se gobiernan con prudencia”, mientras crecen “estados criminales que no aspiran a convivir con el mundo libre occidental, sino a sustituirlo, humillarlo o destruirlo”.
También se refirió al surgimiento de la inteligencia artificial como “esa compleja maravilla”, a la vez que “prodigio técnico y amenaza potencial”. Advirtió que “jamás tuvimos tantas herramientas para comprender el mundo, y jamás pareció el hombre tampoco dispuesto a comprenderse a sí mismo”.
Durante el programa, Dionisio Gutiérrez entrevista a George Piro, exjefe de operaciones del FBI en el mundo y responsable de los interrogatorios de Saddam Hussein. Sobre el exdictador iraquí afirmó que “no fue solo un tirano de uniforme y bigote. Fue una mentalidad, una forma de organizar el miedo, de manipular la historia, de convertir la nación en propiedad privada y la vida humana en moneda de cambio”. Asimismo, destacó que, aunque “su figura pertenece al pasado”, todavía persiste “la vieja tentación de dominar al otro por la fuerza, por la propaganda, por el terror o por la mentira”.
Gutiérrez sostuvo además que el mundo actual enfrenta “dos síntomas especialmente graves: la pérdida de realidad y la pérdida de autoridad moral”. Explicó que la primera ocurre cuando “se habla de tensiones donde hay agresiones; de actores no estatales, donde hay ejércitos terroristas; de modelos alternativos, donde hay tiranías”. Mientras que la segunda surge porque “Occidente, cansado de sí mismo, duda de sus propios fundamentos” y porque “una civilización que no se atreve a defender lo que es empieza a dejar de serlo”.
Para finalizar, Dionisio Gutiérrez aseguró que el desafío de esta época exige aprender y actuar con responsabilidad: “Aprender a pensar más rápido sin pensar peor. Aprender a gobernar la tecnología sin estrangular la innovación. Aprender a defender la libertad sin convertirnos en aquello que combatimos”. Finalmente, advirtió que “el destino no está escrito, pero tampoco espera”, y que “la historia, como buen juez, suele ser implacable con quienes tuvieron advertencias suficientes y, aun así, eligieron la ceguera”.
En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a George Piro, exjefe global de operaciones del FBI, sobre su nuevo libro The Interrogation of Saddam Hussein: How One Man Took On Saddam Hussein—and Won.
Sobre las más de 500 horas que pasó Piro en interrogatorio con Sadam Hussein y lo que estas relevaron sobre la psicología del poder autoritario, comentó que una de las cosas que más destacó fue entender lo común que es entre los líderes autoritarios verse “a sí mismos como guardianes de su nación o de su pueblo”. A raíz de esa percepción, Hussein “estaba enfocado en su legado y en su lugar en la historia”.
En cuanto a la similitud en modelo de gobierno a través del miedo, la mitología y el control absoluto, Piro mencionó que es algo que se observa en todo el mundo: “Cuando hablas de dictadura ves comportamientos muy comunes. Uno de los factores principales es que se aíslan y luego su toma de decisiones es muy limitada, basada en sus propios miedos y percepciones. Y como resultado, cuando eliminas los controles y equilibrios, tienes ese tipo de estructura”.
Por otro lado, señaló que “es un gran error, desde una perspectiva de inteligencia y diplomática, minimizar a los líderes o dictadores” solamente como eso. En su libro, muestra a Hussein también como padre, poeta, estratega y prisionero: “Tienes que entender a la persona completa, la capacidad de encontrar ese terreno común o la capacidad de encontrar soluciones a largo plazo”.
Respecto a la reconfiguración del equilibrio de poder en el Medio Oriente tras la guerra de Irak, Piro aseguró que “al removerlo, se creó un vacío de poder en esa región. Y cada vez que creas un vacío de poder, automáticamente se llena, y como vemos, Irán emerge como la superpotencia regional”. Por lo tanto, considera que una importante lección es “ser capaces de no solo mirar el efecto inmediato, sino pensar en el segundo y tercer nivel del efecto después de una decisión estratégica”.
Además, añadió que es fundamental entender a la persona o la entidad con la que se está tratando, pues la oportunidad de éxito será mayor: “Por ejemplo, entender quién era Sadam, su infancia, su trasfondo, realmente me permitió poder conectar mejor e identificar cosas con las que podíamos estar de acuerdo”.
Dentro de sus mayores preocupaciones como experto en programas de contraterrorismo, criminalidad, ciberseguridad y contrainteligencia, Piro señaló que resaltaría las motivaciones de tomar represalias contra los Estados Unidos y la amenaza cibernética, la cual continúa avanzando y se convierte en una amenaza mucho más estratégica.
Para finalizar, Piro comentó que la razón por la cual decidió escribir el libro ahora se debe a que cuando estaba trabajando en el FBI no tenía tiempo suficiente y quería asegurarse de “escribir un libro que realmente fuera impactante y significativo”. Añadió que cuenta “una historia única y es una mirada a la historia, desde lecciones de liderazgo hasta superar escenarios abrumadores. Así como para comprender mejor la perspectiva mundial mientras enfrentamos diferentes desafíos”.
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*El libro de George Piro sale al mercado en diciembre de 2026, pero ya se puede preordenar.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre la realidad que enfrenta Iberoamérica y el enorme potencial que aún conserva: “Iberoamérica no es lo que hoy padece. Iberoamérica es, sobre todo, lo que aún puede llegar a ser”. También reconoció los problemas que afectan a la región, entre ellos “élites que se miran al espejo y se aplauden mientras los pueblos se hunden”, así como “políticas convertidas en oficio de mediocres; economías que nunca alcanzan para todos; instituciones que crujen al menor viento y una conversación pública envenenada por populistas de toda índole: los de siempre y los recién llegados”.
Vilanova inició señalando que América Latina es el complemento ideal en cuanto a socios se refiere para Europa: “Europa acaba de descubrir que los amigos cercanos de Rusia no son tan fiables, que las relaciones con Estados Unidos a veces van muy bien, pero otras van regular”.
Por su parte, Shea indicó que los empresarios deben pensar a largo plazo cuando ven que en un país la libertad económica y la democracia se erosionan: “Cuando se piensa a largo plazo, (...) el país en el cual uno está interactuando tiene que sostenerse por sí mismo. No se ha inventado un mejor sistema que la democracia”. Además, añadió que es importante pensar en las futuras generaciones y que todo ser humano, “independientemente de su ideología”, tenga un mejor país. Por esa razón, aseguró que “es importante señalar algunos temas, por muy incómodos que sean”.
ando que vivimos “horas de muchos frentes”, pues presenciamos guerras en Europa, en Medio Oriente y la tensión en el Indo-Pacífico crece. Además, “la economía mundial crece poco, encarece mucho y reparte mal”, lo cual evidencia que “los viejos pactos, que durante décadas sostuvieron la promesa de prosperidad compartida”.
Ortiz inició señalando que, a su juicio, estamos “en un ciclo de conflicto que va a ser de largo plazo”. Es decir, las guerras en Ucrania e Irán no se resolverán en corto plazo, pues ambos lados se juegan “cosas decisivas”.
Por su parte, Wagner señaló que en su opinión, la promesa de la globalización nunca se materializó y lo vemos en los últimos años: “con los conflictos como la invasión de Rusia a Ucrania y, en 2025, con la guerra arancelaria se está poniendo fin a este proceso de globalización, que se ha acrecentado con la guerra en Irán”.
Dionisio Gutiérrez inició señalando que en este siglo “hay aún quienes gobiernan como si el tiempo se hubiese detenido en la más sombría de las edades”. Advirtió que en América Latina persisten regímenes donde “tiranos de rostro moderno, pero alma medieval, usurpan el poder no para servir, sino para devorar”, y describió a estos líderes como “señores de la mentira y del garrote, encumbrados en palacios que edificaron sobre cadáveres y sobre el llanto de madres que aún buscan a sus hijos desaparecidos”.
Ledezma inició explicando las razones detrás del estancamiento en Venezuela, al señalar que nunca se dijo que “esta lucha era fácil” y que implica “el desmantelamiento del aparataje criminal, que eso no se da un día para otro”. Asimismo, advirtió que el proceso se enfrenta a múltiples factores, desde dinámicas internas hasta elementos internacionales, destacando la geopolítica y los conflictos globales.
Dionisio Gutiérrez inició recordando dos momentos recientes que reflejan visiones opuestas sobre el poder y la libertad, refiriéndose a las cumbres celebradas en Madrid y Barcelona. En ese contraste, destacó lo ocurrido en Barcelona, donde “coincidieron figurones que, lejos de defender y promover la democracia y los valores de la libertad, en la práctica son cómplices hipócritas de regímenes autoritarios en el mundo: Cuba y Venezuela, dos de ellos”.
Quiroga inició señalando que la crisis geopolítica en Medio Oriente pone a Venezuela “al final de la cola” en las prioridades de Estados Unidos. A pesar de esto, afirmó que en Venezuela debe respetar el resultado electoral, el cual ganó Edmundo González “por 37 puntos”, y agregó que Venezuela debe tener elecciones libres este año. Además, aseguró que cuando María Corina Machado regrese a Venezuela, “cambia todo el tablero”.

Posada inició advirtiendo sobre el escenario político colombiano de cara a las elecciones de 2026, señalando que “el presidente Petro había incumplido el 71% de sus promesas de campaña”. En ese contexto, alertó sobre el riesgo que representa una eventual continuidad del actual modelo, afirmando que “Iván Cepeda no es igual de indisciplinado y desordenado que Gustavo Petro, sino que por el contrario, es un tipo metódico”, lo que podría traducirse en que “llegará a culminar esas promesas incumplidas de Gustavo Petro. Y con eso “destruir el país”.
Por su parte, respecto al deterioro institucional en Colombia durante el actual gobierno, comentó que “Gustavo Petro gobernó marginando por completo la fuerza pública, marginando por completo el Estado de derecho y prácticamente sometiéndolo al narcotráfico”. En esa línea, alertó que “durante el gobierno de Petro aumentó considerablemente la influencia de las bandas narcotraficantes en el país” y que esto derivó en “una escala de violencia que no se veía desde los 90”.
Dionisio Gutiérrez inició señalando que, en los últimos 20 años, “la libertad ha retrocedido en el mundo”, con una “tendencia persistente y peligrosa que amenaza nuestros derechos y libertades”. Este retroceso afecta “a más del 40% de la población mundial”, añadió.
Fly inició asegurando que existe el riesgo de que el retroceso en la libertad se “convierta en un nuevo orden global”. De acuerdo con el informe, entre las principales causas que explican este fenómeno se encuentran “conflictos militares, golpes de Estado y la disminución de la libertad en la prensa”.
Por su parte, Berthin señaló que actualmente “las elecciones se han convertido en herramientas de legitimidad incluso para no demócratas”, y que una vez están en el poder, “utilizan esa herramienta para ejercer represión”.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre la realidad de América Latina, describiéndola como una región con inmenso talento y recursos, pero que es, ante todo, "una comunidad histórica que no ha terminado de reconciliarse con la libertad, la responsabilidad y la madurez". Señaló que, a pesar de su potencial, la región tropieza constantemente con los mismos obstáculos: el caudillo providencial, la promesa populista, "el Estado como botín y la verdad como estorbo".
Fernández inició explicando que la debilidad política de América Latina responde, en gran medida, a una mala inserción en la globalización: “la región está mal insertada en el proceso de globalización”. A su juicio, han predominado “intereses de carácter ombliguista” que han impedido avanzar hacia “una integración regional y construir un gran mercado iberoamericano”, lo que ha derivado en una mayor fragmentación pese al enorme potencial económico que existe.
Por su parte, Hernández indicó que el panorama político actual refleja un dilema existencial donde la democracia liberal se ha mostrado “insuficiente a la hora de dar respuestas a la mayoría de las demandas de los pueblos”. Esta desconexión ha propiciado la búsqueda de alternativas que, en muchos casos, no son “cónsonas con los sistemas que conocemos como demócratas liberales”.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre la incertidumbre que atraviesa el mundo, donde la economía ofrece poca certeza y la política se ha degradado en una "simple administración de la mediocridad". Ante este panorama, señaló que el ciudadano común se encuentra desamparado frente a instituciones que prometen más de lo que cumplen y "liderazgos que hablan más de lo que entienden".
Flores inició explicando que, ante la inestabilidad, el cerebro tiende a proyectar escenarios catastróficos como un mecanismo de supervivencia: “El cerebro tiene esa función para protegernos de cualquier amenaza (...) todos los cambios financieros, las subidas de precio y cosas que pasan afuera me dan ese descontrol por adentro y eso genera angustia y luego ansiedad”.