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Por ignorancia, cobardía o soberbia

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Programa

En el programa de esta semana, conversamos con George Piro sobre su libro “The Interrogation of Saddam Hussein: How One Man Took On Saddam Hussein—and Won” y las lecciones que podemos aprender de él. 

 

Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre el momento decisivo que enfrenta la humanidad, una coyuntura en la que “la historia, fatigada de nuestras frivolidades, nos toma del cuello y nos obliga a mirar de frente”. Señaló que “la economía no alcanza, la política no funciona, las diferencias culturales no se gobiernan con prudencia”, mientras crecen “estados criminales que no aspiran a convivir con el mundo libre occidental, sino a sustituirlo, humillarlo o destruirlo”.

También se refirió al surgimiento de la inteligencia artificial como “esa compleja maravilla”, a la vez que “prodigio técnico y amenaza potencial”. Advirtió que “jamás tuvimos tantas herramientas para comprender el mundo, y jamás pareció el hombre tampoco dispuesto a comprenderse a sí mismo”.

Durante el programa, Dionisio Gutiérrez entrevista a George Piro, exjefe de operaciones del FBI en el mundo y responsable de los interrogatorios de Saddam Hussein. Sobre el exdictador iraquí afirmó que “no fue solo un tirano de uniforme y bigote. Fue una mentalidad, una forma de organizar el miedo, de manipular la historia, de convertir la nación en propiedad privada y la vida humana en moneda de cambio”. Asimismo, destacó que, aunque “su figura pertenece al pasado”, todavía persiste “la vieja tentación de dominar al otro por la fuerza, por la propaganda, por el terror o por la mentira”.

Gutiérrez sostuvo además que el mundo actual enfrenta “dos síntomas especialmente graves: la pérdida de realidad y la pérdida de autoridad moral”. Explicó que la primera ocurre cuando “se habla de tensiones donde hay agresiones; de actores no estatales, donde hay ejércitos terroristas; de modelos alternativos, donde hay tiranías”. Mientras que la segunda surge porque “Occidente, cansado de sí mismo, duda de sus propios fundamentos” y porque “una civilización que no se atreve a defender lo que es empieza a dejar de serlo”.

Para finalizar, Dionisio Gutiérrez aseguró que el desafío de esta época exige aprender y actuar con responsabilidad: “Aprender a pensar más rápido sin pensar peor. Aprender a gobernar la tecnología sin estrangular la innovación. Aprender a defender la libertad sin convertirnos en aquello que combatimos”. Finalmente, advirtió que “el destino no está escrito, pero tampoco espera”, y que “la historia, como buen juez, suele ser implacable con quienes tuvieron advertencias suficientes y, aun así, eligieron la ceguera”.

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a George Piro, exjefe global de operaciones del FBI, sobre su nuevo libro The Interrogation of Saddam Hussein: How One Man Took On Saddam Hussein—and Won.

Sobre las más de 500 horas que pasó Piro en interrogatorio con Sadam Hussein y lo que estas relevaron sobre la psicología del poder autoritario, comentó que una de las cosas que más destacó fue entender lo común que es entre los líderes autoritarios verse “a sí mismos como guardianes de su nación o de su pueblo”. A raíz de esa percepción, Hussein “estaba enfocado en su legado y en su lugar en la historia”. 

En cuanto a la similitud en modelo de gobierno a través del miedo, la mitología y el control absoluto, Piro mencionó que es algo que se observa en todo el mundo: “Cuando hablas de dictadura ves comportamientos muy comunes. Uno de los factores principales es que se aíslan y luego su toma de decisiones es muy limitada, basada en sus propios miedos y percepciones. Y como resultado, cuando eliminas los controles y equilibrios, tienes ese tipo de estructura”. 

Por otro lado, señaló que “es un gran error, desde una perspectiva de inteligencia y diplomática, minimizar a los líderes o dictadores” solamente como eso. En su libro, muestra a Hussein también como padre, poeta, estratega y prisionero: “Tienes que entender a la persona completa, la capacidad de encontrar ese terreno común o la capacidad de encontrar soluciones a largo plazo”. 

Respecto a la reconfiguración del equilibrio de poder en el Medio Oriente tras la guerra de Irak, Piro aseguró que “al removerlo, se creó un vacío de poder en esa región. Y cada vez que creas un vacío de poder, automáticamente se llena, y como vemos, Irán emerge como la superpotencia regional”. Por lo tanto, considera que una importante lección es “ser capaces de no solo mirar el efecto inmediato, sino pensar en el segundo y tercer nivel del efecto después de una decisión estratégica”. 

Además, añadió que es fundamental entender a la persona o la entidad con la que se está tratando, pues la oportunidad de éxito será mayor: “Por ejemplo, entender quién era Sadam, su infancia, su trasfondo, realmente me permitió poder conectar mejor e identificar cosas con las que podíamos estar de acuerdo”. 

Dentro de sus mayores preocupaciones como experto en programas de contraterrorismo, criminalidad, ciberseguridad y contrainteligencia, Piro señaló que resaltaría las motivaciones de tomar represalias contra los Estados Unidos y la amenaza cibernética, la cual continúa avanzando y se convierte en una amenaza mucho más estratégica. 

Para finalizar, Piro comentó que la razón por la cual decidió escribir el libro ahora se debe a que cuando estaba trabajando en el FBI no tenía tiempo suficiente y quería asegurarse de “escribir un libro que realmente fuera impactante y significativo”. Añadió que cuenta “una historia única y es una mirada a la historia, desde lecciones de liderazgo hasta superar escenarios abrumadores. Así como para comprender mejor la perspectiva mundial mientras enfrentamos diferentes desafíos”. 

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*El libro de George Piro sale al mercado en diciembre de 2026, pero ya se puede preordenar. 

Dionisio Gutiérrez recibe el Beacon Award 2026 de Freedom House por su liderazgo en defensa de la democracia

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Freedom House distinguió al Dr. Gutiérrez por su liderazgo al frente de Fundación Libertad y Desarrollo y por su compromiso de décadas con la promoción del debate público basado en principios, integridad institucional y libertad individual.

 

Washington D.C., 20 de mayo de 2026 — Freedom House otorgó el Beacon Award 2026 a Dionisio Gutiérrez por su liderazgo en la defensa de la libertad, la democracia y el Estado de derecho en un contexto global de retroceso democrático.

La distinción fue entregada por  Norman Willox, presidente del Consejo Directivo de Freedom House, durante la ceremonia anual de premios de la organización, que este año coincidió con su 85 aniversario. El evento reunió a autoridades de gobierno, representantes de la sociedad civil, periodistas y miembros de la comunidad diplomática.

El Beacon Award reconoce a líderes y gobiernos que defienden los valores democráticos en momentos de creciente presión autoritaria. En esta edición, Freedom House distinguió al Dr. Gutiérrez por su liderazgo al frente de Fundación Libertad y Desarrollo y por su compromiso de décadas con la promoción del debate público basado en principios, integridad institucional y libertad individual. 

El año pasado, el reconocimiento fue otorgado al gobierno de Taiwán por su defensa de la democracia frente a crecientes amenazas autoritarias. Durante la ceremonia de este año, Claire Lai también recibió el Freedom Award en representación de su padre, Jimmy Lai, en reconocimiento a su valiente compromiso con la libertad de prensa y la democracia en Hong Kong.

De acuerdo con Freedom House, el trabajo del Dr. Gutiérrez ha contribuido a fortalecer la resiliencia democrática en la región: “Su voz ha elevado la importancia de tener gobiernos de instituciones democráticas, Estado de derecho y responsabilidad cívica, especialmente cuando hay dificultades políticas extraordinarias”.

En su discurso, el Dr. Gutiérrez señaló que vivimos una hora geopolítica de suma importancia al ver cómo las tiranías de la región enfrentan una presión creciente: “Celebro no solo el honor de recibir este premio, sino también la esperanza de libertad para todos aquellos que aún viven bajo regímenes autoritarios. Las tiranías no son eternas; y la libertad, aunque tarde, siempre tiene el poder para volver”.

 

Iberoamérica, el proyecto pendiente

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Programa

En el programa de esta semana, analizamos el papel del empresariado en la vida pública

 

Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre la realidad que enfrenta Iberoamérica y el enorme potencial que aún conserva: “Iberoamérica no es lo que hoy padece. Iberoamérica es, sobre todo, lo que aún puede llegar a ser”. También reconoció los problemas que afectan a la región, entre ellos “élites que se miran al espejo y se aplauden mientras los pueblos se hunden”, así como “políticas convertidas en oficio de mediocres; economías que nunca alcanzan para todos; instituciones que crujen al menor viento y una conversación pública envenenada por populistas de toda índole: los de siempre y los recién llegados”.

Asimismo, mencionó que en la región persisten “corrupción endémica, crimen organizado que amenaza a estados enteros y una distancia creciente entre quienes deciden y quienes padecen las decisiones”. Sin embargo, destacó que Iberoamérica mantiene fortalezas únicas: “el alma iberoamericana conserva intactas reservas que muchos pueblos de la tierra envidiarían. Tiene una luz interior, un coraje viejo, una alegría tenaz frente a la adversidad, una capacidad de improvisar belleza donde otros solo ven escombros”.

Gutiérrez subrayó también el valor humano y estratégico de la región, afirmando que “tiene 500 millones de almas que comparten lengua, fe, memoria y un sentido del humor que ha sobrevivido a todas las desgracias”. Añadió que Iberoamérica cuenta con “tierra fértil, energía en abundancia, minerales para la transición que el mundo entero busca. Alimentos para saciar continentes. Talento joven que asombra cuando se le da una oportunidad”.

Por eso, hizo énfasis en la necesidad de recuperar la convicción y abrazar los valores de la libertad: “La libertad económica que premia el mérito y castiga el privilegio. La libertad política que respeta al diferente y combate al tirano. La libertad personal que reconoce en cada hombre y cada mujer un fin en sí mismo y nunca un instrumento del Estado”.

Además, afirmó que “el ciudadano libre, responsable y emprendedor no es una amenaza para la nación, sino su columna vertebral, su músculo más vivo, su único futuro posible”. También advirtió que América Latina y la península tendrán oportunidades en el nuevo escenario global, pero que “tendrán que dejar de mirarse el ombligo, dejar de pelear las viejas batallas ideológicas que nadie ya entiende”.

Gutiérrez aseguró que “la sorpresa iberoamericana es posible”. Sin embargo, aclaró que “no está escrita, no está garantizada. No caerá del cielo”. Finalmente, afirmó que el futuro de la región “dependerá de que aparezcan próceres dispuestos a levantarla, ciudadanos decididos a sostenerla, empresarios capaces de financiarla, intelectuales honestos para pensarla”.

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Nuria Vilanova, presidenta de CEAPI, y a Nicolás Shea, fundador y presidente de Cumplo, sobre el rol del empresario en la vida pública.

Vilanova inició señalando que América Latina es el complemento ideal en cuanto a socios se refiere para Europa: “Europa acaba de descubrir que los amigos cercanos de Rusia no son tan fiables, que las relaciones con Estados Unidos a veces van muy bien, pero otras van regular”. 

Respecto al vínculo que existe entre la democracia robusta y el desarrollo empresarial, Vilanova indicó que las empresas que generan dinero en regímenes populistas “van sacando ese dinero de los países porque no se fían del mañana”, lo que “acaba empobreciendo a esos mismos países y negándoles la oportunidad de crecer y de crear clases medias”. Por lo tanto, aseguró que las empresas no se pueden permitir “no tener un compromiso constante y un diálogo con los gobiernos”. Añadió que la confianza es clave para crecer. 

 

Por otro lado, señaló que la unión de Iberoamérica es clave: “Estamos trabajando en esas relaciones con todos los países donde hay posibles inversores. Estamos trabajando mucho el tema de empresa familiar y estamos trabajando también en las nuevas generaciones, que tienen que aportar una visión diferente y en el impacto social”.

 

Para finalizar, en cuanto a qué legado dejaría a las próximas generaciones de empresarios y ciudadanos, Vilanova comentó que sería no ser indiferentes a los sufrimientos de la gente: “Muchos populismos nacen de plantear soluciones mágicas y falsas, no a los problemas reales. Tenemos que sentirnos orgullosos de lo que hacemos como empresarios y para mí sentirnos orgullosos es saber qué hemos aportado a las personas que más sufren y qué hemos aportado a nuestros países”. 

 

Por su parte, Shea indicó que los empresarios deben pensar a largo plazo cuando ven que en un país la libertad económica y la democracia se erosionan: “Cuando se piensa a largo plazo, (...) el país en el cual uno está interactuando tiene que sostenerse por sí mismo. No se ha inventado un mejor sistema que la democracia”. Además, añadió que es importante pensar en las futuras generaciones y que todo ser humano, “independientemente de su ideología”, tenga un mejor país. Por esa razón, aseguró que  “es importante señalar algunos temas, por muy incómodos que sean”. 

 

Por otro lado, subrayó que no existe “una mayor fuente de generación de riqueza que el libre mercado” y que sin la riqueza, “la pobreza no se supera”. Insistió en que, para cumplir con estos objetivos, el mejor sistema es el democrático, junto a las libertades que esta conlleva. 

 

Para finalizar, Shea expresó dos consejos a aquellos que buscan emprender e innovar: “pensar a largo plazo y mantenerse optimista porque las posibilidades están, por muy pobre que seas y por muchos fracasos que tenga tu historia”. 

 

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¿Y la promesa de prosperidad compartida?

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Programa

En el programa de esta semana, analizamos el panorama geopolítico mundial

 

Dionisio Gutiérrez inició señalando que vivimos “horas de muchos frentes”, pues presenciamos guerras en Europa, en Medio Oriente y la tensión en el Indo-Pacífico crece. Además, “la economía mundial crece poco, encarece mucho y reparte mal”, lo cual evidencia que “los viejos pactos, que durante décadas sostuvieron la promesa de prosperidad compartida”.

 

En medio de estas crisis geopolíticas y económicas, “vemos populistas que prometen lo imposible, tecnócratas que administran sin alma, autócratas que se disfrazan de demócratas y demócratas que actúan como autócratas cuando creen que nadie los mira”, aseguró. También la libertad individual, que antes era irrenunciable, “se reemplaza hoy en moneda barata que muchos están dispuestos a entregar a cambio de seguridad, comodidad o aplausos”. A su juicio, lo mismo sucede con el Estado de derecho. 

 

Gutiérrez señaló que a pesar del contexto, no se debe rendir ante la tentación de “entregarse al pesimismo cómodo o al cinismo elegante” y dimitir. Por el contrario, aseguró que la historia ha enseñado que “las civilizaciones no se salvan por casualidad, ni por inercia, sino por hombres y mujeres que, en horas oscuras, decidieron no resignarse”. 

 

Por esto, subrayó que el mundo necesita hoy una nueva generación de próceres, no políticos profesionales, no oportunistas con discurso, no técnicos sin convicción, sino verdaderos próceres: hombres y mujeres con coraje cívico, lucidez intelectual y vocación de servicio, emprendedores que piensen, humanistas que actúen, ciudadanos que se atrevan”. Es decir, una refundación de un “mundo más libre, donde la persona vuelva al centro, donde la ley sea ley para todos, donde el mérito recupere su sitio, donde la libertad no se confunda con egoísmo”. 

 

Gutiérrez finalizó recordando que esta tarea tan importante debe ser ahora y que “nadie vendrá de afuera a hacerla por nosotros”.

 

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Román Ortiz, experto en seguridad y geopolítica, y a Roberto Wagner, internacionalista, sobre la geopolítica mundial.

 

Ortiz inició señalando que, a su juicio, estamos “en un ciclo de conflicto que va a ser de largo plazo”. Es decir, las guerras en Ucrania e Irán no se resolverán en corto plazo, pues ambos lados se juegan “cosas decisivas”. 

 

En el caso de Irán, señaló que el régimen iraní “está acostumbrado a hacer sufrir a su pueblo sin mayores contemplaciones, y eso le da un margen de maniobra que cualquier democracia no tiene”. 

 

Respecto al mercado energético, Ortiz comentó que veremos “una aceleración del proceso hacia energías renovables y una reducción más rápida en la dependencia de hidrocarburos”. 

 

En el caso de Ucrania, considera que “ha regresado a la lógica de la Primera Guerra Mundial: una guerra de trincheras, de desgaste” y cree que Ucrania tiene lo necesario para resistir más que Rusia: “Ucrania ha contenido todos los intentos rusos para avanzar y para demoler su independencia”.

 

Mientras tanto, China recoge beneficios y “está viendo cómo Estados Unidos se desgasta”, señaló Ortiz. Añadió que cree que China jugará una partida de largo plazo: “Creo que está convencida de que tiene las cartas a su favor. De alguna manera creo que es posible que consiga, finalmente, capturar Taiwán, acabar con su independencia y con su libertad”. 

 

Sin embargo, señaló que si China invade Taiwán, la respuesta de Corea del Sur y de Japón sería “dotarse de armamento nuclear, lo cual supondría una revolución para los equilibrios estratégicos de esa región”.  También señaló que América Latina debe saber lo que realmente significa depender económicamente de China. 

 

Por otro lado, Ortiz señaló que en el caso de Europa, las próximas elecciones en Francia serán determinantes: “Si surge un gobierno euroescéptico junto con el crecimiento de las fuerzas nacionalistas, podríamos ver a la Unión Europea perder su filo geopolítico y convertirse más en una zona de libre comercio sin fuerza geopolítica” 

 

Por su parte, Wagner señaló que en su opinión, la promesa de la globalización nunca se materializó y lo vemos en los últimos años: “con los conflictos como la invasión de Rusia a Ucrania y, en 2025, con la guerra arancelaria se está poniendo fin a este proceso de globalización, que se ha acrecentado con la guerra en Irán”. 

 

Sobre el régimen iraní, aseguró que siempre ha buscado su supervivencia: “No le importa su gente y están dispuestos a arriesgarlo todo con tal de lograr sus objetivos de supervivencia”. 

 

Por otro lado, Wagner indicó que parece que el mundo está regresando a una “geopolítica imperialista”, en donde las rutas y territorios le asignan un valor a las grandes potencias y eso es lo que genera conflictos tanto económicos como militares. 

 

En el caso de América Latina, considera que la región sigue con divisiones: “Cada país tiene su agenda y no estamos dándonos el valor geopolítico que podríamos tener”. 

 

Para finalizar, Wagner afirmó que una crisis lejana sí puede convertirse en combustible para nuevas convulsiones políticas en democracias institucionalmente frágiles: “Ante esta competencia de intereses que estamos viendo (...) tenemos que ser precavidos para que no se convierta, como ya lo fue la Guerra Fría, en que los problemas de otros se resuelvan en nuestros países”. 

 

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De la mentira de los déspotas a la verdad de la libertad

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En el programa de esta semana analizamos la transición hacia la democracia en Venezuela. 

 

Dionisio Gutiérrez inició señalando que en este siglo “hay aún quienes gobiernan como si el tiempo se hubiese detenido en la más sombría de las edades”. Advirtió que en América Latina persisten regímenes donde “tiranos de rostro moderno, pero alma medieval, usurpan el poder no para servir, sino para devorar”, y describió a estos líderes como “señores de la mentira y del garrote, encumbrados en palacios que edificaron sobre cadáveres y sobre el llanto de madres que aún buscan a sus hijos desaparecidos”.

También denunció la naturaleza de estos regímenes, afirmando que “son jefes de banda, capos con credencial, narcotiranos que trasiegan veneno por las venas del continente mientras firman decretos y posan para retratos oficiales”, y subrayó que “son gigantes del crimen y la corrupción, y hay que combatirlos”. En ese contexto, aseguró que “Cuba, Nicaragua y Venezuela son Estados capturados por organizaciones criminales” y que “sus pueblos no son de ciudadanos sino de rehenes”.

Gutiérrez reflexionó sobre el papel de la ciudadanía y recordó que “la democracia no es un regalo que los pueblos reciben. Es una conquista que los pueblos protagonizan”, insistiendo en que no basta con instituciones, sino que se requiere “la voluntad cotidiana de millones de ciudadanos que deciden, cada día, ser algo más que súbditos”. Asimismo, enfatizó las responsabilidades ciudadanas: “Votar con conciencia, exigir rendición de cuentas, defender la independencia judicial, proteger la libertad de prensa, salir a la plaza cuando la plaza es necesaria son las obligaciones ordinarias de quienes quieren vivir en libertad”.

Finalmente, advirtió sobre los riesgos de la apatía y la importancia de la acción ciudadana al afirmar que “el tirano prospera donde el ciudadano se fatiga, pero el tirano cae donde el ciudadano persiste”. Cerró recordando que la libertad “no se mendiga, se construye”.

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Antonio Ledezma, líder opositor venezolano en el exilio, sobre la transición hacia la democracia en Venezuela. 

Ledezma inició explicando las razones detrás del estancamiento en Venezuela, al señalar que nunca se dijo que “esta lucha era fácil” y que implica “el desmantelamiento del aparataje criminal, que eso no se da un día para otro”. Asimismo, advirtió que el proceso se enfrenta a múltiples factores, desde dinámicas internas hasta elementos internacionales, destacando la geopolítica y los conflictos globales.

Sobre el papel de las Fuerzas Armadas, Ledezma afirmó que “un pueblo decidido a llevar adelante una verdadera transición no va a ser contenido por esa Fuerza Armada”, subrayando además que “gracias a los votos, a la fuerza de los votos, fue posible deslegitimar a Nicolás Maduro”. En ese sentido, enfatizó el rol determinante de la ciudadanía organizada en los avances logrados hasta ahora.

En cuanto al riesgo de normalizar la situación venezolana, fue contundente al asegurar que el país “no puede ser visto como un simple caso, sino como una amenaza desde el punto de vista geopolítico para nuestro continente”, dada su relevancia estratégica y sus vastos recursos naturales.

Al referirse al liderazgo opositor, destacó que “el liderazgo de María Corina Machado no se agota” y que está basado en “la confianza y el respeto que se ha ganado de la ciudadanía”, lo que explica el respaldo sostenido dentro y fuera de Venezuela. 

Sobre el rol de la comunidad internacional, Ledezma valoró el respaldo reciente en Europa, indicando que existe “una coincidencia compartida, que es que Venezuela necesita una salida que le permita al pueblo legitimar una transición”, advirtiendo que sin ese respaldo ciudadano “no habrá estabilidad política ni habrá posibilidades de resurgimiento económico y social de Venezuela”.

También subrayó la importancia de los venezolanos en el exterior, al describir la lucha como “una lucha con dos puños”, donde “un puño está dentro de Venezuela” y “el otro puño es la diáspora”, llamada a jugar un papel clave tanto en la presión por el cambio como en la futura reconstrucción del país.

Finalmente, Ledezma expresó una visión de futuro basada en el esfuerzo colectivo, afirmando que los venezolanos están convencidos de que “el futuro no se hereda, sino que el futuro se edifica”, y que esa construcción depende de la lucha actual por la libertad y la democracia.

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De la cumbre del cinismo a la Plaza de la Libertad

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En el programa de esta semana analizamos el panorama iberoamericano.

 

Dionisio Gutiérrez inició recordando dos momentos recientes que reflejan visiones opuestas sobre el poder y la libertad, refiriéndose a las cumbres celebradas en Madrid y Barcelona. En ese contraste, destacó lo ocurrido en Barcelona, donde “coincidieron figurones que, lejos de defender y promover la democracia y los valores de la libertad, en la práctica son cómplices hipócritas de regímenes autoritarios en el mundo: Cuba y Venezuela, dos de ellos”.

También advirtió que “estos falsos predicadores, que hablan de derechos mientras justifican sistemas que los niegan, han vuelto el lenguaje rehén del poder”. Y agregó que “llaman ‘justicia social’ al control, ‘solidaridad’ al clientelismo y ‘soberanía’ al encierro”, explicando que el resultado de estas prácticas es claro: “economías asfixiadas, instituciones debilitadas, sociedades divididas y ciudadanos reducidos a piezas de un engranaje clientelar”.

Gutiérrez contrastó este escenario con lo sucedido en Madrid, donde “no hubo discursos vacíos ni retóricas de conveniencia, sino una manifestación viva de lo que significa la libertad cuando deja de ser consigna y se convierte en causa”. Destacó especialmente el liderazgo y el mensaje de María Corina Machado, subrayando que “Venezuela no es una tragedia inevitable, sino una batalla en curso”, así como el valor de su decisión: “su anuncio de regresar a Caracas no es un gesto simbólico, sino un acto de coraje político y moral”.

Asimismo, resaltó que “Madrid fue la cumbre de la dignidad”, donde “se habló de elecciones libres, de Estado de derecho, de reconstrucción institucional”. En ese sentido, enfatizó que se trató de “devolverle al ciudadano lo que nunca debió perder: su condición de sujeto libre”.

Para finalizar, Gutiérrez afirmó que el contraste es evidente: “dos cumbres, dos relatos. En una, el poder justificándose a sí mismo. En la otra, la ciudadanía reclamando su futuro”. Y concluyó con una reflexión sobre la región: “Iberoamérica está atrapada entre dos visiones. Una que administra la decadencia y otra que intenta reconstruir la esperanza”, recordando que “la historia, siempre paciente, terminará juzgando… no lo hará por las palabras pronunciadas, sino por las libertades defendidas… o abandonadas”.

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Jorge “Tuto” Quiroga, expresidente de Bolivia, sobre el panorama latinoamericano.  

 

Quiroga inició señalando que la crisis geopolítica en Medio Oriente pone a Venezuela “al final de la cola” en las prioridades de Estados Unidos. A pesar de esto, afirmó que en Venezuela debe respetar el resultado electoral, el cual ganó Edmundo González “por 37 puntos”, y agregó que Venezuela debe tener elecciones libres este año. Además, aseguró que cuando María Corina Machado regrese a Venezuela, “cambia todo el tablero”. 

 

También comentó que la hoja de ruta de Estados Unidos para el país suramericano está al revés: “No es estabilidad, recuperación económica y transición. Es transición democrática para que dé estabilidad a largo plazo, inversión de largo plazo y recuperación de largo plazo”. 

 

Respecto a Cuba, Quiroga instó al pueblo a seguir movilizándose. No obstante, señaló que se debe cuidar de no abusar de los “cambios de régimen”, cuando en realidad son “maquillaje y fortalecimiento del régimen con un cambio cosmético”. Por ejemplo, como aceptar que Delcy Rodríguez sea la “transición” de Maduro o que se acepte reemplazar a Díaz Canel en Cuba por su hijo o nieto. 

 

Respecto a Colombia, señaló que “sería nefasto” que ganara Iván Cepeda las elecciones presidenciales: “Sería nefasto en un momento de recuperación de la democracia y derrota de los socialistas. Salieron de Bolivia, de Ecuador y ya no están en Argentina”. Señaló que lo más importante es “elegir demócratas que estén sujetos al derecho, que crean en la libertad, que no acepten vivir sometidos ni bajo autocracia ni tiranía”. 

 

Para finalizar, Quiroga aseguró que para renovar a los políticos corruptos e incompetentes y a los populistas, la clave es “derrotarlos en las urnas y demandar que en las tres tiranías de Venezuela, Cuba y Nicaragua se liberen”. 

 

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¡Cuidado, Colombia! Tu futuro está en juego

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En el programa de esta semana analizamos las próximas elecciones presidenciales en Colombia

 

Dionisio Gutiérrez inició señalando la preocupante situación en Colombia, advirtiendo que “hay gobiernos que se marchan dejando obras y Estados fuertes, otros se van dejando ruina, cinismo y una peligrosa siembra de continuidad”. En ese contexto, destacó que “Gustavo Petro en Colombia, después de 4 años de incompetencia, corrupción, populismo e ínfulas autoritarias, pretende perpetuar su fracaso con un candidato más radical y más inclinado al abuso que él mismo”.

 

También aseguró que Colombia atraviesa un deterioro institucional y político, afirmando que el país “no vive un simple relevo presidencial”.

 

Gutiérrez advirtió sobre los riesgos de continuidad del actual rumbo político, señalando que “la realidad ha desmentido las promesas de Petro. Intensificó el conflicto, radicalizó el discurso y polarizó aún más a la sociedad colombiana”. Asimismo, alertó que “Iván Cepeda se presenta, no como remedio, sino como fiebre aumentada”, lo que calificó como “síntomas graves de decadencia política, de sustitución de liderazgo por demagogia y de gobernanza por ocupación facciosa del Estado”.

 

Finalmente, Gutiérrez hizo un llamado a los colombianos, afirmando que “esta hora exige que el ciudadano dé un paso al frente. Que entienda que la democracia es una responsabilidad que se ejerce”. Concluyó señalando la urgencia de un cambio de rumbo: “Colombia puede corregir el rumbo con una ciudadanía despierta y élites responsables, con menos cálculo y más deber”, y advirtió que es momento de “rescatar la política antes de que el populismo autoritario termine de convertir el fracaso en herencia y la herencia en condena”.

 

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a María Clara Posada, senadora por el Centro Democrático, y a Orlando Avendaño, periodista, columnista y escritor, sobre las próximas elecciones en Colombia. 

 

Posada inició advirtiendo sobre el escenario político colombiano de cara a las elecciones de 2026, señalando que “el presidente Petro había incumplido el 71% de sus promesas de campaña”. En ese contexto, alertó sobre el riesgo que representa una eventual continuidad del actual modelo, afirmando que “Iván Cepeda no es igual de indisciplinado y desordenado que Gustavo Petro, sino que por el contrario, es un tipo metódico”, lo que podría traducirse en que “llegará a culminar esas promesas incumplidas de Gustavo Petro. Y con eso “destruir el país”.

 

Asimismo, destacó que Colombia se está “jugando el modelo de Estado en el que vivir y que queremos que nuestros hijos conozcan”. En esa línea, subrayó que no se está eligiendo a uno u otro candidato, “sino una visión de Estado”, y planteó con claridad la disyuntiva: “estamos eligiendo democracia o autocracia, estamos eligiendo libertad u opresión”.

 

Sobre la gestión del actual gobierno, cuestionó el enfoque de la llamada paz total, afirmando que “se vive en impunidad total”. En cuanto a una posible continuidad de ese rumbo, advirtió que Iván Cepeda, al ser alguien más disciplinado que Petro, “le permite concentrarse en avanzar en la destrucción de las libertades democráticas de los colombianos”. 

 

Por otro lado, Posada advirtió que el proyecto político de Petro y su sustituto Cepeda, es de carácter autoritario, ya que “a Gustavo Petro le aterra la separación de poderes, la alternancia y las instituciones”. 

 

Para cerrar, afirmó que a pesar de este contexto político, aún hay un rumbo para recuperar el país. Destacó que “Paloma Valencia es la única candidata que tiene la posibilidad de sumar distintos sectores y de devolverles la esperanza a los colombianos”.

 

Por su parte, respecto al deterioro institucional en Colombia durante el actual gobierno, comentó que “Gustavo Petro gobernó marginando por completo la fuerza pública, marginando por completo el Estado de derecho y prácticamente sometiéndolo al narcotráfico”. En esa línea, alertó que “durante el gobierno de Petro aumentó considerablemente la influencia de las bandas narcotraficantes en el país” y que esto derivó en “una escala de violencia que no se veía desde los 90”.

 

Asimismo, advirtió sobre los riesgos hacia el futuro, indicando que “Petro aspiró a reformar el Estado, a cambiar la Constitución. No lo terminó haciendo, pero sin duda alguna eso es un peligro que se mantiene latente en voz de Iván Cepeda”. Según explicó, “claramente aspiran a desarrollar una Colombia diferente, una nueva Colombia ajustada a sus caprichos”, lo que implicaría afectar “a las fuerzas de seguridad, el orden, el Estado de derecho y a la propia democracia”.

 

En cuanto al populismo, y el relato que utiliza sobre una lucha entre “pobre” y “rico”, Avendaño sostuvo que “es el relato que les sirve porque de alguna manera legitima todas aquellas políticas que son terribles, que son liberticidas, que empobrecen”. Además, explicó que esta narrativa “revanchista (...) le garantiza al desamparado una especie de revancha”, lo que ha permitido “inyectarle combustible a estos movimientos sociales”. Sin embargo, advirtió que “una vez [los populistas] llegan al poder, no es que acaben con las élites, sino que ellos mismos se convierten en las élites”.

 

Por otro lado, considera que sí hay riesgo de una eventual reforma constitucional si Cepeda llega al poder. Señaló que, aunque no se concretó anteriormente, eso “no quiere decir que Iván Cepeda no vaya a internarlo”, y dado que “él es mucho más disciplinado y mucho más dogmático que Petro, el riesgo es aún mayor”.

 

Además, aseguró que Cepeda ha construido toda su trayectoria política en torno a la venganza. En ese sentido, alertó que “es muy peligroso para un gobernante que llegue con ansias de vengarse de la otra parte del país”.

 

Finalmente, Avendaño abordó el rol de la ciudadanía en este contexto, señalando que “mucho colombiano está apático (...) por el mismo desgaste de la política”, pero advirtió que “es en este momento (…) donde es más urgente que los colombianos se involucren”. 

 

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La libertad retrocede en el mundo

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En el programa de esta semana analizamos el reporte de la libertad en el mundo de Freedom House

 

Dionisio Gutiérrez inició señalando que, en los últimos 20 años, “la libertad ha retrocedido en el mundo”, con una “tendencia persistente y peligrosa que amenaza nuestros derechos y libertades”. Este retroceso afecta “a más del 40% de la población mundial”, añadió. 

 

Reconoció el trabajo de Freedom House, que estudia, expone y denuncia los retrocesos en las libertades: “las que permiten al ciudadano informarse, disentir y defenderse de los abusos del poder”. Gutiérrez aseguró que las causas de estos retrocesos son “el populismo autoritario, el crimen transnacional, la captura de los sistemas de justicia, los conflictos armados y los ataques de líderes electos contra las instituciones de la democracia y contra la división de poderes”. 

 

Como evidencia, identificó que en América Latina “6 países mejoraron, pero 12 empeoraron”. Ilustrando los casos de Venezuela, donde la democracia aún no llega, y Colombia, donde repuntan los secuestros y los homicidios. También México con el secuestro del sistema de justicia y Centroamérica, Brasil, Perú, Ecuador y Bolivia que “viven en una peligrosa cuerda floja en la que, en cada elección, se juegan su destino al cara o cruz”. 

 

Gutiérrez señaló que ante estas amenazas, defender la democracia es necesario y se debe hacer a través de la defensa de “instituciones que resisten y con ciudadanos dispuestos a sostenerlas”. Así, se evita que las ocupen caudillos populistas, criminales y jueces domesticados. Además, recordó que “la libertad se pierde cuando se normaliza el miedo, cuando se tolera la mentira oficial, cuando se debilita la prensa independiente, cuando la justicia deja de ser juez y se vuelve instrumento”. 

 

Por eso, finalizó haciendo un llamado a defender la libertad “en la plaza, en la prensa, en la universidad, en la empresa, en los tribunales y en la conversación cotidiana”. 

 

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Jamie Fly, director ejecutivo de Freedom House, y a Gerardo Berthin, presidente de la organización, sobre los resultados del informe Libertad en el Mundo elaborado por esta institución.

 

Fly inició asegurando que existe el riesgo de que el retroceso en la libertad se “convierta en un nuevo orden global”. De acuerdo con el informe, entre las principales causas que explican este fenómeno se encuentran “conflictos militares, golpes de Estado y la disminución de la libertad en la prensa”. 

 

Además, señaló que los esfuerzos autoritarios están siendo más coordinados: “Los autoritarios están aprendiendo unos de otros. Algunos de los regímenes más poderosos, como Rusia y China, están exportando herramientas  por todo el mundo y enseñando a otros cómo usarlas para reprimir la democracia”. 

 

A pesar de este panorama, el informe descubrió que en el periodo de 20 años de declive liberal, las democracias rara vez “descendieron a la categoría de parcialmente libres”. Agregó que esto “demuestra que las democracias son bastante resilientes y hay posibilidad de abordar sus problemas y reformarse en el tiempo”. Sin embargo, la debilidad está en no ayudar a los países parcialmente libres a “convertirse en democracias plenas”, añadió. 

 

Fly también resaltó que uno de los desafíos más grandes a lo largo de estos 20 años ha sido la falta de libertad de prensa: “La antigua estructura de medios y mediante la cual obteníamos información independiente ha sido desarticulada por internet. Esto llevó a mayores restricciones en la expresión personal, resultando en que la gente no tenga la información necesaria para empoderarse y tomar decisiones políticas”. 

 

Por otro lado, indicó que cuando las democracias dejan de defender la libertad en el mundo, los autócratas llenan ese vacío: “Estados Unidos da un paso atrás y recorda el financiamiento del poder blando. Los chinos y los rusos han intervenido en algunos casos y han asumido los contratos que el gobierno de Estados Unidos solía tener”. 

 

Para finalizar, Fly expuso que las batallas que libra Freedom House importan en momentos como este en la historia por sus hallazgos: “Un mundo con más democracias es un mundo más seguro y estable, más próspero. A medida que nos alejamos [de la democracia], los conflictos internacionales que vemos son uno de los resultados de estos 20 años de declive”. 

 

Por su parte, Berthin señaló que actualmente “las elecciones se han convertido en herramientas de legitimidad incluso para no demócratas”, y que una vez están en el poder, “utilizan esa herramienta para ejercer represión”. 

 

Además, señaló que ante las poblaciones que esperan más de sus gobiernos, los políticos, en especial los populistas, ofrecen soluciones mágicas. Sin embargo, indicó que los problemas son “complejos, multidimensionales que requieren consenso e instituciones fuertes”. 

 

Por otro lado, añadió que en el caso de América Latina, las organizaciones criminales han encontrado espacios políticos: “El Estado y la sociedad civil no han encontrado soluciones sustentables y cualquier organización estructurada que ofrezca soluciones básicas puede generar competencia política. Lo hemos visto en el caso de Ecuador, México y Guatemala, donde el crimen organizado ha logrado penetrar la débil institucionalidad”.  

 

Para concluir, Berthin señaló que a su juicio, sí es posible recuperar la democracia y sus instituciones si los ciudadanos entran a la arena cívica: “La gobernabilidad democrática es una conjunción entre la capacidad gubernamental y la capacidad de la sociedad civil. Si cualquiera de estos dos elementos no está funcionando, entonces vamos a tener más gobiernos populistas, menos sociedad civil y, por ende, menos gobernabilidad democrática”. 

 

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América Latina necesita menos relato y más realidad

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En el programa de esta semana analizamos a América Latina.

 

Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre la realidad de América Latina, describiéndola como una región con inmenso talento y recursos, pero que es, ante todo, "una comunidad histórica que no ha terminado de reconciliarse con la libertad, la responsabilidad y la madurez". Señaló que, a pesar de su potencial, la región tropieza constantemente con los mismos obstáculos: el caudillo providencial, la promesa populista, "el Estado como botín y la verdad como estorbo".

También mencionó las profundas contradicciones en lo social y económico, donde se reivindican derechos pero se rehúyen deberes. Advirtió que la desigualdad se ha usado como excusa para fabricar clientelas, resultando en un sistema donde "se administra la pobreza en vez de derrotarla". En el ámbito económico, criticó la relación inmadura con la prosperidad, donde se sospecha del éxito y se castiga al que crea valor, provocando que la economía se convierta en una simple "disputa por favores, subsidios o privilegios".

Para finalizar, Gutiérrez afirmó que la región padece un trastorno de adolescencia prolongada, pues le cuesta comprender que "la democracia no es una emoción electoral, sino una arquitectura de límites". Aseguró que es urgente una rehabilitación del alma pública con "menos mesianismo y más madurez", para que América Latina deje de ser un paciente crónico y empiece a comportarse como una "civilización que decide sanar, que quiere vivir en libertad".

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Eduardo Fernández Luiña, doctor en ciencia política y profesor universitario, y a Nehomar Hernández, periodista y escritor, sobre el contexto de América Latina. 

Fernández inició explicando que la debilidad política de América Latina responde, en gran medida, a una mala inserción en la globalización: “la región está mal insertada en el proceso de globalización”. A su juicio, han predominado “intereses de carácter ombliguista” que han impedido avanzar hacia “una integración regional y construir un gran mercado iberoamericano”, lo que ha derivado en una mayor fragmentación pese al enorme potencial económico que existe.

En esa línea, subrayó que el principal problema de la región radica en sus élites: “la clave, como casi siempre suele estar, está en las personas”. Señaló que “el fracaso de las élites” y la necesidad de su reconstrucción en distintos niveles, advirtiendo que su incapacidad para responder a las demandas ciudadanas “habilita ventanas de oportunidad para movimientos autocráticos” y frena el desarrollo de la región.

Respecto al contexto institucional, Fernández afirmó que el deterioro más inmediato se observa en la confianza: “el gran problema que tiene la región es la falta de credibilidad”. Indicó que existe “una crisis de confianza institucional rampante”, donde “la gente desconfía de los poderes legislativos, de los gobiernos y de los partidos políticos”, convirtiendo a estos últimos en “fuente obscena de desconfianza ciudadana”. En ese sentido, advirtió que “la confianza es muy difícil de construir y muy fácil de perder”.

Sobre el clima de inversión, sostuvo que los obstáculos también son internos: “el problema es endógeno”. Explicó que en contextos de alto riesgo político “llegan los depredadores”, lo que deteriora la calidad de la inversión extranjera. Sin embargo, consideró que si se reducen estos riesgos, “la calidad de la inversión y el atractivo crecerá exponencialmente”.

Finalmente, enfatizó que el desafío central pasa por fortalecer el capital humano y político de la región: “El gran reto es mejorar cuadros técnicos, pero también mejorar liderazgos políticos y administrativos con valores claros”. Concluyó que este proceso debe estar acompañado de “un compromiso frontal en defensa de la división de poderes y el Estado de derecho”, ya que “la cuestión es moral y de ética”.

Por su parte, Hernández indicó que el panorama político actual refleja un dilema existencial donde la democracia liberal se ha mostrado “insuficiente a la hora de dar respuestas a la mayoría de las demandas de los pueblos”. Esta desconexión ha propiciado la búsqueda de alternativas que, en muchos casos, no son “cónsonas con los sistemas que conocemos como demócratas liberales”.

Sobre la crisis de representación, Hernández advierte que no es un fenómeno aislado de la región, sino una tendencia global: “Estamos viendo la erosión de las instituciones tradicionales (...) quizá la crisis más exacerbada que ha tenido la historia contemporánea de los partidos políticos”. Añadió que esta situación es notable tanto en América Latina como en Europa, concluyendo que “todo el mundo está viendo la erosión del sistema”.

Por otro lado, Hernández señala que el voto castigo suele ser una trampa histórica. Recordó que Venezuela, en 1999, optó por un “vengador” expresado como un “golpista”, advirtiendo que en estos casos “el output nunca es el deseado” y que “lo que se promete en campaña nunca se lleva a la praxis”. A su juicio, estos liderazgos prosperan porque los partidos tradicionales “no están dejando demasiada alternativa a los ciudadanos que desesperados votan a veces por el menos malo”.

Respecto a la pérdida del control territorial frente al crimen organizado, Hernández sugirió que México es el “caso paradigmático” donde el margen de acción del Estado es “bastante limitado y en algunos casos inexistente”. Afirmó que los jefes de los cárteles “terminan siendo los dueños y señores de la política”, algo que “preocupa muchísimo en la región porque hace que el Estado pierda su poder efectivo”.

Para finalizar, de cara a los procesos electorales de 2026 en Brasil y Colombia, Hernández considera que será un momento “crucial”, especialmente ante lo que percibe como un debilitamiento de los modelos de izquierda radical, ejemplificado en el “retrato lastimoso en el que se ha convertido Cuba”.

 

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El alma humana siempre es capaz de volver a empezar

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En el programa de esta semana reflexionamos sobre cómo afrontar la incertidumbre en tiempos de cambio

 

Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre la incertidumbre que atraviesa el mundo, donde la economía ofrece poca certeza y la política se ha degradado en una "simple administración de la mediocridad". Ante este panorama, señaló que el ciudadano común se encuentra desamparado frente a instituciones que prometen más de lo que cumplen y "liderazgos que hablan más de lo que entienden".

También mencionó que, aunque no elegimos nuestra época, sí decidimos cómo vivirla, pues la verdadera grandeza humana nace de la adversidad bien llevada: "Encontrar paz en la tormenta no es aislarse del dolor del mundo ni fingir indiferencia; es conservar una jerarquía del alma que impida que el caos exterior destruya la serenidad interior". En este sentido, recalcó que la paz no es ausencia de problemas, sino "presencia de sentido", fundamentada en una disciplina moral que permite seguir siendo decente cuando la indecencia se normaliza.

Para finalizar, Gutiérrez afirmó que, ante el desorden del entorno, la mayor victoria es no permitir que la descomposición social nos robe la humanidad, pues "en tiempos de oscuridad, conservar la lucidez ya es una forma de valentía; conservar la bondad, una forma superior de resistencia". Concluyó destacando que, cuando fallan las respuestas del poder o el dinero, lo que permanece en pie es lo esencial: "el alma humana: siempre capaz de resistir, de reconstruir y de volver a empezar".

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Gabriela Flores, psicóloga clínica, y a Joana Paglia, directora del Center for Learning Innovation de la Universidad Francisco Marroquín, sobre cómo ser resiliente en tiempos de cambio.

Flores inició explicando que, ante la inestabilidad, el cerebro tiende a proyectar escenarios catastróficos como un mecanismo de supervivencia: “El cerebro tiene esa función para protegernos de cualquier amenaza (...) todos los cambios financieros, las subidas de precio y cosas que pasan afuera me dan ese descontrol por adentro y eso genera angustia y luego ansiedad”.

Para contrarrestar este desgaste, subrayó la importancia de la atención plena y el reconocimiento de nuestra estabilidad interna. Afirmó que la clave reside en “vivir en el presente, porque la ansiedad viene de imaginarme un futuro que no voy a poder controlar”. En ese sentido, recomendó un ejercicio de introspección para recuperar la autonomía: “volver a mí y decir: ¿cuál es mi capacidad para adaptarme ante este mundo? (...) ¿Qué recursos tengo hoy para poder adaptarme a este presente?”.

Sobre el bombardeo constante de noticias negativas y el temor a ser reemplazados por la tecnología, Flores señaló que la adaptabilidad es una herramienta histórica del ser humano. Recordó que, así como la humanidad superó desafíos recientes, es posible enfrentar los retos de la era digital si se cultiva la estabilidad propia.

Respecto al miedo, sugirió un cambio de perspectiva para evitar la parálisis en la toma de decisiones. Propuso que el miedo no debe ser el motor, sino un acompañante: “la diferencia es actuar desde el miedo o actuar con el miedo. Cuando se siente como copiloto, digo: voy a actuar contigo. (...) La única posibilidad es defenderme de esto y lo que queremos es tener posibilidades, tener opciones, poder elegir”.

Finalmente, Flores explicó que vivir en un estado de alerta permanente reduce nuestras opciones a la mera supervivencia, por lo que el primer paso para recuperar el control es delimitar las situaciones en las que tenemos capacidad de actuar: “El primer paso es volver al presente, ver qué cosas sí puedo controlar y cuáles no están en mi control para ir cerrando mi mundo”. Además, recordó que es importante estar en movimiento activo: “Si el cuerpo no se mueve, no me ayudo a poder resolver. El cuerpo se tiene que mover”. 

Por su parte, Paglia advirtió que, ante el auge de las herramientas tecnológicas, el pensamiento crítico corre peligro debido a soluciones "instantáneas que nos dan esa ilusión de competencia". Señaló que, si bien la tecnología no es negativa, el "aprendizaje profundo es lento" y requiere de procesos que la inmediatez no permite. Advirtió que, al usar la inteligencia artificial de forma superficial, la información "únicamente se queda en nuestra memoria de trabajo y no logramos que se vuelva parte de nuestra memoria a largo plazo", lo que impide un aprendizaje real.

Sobre el futuro laboral, Paglia considera que el enfoque debe estar en "desarrollar ahora lo que no puede hacer la máquina", destacando habilidades como la colaboración, la creatividad y, sobre todo, la capacidad de "crear vínculo". En un entorno saturado de datos, resaltó que el factor diferenciador será la metacognición: "saber pensar sobre lo que se piensa, la reflexión; eso es lo que nos va a hacer realmente distintos", aseguró.

Finalmente, respecto al bienestar y la formación académica, Paglia enfatizó que para alcanzar la excelencia es imprescindible "la pausa", pues "nadie puede sostener la excelencia por un tiempo prolongado sin el descanso". Concluyó que el propósito de la educación superior debe ser el "perfeccionamiento humano" y el cultivo del carácter, instando a los jóvenes a ser selectivos con el contenido que reciben: "límites claros: menos información pero más reflexión sobre esa información".

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