El día que los pueblos dejen de arrodillarse ante los caudillos
En el programa de esta semana, analizamos los desafíos que enfrenta América Latina ante el avance del populismo

Dionisio Gutiérrez inició señalando que la política en América Latina atraviesa una profunda crisis de legitimidad y eficacia. Explicó que el sistema político regional es “disfuncional porque no resuelve; insuficiente porque no está a la altura del daño; moralmente pobre, porque ha degradado la verdad pública y corrupta porque, en demasiados casos, convirtió el poder en botín, la ley en instrumento y la pobreza en clientela”. Asimismo, advirtió que, pese a la frecuencia de los procesos electorales, “nuestra región sufre una profunda fatiga cívica”.
Gutiérrez se refirió a la situación política en Perú y Colombia, donde señaló que “los candidatos perdedores de la izquierda radical, populista y autoritaria, incapaces de aceptar la derrota, intoxican la legitimidad del sistema”. También cuestionó el respaldo ciudadano a proyectos políticos que, según afirmó, reproducen los mismos problemas de la región: “Los millones de ciudadanos que siguen votando por quienes prometen redención con el mismo libreto que produce pobreza, inseguridad y servidumbre, lo hacen convocados por la demagogia, las promesas falsas y la pedagogía del resentimiento”. Añadió que estas “mentiras elementales representan el gran negocio electoral de América Latina”.
Gutiérrez calificó a dirigentes como Evo, Sheinbaum, Petro y Sánchez como “vendedores de espejismos hipócritas geopolíticos” que “hablan en nombre de los humildes mientras concentran poder, degradan el debate y erosionan la responsabilidad personal”. Asimismo, afirmó que son “redentores de pacotilla, enfermos del poder, destructores de naciones”. Por eso, defendió la importancia de la participación ciudadana y la vigilancia democrática, al sostener que “la libertad sobrevive solo si se la defiende cada día en las urnas, en las instituciones, en la conversación pública y en la cultura cívica”.
Además, subrayó la necesidad de elevar los estándares de la política en la región y aseguró que ello “exige exigir más. Mejores partidos, mejores candidatos, mejores ideas y menos charlatanes y más Estado de derecho”.
Gutiérrez hizo un llamado a los ciudadanos a rechazar a quienes “trafican con el miedo, la envidia y la mentira” y a no recompensar “a los que incendian la cancha cuando pierden, ni a los que llaman justicia a la dependencia”. Asimismo, exhortó a exigir “estadistas, gente honesta y capaz que entienda que el poder no está para domesticar ciudadanos, sino para proteger sus libertades y su dignidad”.
Finalmente, aseguró que “el futuro de América Latina no nacerá de otro caudillo, sino del día en que sus pueblos decidan dejar de arrodillarse ante ellos”.
En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Enrique Ghersi, abogado y profesor universitario, sobre el populismo en América Latina.
Ghersi señaló que en América Latina el problema con los gobiernos abiertamente autoritarios y aquellos que desean serlo es que en estos países “el poder no está limitado. La Constitución y la ley son utilizadas para perseguir al disidente, eliminar las libertades y hacer demagogia económica empobreciendo a nuestros pueblos”.
En el caso de Perú y sobre si Keiko Fujimori logrará asumir el poder, o si la izquierda no aceptará su derrota, comentó que ve probable que Fujimori sí logre asumir, aunque no elimina la posibilidad de que un grupo de izquierda radical, como el MOVADEF, opte por una vía violenta. Además, señaló que Sánchez pasó a la segunda vuelta cuando le ganó al alcalde de Lima por solo 21 mil votos: “¿Cómo podría Sánchez argumentar que Keiko no va a ganar legítimamente una elección cuando él le ha ganado más o menos por esa diferencia al alcalde de Lima su pase a la segunda vuelta?”.
En el caso de México, Ghersi aseguró que atraviesa una crisis de soberanía: “De un lado están las mafias de los cárteles y los grupos de criminalidad organizada, y de otro lado está el partido de gobierno: Morena, que también atenta contra la soberanía de México porque elimina todos los las pocas instituciones del Estado de derecho que se estaba construyendo”. Agregó que tanto México como Brasil se verán empobrecidos y en una crisis más profunda si siguen en el camino del populismo autoritario: “
Por otro lado, Ghersi aseguró que en América Latina la interacción necesaria entre la impunidad y el debilitamiento de las instituciones, de las cuales necesita el populismo autoritario, es clara: “El crimen organizado ha sido utilizado y cooptado, casi reclutado, por los servicios de inteligencia cubanos, nicaragüenses y venezolanos en su momento para penetrar en países democráticos”. Por ejemplo, mencionó al Tren de Aragua y cómo se utiliza para “infiltrar activistas políticos para crear caos, violencia y desazón”. Sin embargo, señaló que “hay un movimiento claramente en toda América Latina contra estos grupos de criminalidad organizada” y que lo que se necesita en nuestros países es “constitución y policía”.
Respecto a por qué a América Latina le cuesta defender y comprometerse con la democracia liberal, comentó que puede ser un problema de origen: “Cuando nos independizamos, en realidad no construimos una sociedad moderna ni un Estado de derecho. Importamos leyes (...) bajo la idea de que bastaba con una Constitución para transformar la realidad. Y no es así”. Señaló que es por eso que vemos deseos de cambiar constituciones en la región, pero la idea de que un país cambia mágicamente por sus leyes es un error: “Solo se cambia la realidad trabajando, dura y arduamente, respetando la ley y los contratos. No hay magia, no hay milagros, solo hay trabajo”.
Para finalizar, en cuanto a por qué resulta más fácil vender ideas populistas frente a ideas liberales, Ghersi señaló que se debe principalmente a que el populismo recurre a falacias que no tienen que comprobar: “Para muchas personas es más fácil creer una narrativa que te presenta un mundo sencillo donde la riqueza es producto del robo, como decían los socialistas, y no escuchar explicaciones ajustadas a la realidad que te explican que la riqueza es producto del trabajo y que no hay nada sencillo en la vida, que todo se consigue solamente con dedicación y esfuerzo”.
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Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre el momento decisivo que enfrenta Colombia y la necesidad de que la nación examine su rumbo con honestidad y responsabilidad. Afirmó que “hay horas en que una nación debe mirarse al espejo de su historia y preguntarse si todavía conserva el pulso moral necesario para salvarse a sí misma. Para Colombia, esta es una de esas horas”.
Raisbeck inició señalando que, de ganar Cepeda, el heredero de Petro, Colombia podría estar a un paso de caer bajo la categoría de régimen híbrido: “El candidato es cercano a las FARC y también está lanzando una propuesta de una Asamblea Nacional Constituyente. Sabemos qué pasa cuando estos izquierdistas radicales bolivarianos cambian la Constitución: lo hacen para quedarse en el poder y, por supuesto, para implementar un régimen autoritario socialista”.
Por su parte, Chacón señaló que en Colombia existen dos modelos: “El modelo de Petro y de Iván Cepeda que es un modelo de izquierda que busca estatizar la economía, privilegiar las negociaciones de paz y que apuesta por una Asamblea Constituyente. Por el otro lado, con Abelardo de la Espriella, ha dicho que impondrá orden, que encarna un movimiento ciudadano con una serie de valores, entre ellos la patria, la familia, la seguridad y la propiedad privada, y que se ha comprometido a impulsar reformas en el marco de la Constitución, no para cambiar toda la arquitectura institucional, sino modificar temas como la Jurisdicción Especial de Paz que tendrá que pasar por el Congreso”.
Dionisio Gutiérrez inició señalando que la corrupción representa una amenaza aún más grave para el desarrollo de una nación que las crisis económicas o los conflictos comerciales: “La corrupción empobrece a una nación más que una recesión, una sequía o una guerra comercial”. Además, advirtió sobre las consecuencias de los malos gobiernos al señalar que “cuando el autoritarismo, la corrupción y la incompetencia se sientan en el poder, no solo se vacían las arcas públicas, se vacía también la confianza de la gente y se destruye la moral cívica”.
Llamas inició señalando que el declive del Partido Socialista en España inició en 2004 con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero: “A partir de ahí, inicia un punto de inflexión de populismo, donde un partido de perfil socialdemócrata termina convirtiéndose en un perfil bolivariano”.
Por su parte, Saleh resaltó que ver finalmente a la justicia llegar a Zapatero es “una reivindicación de años de denuncias que derivaron en amenazas y descalificaciones de todo tipo”. Sobre la investigación, señaló que “será trascendental para Venezuela e Iberoamérica”, pues es solo la punta del iceberg de una “estructural criminal transnacional”.
Dionisio Gutiérrez inició advirtiendo que el Perú se acerca “a una de esas elecciones en las que no solo se elige a un gobernante, sino el tipo de país que se quiere ser”. En medio de la polarización, la desconfianza y el cansancio con la política, señaló que los peruanos deben evitar “caer en la trampa de Roberto Sánchez, un candidato que se presenta como novedad”, pero no lo es.
Fujimori inició reconociendo que a lo largo de su vida, desde los 19 años en que se convirtió en primera dama, ha aprendido el sentido del deber, pero su lección más importante ha sido que “el poder es efímero, pero el servicio es eterno”.

Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre el momento decisivo que enfrenta la humanidad, una coyuntura en la que “la historia, fatigada de nuestras frivolidades, nos toma del cuello y nos obliga a mirar de frente”. Señaló que “la economía no alcanza, la política no funciona, las diferencias culturales no se gobiernan con prudencia”, mientras crecen “estados criminales que no aspiran a convivir con el mundo libre occidental, sino a sustituirlo, humillarlo o destruirlo”.
Sobre las más de 500 horas que pasó Piro en interrogatorio con Sadam Hussein y lo que estas relevaron sobre la psicología del poder autoritario, comentó que una de las cosas que más destacó fue entender lo común que es entre los líderes autoritarios verse “a sí mismos como guardianes de su nación o de su pueblo”. A raíz de esa percepción, Hussein “estaba enfocado en su legado y en su lugar en la historia”.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre la realidad que enfrenta Iberoamérica y el enorme potencial que aún conserva: “Iberoamérica no es lo que hoy padece. Iberoamérica es, sobre todo, lo que aún puede llegar a ser”. También reconoció los problemas que afectan a la región, entre ellos “élites que se miran al espejo y se aplauden mientras los pueblos se hunden”, así como “políticas convertidas en oficio de mediocres; economías que nunca alcanzan para todos; instituciones que crujen al menor viento y una conversación pública envenenada por populistas de toda índole: los de siempre y los recién llegados”.
Vilanova inició señalando que América Latina es el complemento ideal en cuanto a socios se refiere para Europa: “Europa acaba de descubrir que los amigos cercanos de Rusia no son tan fiables, que las relaciones con Estados Unidos a veces van muy bien, pero otras van regular”.
Por su parte, Shea indicó que los empresarios deben pensar a largo plazo cuando ven que en un país la libertad económica y la democracia se erosionan: “Cuando se piensa a largo plazo, (...) el país en el cual uno está interactuando tiene que sostenerse por sí mismo. No se ha inventado un mejor sistema que la democracia”. Además, añadió que es importante pensar en las futuras generaciones y que todo ser humano, “independientemente de su ideología”, tenga un mejor país. Por esa razón, aseguró que “es importante señalar algunos temas, por muy incómodos que sean”.
ando que vivimos “horas de muchos frentes”, pues presenciamos guerras en Europa, en Medio Oriente y la tensión en el Indo-Pacífico crece. Además, “la economía mundial crece poco, encarece mucho y reparte mal”, lo cual evidencia que “los viejos pactos, que durante décadas sostuvieron la promesa de prosperidad compartida”.
Ortiz inició señalando que, a su juicio, estamos “en un ciclo de conflicto que va a ser de largo plazo”. Es decir, las guerras en Ucrania e Irán no se resolverán en corto plazo, pues ambos lados se juegan “cosas decisivas”.
Por su parte, Wagner señaló que en su opinión, la promesa de la globalización nunca se materializó y lo vemos en los últimos años: “con los conflictos como la invasión de Rusia a Ucrania y, en 2025, con la guerra arancelaria se está poniendo fin a este proceso de globalización, que se ha acrecentado con la guerra en Irán”.
Dionisio Gutiérrez inició señalando que en este siglo “hay aún quienes gobiernan como si el tiempo se hubiese detenido en la más sombría de las edades”. Advirtió que en América Latina persisten regímenes donde “tiranos de rostro moderno, pero alma medieval, usurpan el poder no para servir, sino para devorar”, y describió a estos líderes como “señores de la mentira y del garrote, encumbrados en palacios que edificaron sobre cadáveres y sobre el llanto de madres que aún buscan a sus hijos desaparecidos”.
Ledezma inició explicando las razones detrás del estancamiento en Venezuela, al señalar que nunca se dijo que “esta lucha era fácil” y que implica “el desmantelamiento del aparataje criminal, que eso no se da un día para otro”. Asimismo, advirtió que el proceso se enfrenta a múltiples factores, desde dinámicas internas hasta elementos internacionales, destacando la geopolítica y los conflictos globales.