Articulo largo

Del populismo a la libertad

Articulo largo
Programa

En el programa de esta semana, analizamos el contexto político y económico de Chile y Perú. 

 

Dionisio Gutiérrez inició analizando el momento que vive América Latina, una etapa que exige “carácter, lucidez y memoria”, tras años de gobiernos de izquierda populista que prometieron justicia y prosperidad, pero dejaron déficits desbordados, deudas abusivas, inflación, instituciones debilitadas, corrupción y sociedades exhaustas. También advirtió que “la democracia comienza a morir aunque se celebren elecciones cuando el poder se concentra, cuando el presupuesto se convierte en botín y cuando la ley se somete a la voluntad del gobernante”.

Asimismo, señaló las consecuencias del populismo y los desafíos que enfrentan los nuevos gobiernos de Argentina, Ecuador, Chile, Perú y Colombia, al recordar que “no basta ganar elecciones. Hay que gobernar mejor, rescatar la confianza y demostrar con resultados que las ideas de la libertad funcionan cuando se respetan sus principios”. Gutiérrez también destacó la importancia de la responsabilidad fiscal y advirtió que “ningún país puede gastar indefinidamente lo que no produce”.

Por otra parte, subrayó que el desarrollo requiere instituciones sólidas, separación de poderes, propiedad privada, libertad económica, certeza jurídica y reglas que también obliguen a quienes gobiernan. En ese sentido, afirmó que “estas instituciones no son patrimonio de la derecha ni de la izquierda. Son patrimonio de los ciudadanos”. También hizo una advertencia sobre México, al señalar que la concentración del poder populista y autoritario, la reforma judicial y la sombra del narcotráfico lo arrastran hacia una nueva «dictadura perfecta», una democracia de apariencia cada vez menos capaz de poner límites al poder.

Para finalizar, Gutiérrez recordó que la alternancia política no garantiza por sí sola la salvación de un país y que los nuevos gobiernos deben rendir cuentas, actuar con transparencia y respetar los límites de la libertad. Asimismo, enfatizó que “el costo del desarrollo no es solo económico. Es moral”, pues exige ciudadanos que prefieran la libertad incierta a la tutela autoritaria del Estado. Concluyó con una afirmación que resume el desafío de la región: “No hay progreso sin libertad; y esa es la batalla que merece ser librada”.

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Gonzalo Cabrera, abogado, académico y consultor en marketing político, y a Enrique Ghersi, abogado y profesor universitario, sobre los desafíos de gobernabilidad, la situación económica y política que enfrentan Chile y Perú. 

Cordero inició analizando el complejo panorama que enfrentó la llegada del nuevo gobierno en Chile, señalando que la administración recibió “un déficit fiscal muy importante” tras el incumplimiento reiterado de la regla fiscal y el agotamiento de los fondos de emergencia. Explicó que la nación arrastra “prácticamente una década creciendo a un promedio bajo el 2%”, lo que refleja “una economía estancada en la que la gente no siente progreso”, a lo que se suma “la llegada del crimen organizado en una dimensión que Chile no conocía”.

 

Sobre las reformas impulsadas por la izquierda en años previos, Cordero afirmó que fueron medidas que “le quitaron enormemente la competitividad” al país y propiciaron “la pérdida de oportunidades de progreso que trajo frustración”. Al referirse al ajuste económico actual, aclaró que la medida presupuestaria busca una “contención del crecimiento del presupuesto” para ser compatibles con la recuperación, proyectando para el próximo año “crecimientos entre el 3 y el 3.5 % de la economía”. En cuanto a las manifestaciones que ha atravesado Chile, advirtió que “la extrema izquierda tiene un ADN que la lleva a querer conquistar esto que ellos llaman la calle”, aunque remarcó la firmeza del Ejecutivo para “no permitir que nuevamente vuelva a ocurrir algo como lo que ocurrió en el 2019”.

 

Además, al abordar el escenario del Congreso, caracterizado por un “virtual empate”, Cordero destacó que la conducción política ha sido efectiva, logrando “un manejo bastante virtuoso y muchos más avances” de los anticipados a inicios de año. Frente a las críticas de ciertos sectores y medios de comunicación, sostuvo que la impaciencia ciudadana responde a “la ansiedad que es natural de la gente que quiere ver resultados inmediatos”. Finalmente, enfatizó que “el presidente [Kast] se ha mostrado como uno dialogante y 100 % democrático” y expresó su confianza en que su liderazgo se consolidará con el tiempo.

 

Por su parte, Ghersi analizó el panorama tras las recientes elecciones presidenciales en Perú, señalando que la mandataria “recibió un país muy complejo”. Explicó que, tras un proceso electoral sumamente atípico, “paradójicamente, no gana las elecciones en el Perú”, sino que logra el triunfo gracias a los votantes en el exterior, convirtiéndose en “el primer caso en la historia de Perú en el cual un candidato pierde dentro del país y logra remontar y ganar por muy poca diferencia, una elección con los votos en el extranjero”.

Por otro lado, indicó que Perú es una paradoja: “inestable políticamente y muy estable económicamente”. Agregó que a pesar de que eso parece una contradicción teórica, el secreto de la economía peruana está en su Banco Central y su actuar responsable. Sin embargo, se enfatizó en que si Perú también gozara de estabilidad política, probablemente estaría creciendo más y sería más próspera. 

En cuanto a la gobernabilidad y el contrapeso de poderes, Ghersi sostuvo que “la situación actual como consecuencia de esta elección tan particular, es compleja”. Señaló que “la izquierda tiene amplia mayoría en la Cámara de Diputados”, mientras que en la cámara alta la paridad obligó a buscar equilibrios, logrando mantener únicamente “el control precario del Senado”. Finalmente, advirtió sobre la debilidad de Fujimori al concluir que la nación cuenta con “un Poder Ejecutivo débil porque ha sido elegido precariamente”.

 

Para ver el programa completo, haga clic aquí. 

 

Iberoamérica: un grito de alerta

Articulo largo
Programa

En el programa de esta semana, analizamos la crisis política e institucional de España, el impacto del populismo en la democracia y la economía, y los desafíos para recuperar la confianza en las instituciones y fortalecer los valores de la democracia liberal.

 

Dionisio Gutiérrez inició su reflexión sobre los gobernantes que llegan al poder sin comprender la dignidad del cargo que ocupan y que, en lugar de servir al Estado, buscan servirse de él. Señaló que, en Iberoamérica, algunos presidentes se han dedicado a manipular, dividir e intimidar, convirtiendo las instituciones en instrumentos de supervivencia personal. “Para ellos, gobernar no significa administrar el poder dentro de la ley; significa apoderarse de la ley para que nadie pueda limitarlo”.

También explicó cómo comienza la degradación populista y autoritaria, cuando se desprestigia al adversario, se ataca a la prensa, se desacredita a los jueces y se intimida a los empresarios. Un proceso que termina debilitando la independencia de las instituciones y convirtiendo la corrupción en un sistema. Gutiérrez advirtió que “el poder sin límites termina destruyendo el Estado de derecho” y que, cuando un presidente utiliza el poder como escudo frente a la justicia y debilita a quienes podrían investigarlo, “deja de ser gobierno. Eso se llama organización criminal”.

Para finalizar, Gutiérrez señaló que, cuando un gobernante amenaza a los jueces, asfixia la libertad de expresión, destruye la seguridad jurídica y convierte la corrupción en mecanismo de gobierno, “ya no estamos ante una mala administración. Estamos ante el secuestro de la democracia”. Asimismo, recordó que los pueblos tienen derecho a defenderse mediante ciudadanos conscientes, prensa libre, elecciones auténticas, jueces firmes e instituciones independientes, porque “ningún gobernante es dueño del país”. Concluyó afirmando que “el poder es siempre provisional. La libertad y la ley, en cambio, deben aspirar a ser permanentes”.

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Manuel Llamas, director del Instituto Juan de Mariana y analista en Libertad Digital, y a Román Ortiz, doctor en Ciencia Política, experto en seguridad y geopolítica, sobre la crisis política e institucional de España.

 

Llamas advirtió sobre el deterioro institucional y los casos de corrupción del Gobierno de Pedro Sánchez en España. Durante la entrevista, sostuvo que el Partido Socialista y el Ejecutivo español están involucrados en “la mayor corrupción de la historia de la democracia española”, y señaló que las informaciones publicadas sobre presuntos contactos con narcotraficantes para atentar contra una jueza investigadora agravan la situación. Según afirmó, el entorno del Gobierno sería “incluso peor que una mafia”.

Al referirse al respaldo que mantienen algunos sectores del electorado socialista pese a los escándalos, Llamas consideró que “la ceguera ideológica es muy grande entre el votante socialista”. Explicó que el temor a un eventual Gobierno de derecha ha contribuido a mantener ese apoyo, incluso ante las investigaciones que involucran a figuras como José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez.

En materia económica, Llamas cuestionó las políticas de prestaciones públicas del Gobierno y las vinculó con una estrategia de captación de apoyo electoral. Entre los ejemplos que mencionó figuran el ingreso mínimo vital, las prestaciones por desempleo, la revalorización de las pensiones y la concesión de nacionalidades a descendientes de españoles. Sobre estas medidas, afirmó que “el Partido Socialista se dedica a comprar votos con el dinero del contribuyente español”, una práctica que compromete la sostenibilidad de las cuentas públicas y distorsiona los incentivos para incorporarse al mercado laboral.

Llamas también denunció una progresiva concentración de poder en las instituciones del Estado. Aseguró que Pedro Sánchez “ha colonizado todas las instituciones” y señaló como ejemplos el Tribunal Constitucional, los organismos reguladores y los medios de comunicación, a través del control de medios públicos y de la asignación de publicidad institucional. Asimismo, criticó los ataques a la independencia judicial y a los organismos de control, y concluyó que esta es la forma en que Sánchez “ha intentado imponer una dictadura en España”.

Respecto a las posibles consecuencias judiciales de los casos de corrupción, Llamas afirmó que el Partido Socialista está pendiente de una eventual imputación por financiación ilegal y consideró que existen probabilidades de que el presidente del Gobierno también sea imputado. 

Finalmente, Llamas sostuvo que España tiene una oportunidad para recuperar la fortaleza de sus instituciones y revertir el deterioro que atribuye al sanchismo. Defendió la necesidad de contar con “líderes políticos con convicción”, capaces de impulsar reformas y afrontar los desafíos sin ambigüedades. A su juicio, el país necesita “un liderazgo valiente y sin complejos” para reconstruir sus instituciones y recuperar el crecimiento económico. 

Por su parte, Ortiz advirtió que España tiene la oportunidad de recuperar su protagonismo internacional tras los años de Gobierno de Pedro Sánchez. Señaló que el país desempeñó durante mucho tiempo “un papel pivote clave entre América Latina, los Estados Unidos y Europa”, y destacó que Europa necesita “un socio fiable en una zona delicada y también un puente importante con América Latina”.

Sobre el papel del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en su relación con regímenes autoritarios, Ortiz afirmó que este se convirtió en “un embajador de estos regímenes”. A su juicio, Zapatero puso “la reputación de España al servicio de unos regímenes y de unas causas absolutamente impresentables”.

En cuanto al futuro del sistema político español, Ortiz señaló que podría producirse “un cambio estructural a la estructura de partidos española” una vez que el Partido Socialista pierda el poder. Advirtió que el desmoronamiento interno de la formación no resulta evidente, pero considera que existen factores que podrían desencadenar una crisis profunda. Entre ellos, mencionó “los casos de corrupción”, “el comportamiento mafioso para tratar de prevenir la investigación de la justicia” y “el asalto contra las instituciones democráticas”. Según explicó, “todos esos ingredientes están ahí simplemente esperando a explotar” cuando el partido abandone el Gobierno.

Ortiz también trasladó estas lecciones al contexto latinoamericano y sostuvo que el principal desafío de los nuevos gobiernos es evitar la polarización política y fortalecer las instituciones democráticas. En ese sentido, subrayó que la responsabilidad de los gobernantes es “tratar de construir un consenso, de tratar de acercar a los ciudadanos y no de rentabilizar la polarización para permanecer en el poder”. Advirtió que esta última estrategia es precisamente la que, a su juicio, ha seguido Pedro Sánchez durante los últimos años.

Ortiz también destacó que la defensa de la democracia liberal debe comenzar en la propia sociedad y no limitarse a la competencia electoral. Afirmó que la resistencia frente al populismo depende de qué tan arraigados están los valores liberales en la sociedad y expresó su confianza en que la adhesión a la democracia en España y en numerosas sociedades latinoamericanas es “más sólida de lo que parecía”.

Concluyó que la defensa de los principios democráticos constituye “la batalla clave”, porque, aunque ganar elecciones es importante, “lo más importante es que la sociedad sea democrática, porque entonces va a poder poner límites a los populistas”.

 

Para ver el programa completo, haga clic aquí. 

 

Encuesta de opinión pública - octubre 2026

Articulo largo

Este estudio de opinión busca conocer el sentir de los guatemaltecos en diversos temas económicos, sociales y políticos, y facilitar la toma de decisiones asertivas de los agentes públicos y privados.

 

Fundación Libertad y Desarrollo, en alianza con la prestigiosa encuestadora internacional CID Gallup, presentó los resultados del estudio de opinión pública correspondiente a octubre de 2026. 

 

Las entrevistas se realizaron entre el 12 de septiembre y 1 de octubre de 2026, con una muestra aleatoria de 1213 ciudadanos. El estudio cuenta con un margen de error de ±2.8 puntos y un nivel de confianza del 95 %.

 

Los resultados ofrecen una radiografía del sentir ciudadano respecto a temas económicos, sociales y políticos:

 

 

  • El rumbo del país: El 89 % de los encuestados considera que el país va por el camino equivocado.
     
  • Costo de vida y economía familiar: El 76 % afirmó que el costo de la vida ha aumentado mucho en los últimos cuatro meses, mientras que el 58 %  indicó que su situación económica familiar empeoró en el último año.
     
  • Aumento en las preocupaciones: El 52 % identificó el costo de la vida como la principal preocupación que afecta a su familia, lo que representa un incremento significativo frente al 29 % registrado en enero de 2026. 
     
  • Aprobación presidencial: El 78% de los participantes desaprueba la gestión de Bernardo Arévalo como presidente. Además, el 36 % considera que desempeña “muy mal” sus labores y 38 % “mal”.
     
  • Apatía política: El 71 % de los encuestados indicó darle “poca o ninguna” importancia a los asuntos políticos del país, lo que sugiere un marcado desinterés ciudadano.
     
  • Perspectiva de cambio: El 48 % considera que las elecciones de segundo grado recientes no cambiarán el rumbo del país. 
     
  • Evaluación de figuras públicas: Ernesto “Neto” Bran vuelve a posicionarse como el personaje con el mayor índice de favorabilidad, alcanzando un 51 % de aprobación. 
     
  • Perspectiva electoral: El 58 % de los encuestados afirmó tener la intención de votar en las próximas elecciones generales. Sin embargo, el 69 % cree que el narcotráfico influirá en las mismas, mientras que el 68 % respalda que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) impida la inscripción de ciertas candidaturas. 

 

Los resultados de esta edición reflejan un profundo pesimismo sobre el rumbo del país y un marcado desencanto político en la población. La preocupación por el costo de la vida prácticamente se ha duplicado en menos de un año, impactando de forma directa en la alta desaprobación de la gestión presidencial (78%). Este escenario apoya el sentimiento generalizado de apatía y desconfianza hacia las instituciones públicas y los procesos electorales.

Fundación Libertad y Desarrollo incluye en este estudio de opinión la sección sobre los niveles de aprobación y conocimiento de figuras políticas con el objetivo de dar un aporte a la calidad del debate público. Como lo hemos hecho a través de los años, asumimos una vez más la responsabilidad y el compromiso cívico de brindar certeza a los procesos electorales por medio de datos confiables y garantizados gracias a los estudios de la empresa CID Gallup.

 

En la presentación de la encuesta contamos con la presencia de periodistas y comunicadores, empresarios, académicos e investigadores, así como tomadores de decisiones, quienes posteriormente discutieron los resultados y sus implicaciones.

 

Puede descargar la encuesta completa haciendo clic en el botón de descargar en la esquina superior derecha.

 

 

¿Cuándo estará la política a la altura de los pueblos?

Articulo largo
Programa

En el programa de esta semana, analizamos la crisis de confianza en las democracias latinoamericanas, el avance del populismo y el autoritarismo, la creciente influencia de China, la debilidad de las instituciones y los desafíos que plantean el crimen organizado y la polarización política para el futuro de la región

 

Dionisio Gutiérrez inició señalando que América Latina lleva demasiado tiempo esperando que la política esté a la altura de sus pueblos. Advirtió que “una parte importante de la dirigencia política convirtió el servicio público en cueva de malhechores, el partido en agencia de colocaciones, el presupuesto en instrumento de poder o en botín y al ciudadano en alguien a quien se visita durante las campañas y se olvida al día siguiente”. 

También mencionó que la política debería atraer personas preparadas, honestas y capaces de administrar, escuchar, decidir y rendir cuentas. Sin embargo, “en demasiados países ocurre lo contrario”. La gente valiosa se aleja y “el espacio abandonado lo ocupan aventureros, mediocres y oportunistas”. En ese sentido, afirmó que “cuando una sociedad renuncia a la exigencia, termina gobernada por quienes tampoco se exigen a sí mismos”.

Gutiérrez también hizo un llamado a las élites y a los ciudadanos a asumir su responsabilidad: “Las élites no pueden declararse espectadoras inocentes”. Y recordó que “cuando los mejores abandonan la plaza pública, la plaza no queda vacía. La ocupan otros”.

Asimismo, destacó que una democracia necesita instituciones, pero también carácter. Requiere ciudadanos que comprendan que “la libertad no consiste solamente en exigir derechos, sino en asumir obligaciones”; que gobernar no es repartir favores, que la ley no debe doblarse ante el poderoso y que el adversario no es un enemigo. 

Gutiérrez llamó a recuperar la decencia, “para decir la verdad aunque cueste votos. Para administrar dinero ajeno con más cuidado que el propio. Para reconocer un error. Para marcharse cuando corresponde. Para entender que gobernar es recibir temporalmente una responsabilidad, no adquirir una propiedad”.

Afirmó que las naciones no están condenadas a repetir eternamente sus fracasos y planteó la necesidad de una generación de jóvenes presentes, ciudadanos más exigentes, empresarios conscientes de su responsabilidad pública, periodistas valientes y servidores públicos que todavía creen que hacer bien las cosas importa. 

Para finalizar, Gutiérrez concluyó que “los pueblos no necesitan salvadores. Necesitan instituciones que funcionen, dirigentes que sirvan y ciudadanos que nunca renuncien a exigirles ambas cosas”. 

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Víctor Mijares, profesor de ciencia política y estudios globales, y a Stephanie Henaro, internacionalista con maestría en geopolítica y seguridad, sobre la crisis de confianza en las democracias latinoamericanas y los retos que enfrenta la región. 

Mijares inició destacando que el creciente atractivo de China en América Latina responde más a los errores de Estados Unidos que a una supuesta superioridad del modelo chino. Destacó que Pekín ha mantenido “un paso constante” en la incorporación de recursos naturales y en proyectos de infraestructura, mientras que su política exterior “ha vendido” la idea de estar “mucho más interesada en los negocios que en la política o la ideología”. En contraste, señaló que en Washington “sus objetivos políticos y estratégicos pareciera primar”, lo que genera “resistencias y temores muy atávicos en el alma latinoamericana”.

Mijares también explicó por qué las nuevas generaciones latinoamericanas parecen mostrar menos rechazo hacia modelos autoritarios como el chino. A su juicio, “el cambio generacional” ha alejado los recuerdos de las dictaduras, que para muchos jóvenes son “recuerdos muy viejos” y “muy remotos”. China, en cambio, es percibida como “una alternativa viable” y como “un socio confiable”, pues no se le ve como “un competidor político que quiera exportar ideología” o “un modelo de gobierno particular”.

Para Mijares, el caso venezolano representa una excepción que demuestra precisamente el valor de la libertad cuando esta se pierde. Explicó que el fuerte apego de los venezolanos a la democracia nace “del anhelo” y “del reconocimiento de que la democracia puede ser efectivamente el modelo que permita el libre ejercicio de las voluntades, la libertad económica, la alternancia en el poder”. Por eso, considera “bastante natural” que los venezolanos tengan “ese apego por algo que no tienen”.

Ante la creciente polarización política en países como Colombia y Perú, sostuvo que preservar la democracia exige poner las instituciones por encima de las diferencias políticas. En ese sentido, defendió una fórmula que considera fundamental: “el Estado de derecho, la división de poderes y, por supuesto, el respeto por las leyes y las instituciones”.

Sobre Argentina, Mijares destacó que el proceso de reformas económicas puede fortalecer la confianza democrática cuando los ciudadanos perciben resultados concretos. Señaló que “cuando comienza a ver la luz al final del túnel, comienza a darse cuenta que efectivamente, sí se podían hacer los cambios”. También resaltó que, pese a las advertencias de quienes anticiparon un giro autoritario, el proceso ha sido “perfectamente democrático y perfectamente reformista” y orientado “hacia el liberalismo económico”.

Finalmente, frente al avance del crimen organizado, Mijares advirtió que combatirlo no es solamente una cuestión de seguridad, sino una condición para preservar los sistemas democráticos. Consideró que “es absolutamente necesario que se luche contra ese crimen organizado para sostener la democracia”.

Por su parte, Henaro advierte que la crisis de confianza en las democracias latinoamericanas no necesariamente nace de un rechazo a la democracia, sino de la frustración ante sistemas que no logran resolver los problemas cotidianos. Explicó que los ciudadanos están recurriendo a la “prueba y error”, pero alertó que ese proceso “puede llevar al desinterés de la democracia”, no porque necesariamente se busque una dictadura, sino porque “se busca algún sistema que dé resultados”.

Para Henaro, una de las claves para recuperar la confianza está en profesionalizar el Estado y separar la administración pública de los intereses partidistas. “Vemos muchos proyectos políticos, pero muy pocos proyectos de Estado”, señaló. Por ello, considera necesario “regresar a las bases, al servicio público y dejar los intereses políticos afuera”, pues los intereses políticos “no nos han permitido avanzar”.

La frustración ciudadana también puede abrir espacio al populismo. Henaro sitúa el origen de este fenómeno en una crisis simultánea de la democracia y la globalización: “lo que prometía mejorar la calidad de vida no lo hizo ni la democracia ni la globalización”. Ese malestar, explicó, se traduce en “respuestas rápidas como el populismo”, tanto de izquierda como de derecha, cuyo “común denominador” es “la irresponsabilidad fiscal”. Su conclusión es contundente: “El populista sabe cómo gastar dinero, pero no sabe cómo hacer dinero”.

Ante la crisis de los partidos políticos, Henaro sostiene que la ciudadanía ha dejado de confiar en las instituciones y ha comenzado a confiar más en las personas. Para revertir esta tendencia, considera indispensable contar con “personas comprometidas, capaces de edificar proyectos políticos que comienzan a sembrar una nueva base” y que provengan “de la vía civil”. La sociedad, afirmó, está cansada de que sean “siempre los mismos, vendiendo lo mismo solamente con otra etiqueta”.

En materia de libertad de expresión, Henaro defendió el fortalecimiento de instituciones independientes frente al riesgo de que los gobiernos se conviertan en árbitros de la verdad. “Necesitamos fortalecer organismos autónomos”, afirmó, porque “cuando un gobierno es el que decide qué es verdad o qué es mentira, se pierde la libertad de expresión”. 

Henaro también alertó sobre el distanciamiento de las nuevas generaciones respecto de la memoria de las dictaduras. “Se ha perdido el miedo a llegar a ese extremo”, afirmó. Por ello, considera necesario explicar a los jóvenes “qué se podría perder” y recordarles “cómo nos costó llegar a donde estamos”, porque la democracia es “el resultado de una lucha”.

Sobre México, Henaro advirtió que el crimen organizado ha avanzado de manera sostenida desde los años noventa y que su expansión ya no se limita al narcotráfico. Según explicó, los grupos criminales se han diversificado hacia “las extorsiones, la trata de personas, los secuestros” y otras actividades, mientras “la economía formal se ha visto en peligro”. Aunque reconoció esfuerzos recientes para modificar la estrategia de seguridad, sostuvo que “sigue sin ser suficiente” porque los mexicanos continúan sin contar con “instituciones capaces de hacer valer la justicia”.

Finalmente, Henaro planteó que la recuperación democrática también depende de un cambio en la propia ciudadanía: “El reto para los ciudadanos latinoamericanos es dejar de ser habitantes y convertirnos en ciudadanos”. Para lograrlo, propuso “leer nuestras leyes, hacerlas valer y sobre todo elevar nuestros niveles de tolerancia”, con una premisa clara: “si nosotros no exigimos, entonces quién”.

Para ver el programa completo, haga clic aquí. 

Cuando el petróleo financia dictaduras

Articulo largo
Programa

En el programa de esta semana, analizamos cómo la energía se convirtió en un arma geopolítica, el impacto del conflicto en Irán y el estrecho de Ormuz sobre el petróleo y el diésel y las decisiones que están profundizando la vulnerabilidad energética de América Latina.

 

Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre las naciones que utilizan su fuerza para construir y mejorar la vida de sus ciudadanos, frente a los gobiernos que entienden el poder como una herramienta para someter, intimidar e imponer silencio: “No conviene confundir a los pueblos con quienes los gobiernan. El problema no son los rusos, los chinos ni los iraníes; son los sistemas políticos que concentran tanto poder que las decisiones de unos pocos condicionan la vida de millones”.

También se refirió a la invasión rusa de Ucrania y al costo humano que continúa provocando: “Rusia ofrece la expresión más brutal. Su cobarde invasión a Ucrania continúa violando la soberanía de una nación democrática y el costo humano sigue creciendo”. Y agregó que “No hay grandeza en lanzar ejércitos contra el vecino para corregir con sangre aquello que un tirano sociópata considera una injusticia histórica. Aquello es la vieja barbarie del poder en tiempos modernos”.

Sobre Irán, Gutiérrez señaló que “durante años, su régimen ha utilizado organizaciones terroristas como instrumentos de influencia regional”, y destacó que “a lo interno, siguen las ejecuciones, las detenciones arbitrarias y una represión interna extrema”. Asimismo, afirmó que “el precio de esa política, además del ciudadano iraní privado de libertad, lo paga el mundo entero”.

Al referirse a China, reconoció su peso económico y tecnológico, pero cuestionó el papel de su gobierno: “China, por su lado, es una gran potencia económica y tecnológica, pero su gobierno mantiene severas restricciones a las libertades civiles, sostiene el complejo militar-industrial ruso y apoya al criminal régimen iraní”. También sostuvo que “una potencia responsable debería utilizar su extraordinaria capacidad para reducir conflictos, no para contribuir —directa o indirectamente— a prolongarlos”.

Gutiérrez advirtió que “la ambición sin límites termina convirtiendo al poderoso en una caricatura de sí mismo” y que “una civilización empieza a extraviarse cuando el poder deja de reconocer límites”. Frente a ello, defendió principios fundamentales de las sociedades libres: “Libertad, Estado de derecho, división de poderes, propiedad, pluralismo y dignidad humana no son caprichos occidentales. Son conquistas civilizatorias que permiten al individuo vivir sin quedar sometido a la potestad del gobernante”.

También señaló que las democracias deben actuar con coherencia al defender esos principios: “El mundo democrático tampoco puede reclamar superioridad moral si abandona esos principios cuando resultan incómodos. Defenderlos exige coherencia, fortaleza y una política exterior capaz de distinguir entre coexistencia y complacencia”.

Para finalizar, Gutiérrez recordó que las consecuencias del poder sin límites trascienden las fronteras: “Las guerras, la intimidación y el patrocinio de la violencia no se quedan encerrados en los palacios donde se deciden. Cruzan fronteras, encarecen la vida, destruyen oportunidades y llenan cementerios”. 

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Ignacio Montes de Oca, escritor y periodista, y a Paulo de León, cofundador de Central American Business Intelligence, sobre el panorama geopolítico y el aumento en los costos de energía.

Montes de Oca inició por la importancia del estrecho de Ormuz y otras rutas marítimas, señalando que “es el 20 % de la riqueza la que se mueve no solamente de petróleo, sino también del gas que abastece a todo el mundo”. Añadió que el impacto alcanza directamente a los consumidores: “ese 20 % es lo que hace que el petróleo impacte en nuestra billetera”.

 

Sobre el papel de China en el conflicto energético, destacó que cuenta con importantes reservas y, al mismo tiempo, mantiene una relación estratégica con Irán: “Acumuló 1.6 millones de barriles de petróleo, con lo cual puede ‘tirar’ seis meses de conflicto sin despeinarse”. Además, afirmó que “es el principal comprador de petróleo de Irán, tanto como el 98 % y el principal proveedor de armas”, por lo que, a su juicio, “Irán aguanta gracias a ese respaldo de China, no solo financiero sino también militar”.

 

Al abordar los ataques ucranianos contra la infraestructura petrolera rusa, Montes de Oca explicó que el impacto sobre la capacidad energética de Rusia también tiene consecuencias militares. “Ucrania es la única forma que tiene de doblegar a Rusia”, afirmó. En ese sentido, explicó que “sin combustible, sin petróleo refinado, no se puede mover la economía. Si no se mueve la economía, entonces su maquinaria bélica tampoco funciona como debería funcionar”. Según su análisis, los ataques a la logística energética rusa están teniendo efectos en el campo de batalla.


Sobre Venezuela, sostuvo que el papel del petróleo y la relación de Washington con el gobierno venezolano están condicionando la transición política. Explicó que “el asociarse la Casa Blanca con una dictadura aleja la posibilidad de transición”, y contrastó las prioridades de Washington con las demandas de los venezolanos: “Los venezolanos dicen no es solamente prosperidad, también libertad, de eso se trata”.


Finalmente, al analizar las oportunidades de Argentina frente al auge de Vaca Muerta y el sector energético, Montes de Oca destacó el potencial de los recursos naturales, aunque también señaló sus limitaciones. “Sin lugar a dudas, si es una es la gran apuesta. El petróleo, la minería, o sea, todo lo que son las políticas extractivas”. Sin embargo, advirtió que el país enfrenta un dilema por su limitada capacidad de refinación y el impacto de los precios internacionales.

 

Por su parte, de León explicó que la actual presión sobre los precios de la energía responde, en buena medida, a una brecha entre oferta y demanda. Al analizar el mercado del diésel, señaló que “hay una crisis de las refinerías de diesel, particularmente en Europa y en América” y advirtió que, mientras la población y la clase media latinoamericana continúan creciendo, “quieren más petróleo y energía, pero la oferta no ha alcanzado el mismo ritmo”.

Sobre los subsidios a los combustibles, cuestionó las decisiones que buscan contener los precios en el corto plazo: “aquí es donde se junta el populismo con la ignorancia económica”. Frente a ello, planteó que las soluciones pasan por “estimular una oferta responsable” y por “una explotación responsable de los recursos que incentiven con buena regla la inversión”. Según explicó, “la demanda sigue creciendo a un ritmo más rápido que la oferta”.

También destacó las distorsiones que generan en los mercados y defendió una reducción de impuestos como alternativa: “Que cada quien decida con su dinero si gasta más o menos”. Añadió que los subsidios “distorsionan los mercados y generan detrás un aparato burocrático que es el que tiene que pagar el subsidio”.

De León también señaló que el precio de los combustibles en América Latina está condicionado no solo por los impuestos, sino por las deficiencias de infraestructura. “Es una mezcla de impuestos altos”, afirmó, pero agregó que “los costos de distribución se han disparado”. Como ejemplo, explicó que “en Estados Unidos el costo de transportar los productos como la energía o como la gasolina, más o menos es 8 % del costo de producción y en Latinoamérica es 25 %”. 

Finalmente, de León planteó la reducción de impuestos como una de las decisiones que podría favorecer la actividad económica. “Yo creo que también se nos ha olvidado que bajar impuestos es bueno, bajar impuestos estimula la inversión y estimula el consumo y le devuelve el dinero a la gente”, afirmó. Y resumió su posición señalando: “Bajar impuestos sería algo bueno. Yo creo que funciona y ha funcionado, pero a los burócratas no les gusta eso”.

 

Para ver el programa completo, haga clic aquí. 

 

 

¿Cómo sobrevive una nación sin educación?

Articulo largo
Programa

En el programa de esta semana analizamos los principales desafíos que enfrenta la educación. 

 

Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre la educación y la manera en que los gobiernos suelen privilegiar las obras visibles frente a una tarea que exige tiempo, disciplina y visión de largo plazo:“La educación, en cambio, no suele prestarse al espectáculo. Exige paciencia, rigor y una visión que vaya mucho más allá del siguiente período electoral”. 

También destacó la importancia de una educación de calidad para la libertad y el futuro de las naciones: “Cuando un país deja de enseñar a pensar, a leer con profundidad, a razonar, a distinguir entre verdad y opinión, a trabajar con disciplina y a exigir calidad, empieza a hipotecar su libertad”. En ese sentido, afirmó que “la ignorancia produce fantasmas y mediocridad satisfecha” y recordó que “educar no consiste únicamente en llenar cabezas de información, sino en formar carácter, criterio y responsabilidad”.

Gutiérrez también cuestionó los intereses que han intervenido en los sistemas educativos y señaló que “demasiados sistemas educativos han sido secuestrados por intereses que poco tienen que ver con los alumnos”. Por esta razón, “el estudiante termina pagando el precio de una cobardía que no eligió”, aseguró.

Asimismo, señaló la responsabilidad de las élites y de toda la sociedad en materia educativa: “No habrá economía moderna, instituciones sólidas ni democracia estable si quienes llegan a la vida adulta no tienen las herramientas intelectuales y morales para sostenerlas”. También recordó que la educación no depende únicamente de los sistemas públicos, pues “el maestro puede abrir la puerta, pero el alumno tiene que cruzarla”.

Para finalizar, Gutiérrez enfatizó que aprender requiere esfuerzo y que la sociedad debe recuperar una cultura que valore el conocimiento: “Aprender exige esfuerzo. Y el esfuerzo, aunque parezca palabra antigua, sigue siendo una de las virtudes más modernas”. Concluyó advirtiendo que “una nación que abandona a sus jóvenes se abandona a sí misma”.

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Amber Gove, economista e investigadora en educación, y a Ronald Flores, director del departamento de educación en la Universidad Francisco Marroquín, sobre los desafíos que enfrentan los sistemas educativos y cómo enfrentarlos. 

Gove abordó los principales desafíos que enfrenta la educación en América Latina y advirtió que las brechas de aprendizaje que aparecen en las pruebas PISA comienzan mucho antes de los 15 años. Explicó que estos desafíos se veían venir desde el 2019 con las pruebas en niños de 8 años. 

Sobre las razones detrás de estos rezagos, señaló que la evidencia ya muestra qué funciona para enseñar las habilidades fundamentales: “Sabemos por la ciencia de la lectura y la ciencia de la enseñanza que hay maneras que realmente funcionan para enseñar la lectura y la matemática a las edades tempranas”. Por ello, destacó la necesidad de fortalecer las capacidades de los docentes: “Debemos apoyar a estos docentes para realmente enseñar bien, medir bien y seguir lo que las investigaciones nos dicen que deben hacer”.

Gove también puso el foco en la importancia de atraer y preparar a los mejores profesionales para la docencia. “Son responsables para crear el futuro, literalmente crear y cuidar del futuro”, afirmó. 

Sobre el uso de la tecnología y la inteligencia artificial en las aulas, llamó a evitar una incorporación sin suficiente evidencia. Explicó que algunas investigaciones muestran que poner directamente la tecnología en manos de los niños no necesariamente produce buenos resultados y planteó que es “mejor usarlo como herramienta de apoyo para los docentes”. En particular, consideró que “sería demasiado temprano para poner inteligencia artificial en frente de todos los niños. Es mejor en las manos de los docentes”, acompañada de capacitación y apoyo para utilizarla adecuadamente.

Ante la pregunta de si un niño que llega a los 12 años con importantes rezagos todavía puede recuperar el aprendizaje perdido, Gove fue enfática: “Todo niño es rescatable”. Aunque reconoció que es más fácil evitar que las brechas se acumulen, sostuvo que “se puede recuperar con mucho esfuerzo y mucho apoyo”. También destacó las ventajas que ofrecen el español y el portugués para la enseñanza de la lectura, así como experiencias implementadas en países de la región que utilizan métodos prácticos y medición de resultados.

Finalmente, Gove planteó tres prioridades que, a su juicio, deberían estar en el centro de cualquier reforma educativa. La primera: “que todos sus niños deben salir del tercer grado con la capacidad de leer y hacer matemática”. La segunda, garantizar que los docentes cuenten con los materiales y el apoyo necesarios para alcanzar esa meta. Y la tercera, involucrar a las familias y considerar las necesidades de los estudiantes en todo aspecto humano.

Por su parte, Flores considera que los malos resultados educativos deben asumirse como “un llamado a la acción”, pues “lo que está en juego es nuestro futuro”. Al mismo tiempo, llamó a entender los cambios que atraviesan los jóvenes sin caer en el pesimismo: “No caigamos en menospreciar la capacidad de los jóvenes de adaptarse a esa nueva forma de aprender y comunicarse”.

Sobre la transformación en la manera de acceder al conocimiento, Flores explicó que “los jóvenes están cambiando porque ha cambiado la forma de transmisión de conocimientos, ideas y entretenimiento”. A su juicio, la sociedad está transitando “de una cultura lectora a una cultura audiovisual”, un cambio que tendrá efectos que todavía no es posible dimensionar completamente.
Flores destacó el papel de la educación como vehículo de movilidad y esperanza. Recordó que “la expectativa y la esperanza que teníamos como generación de que la educación era una forma de obtener mejores oportunidades, de cambiar nuestra situación de vida” ha sido fundamental para las aspiraciones individuales. Por eso, advirtió: “Nosotros como sociedad no podemos perder esa esperanza porque es el gran movilizador de las aspiraciones individuales y sociales”.

Sobre la inteligencia artificial en las aulas, Flores pidió cautela ante los primeros resultados disponibles. Explicó que todavía “es muy temprano llegar a conclusiones de tendencia” y que será necesario observar su evolución durante los próximos años. Sin embargo, identificó un riesgo concreto en el uso de estas herramientas: “El peor impacto es cuando los alumnos piensan que ya no necesitan pensar por sí mismos, ya no necesitan aprender porque todas las respuestas que ellos creen que necesitan se las va a dar la inteligencia artificial. Y no es así”.

Finalmente, Flores puso el énfasis en el papel de las personas y las instituciones que acompañan directamente a los estudiantes. Concluyó que lo más importante y básico es “educar a la próxima generación para que tengamos una oportunidad de tener un mejor futuro”.

Para ver el programa completo, haga clic aquí. 

Cuando el crimen organizado decide quién gobierna

Articulo largo
Programa

En el programa de esta semana, analizamos el avance de la inseguridad y el crimen organizado en América Latina, la debilidad institucional que permite su expansión y la necesidad de generar oportunidades económicas para enfrentar sus causas de fondo.

 

Dionisio Gutiérrez inició recordando que las naciones sufren cuando aumenta el crimen, pero que se quiebran cuando las instituciones que deberían contenerlo se corrompen o son capturadas por quienes viven de violar la ley. Explicó que “una policía ineficiente puede corregirse, una fiscalía lenta puede reformarse, un tribunal débil puede fortalecerse; pero cuando policías, fiscales, jueces, alcaldes, diputados o ministros empiezan a responder a redes criminales, intereses mafiosos o políticos corruptos, el problema cambia de naturaleza. Ya no estamos frente a un Estado débil. Estamos frente a un Estado criminal”.

También señaló las consecuencias que enfrenta el ciudadano cuando el Estado es ocupado por funcionarios corruptos y organizaciones criminales: “Los primeros buscan poder; los segundos, impunidad. Se encuentran, se necesitan y terminan construyendo un sistema donde la ley estorba, la justicia se negocia y el presupuesto público se convierte en botín”.

Gutiérrez advirtió que la captura de las instituciones transforma aquello que parecía una anomalía en una cultura: “Cuando el Estado es capturado por una cuadrilla de pícaros con títulos oficiales; cuando las instituciones dejan de cumplir su función, la sociedad pierde la estructura que hace posible la convivencia civilizada”.

También mencionó la responsabilidad de las élites y de quienes se mantienen al margen de la vida pública:  “Cuando la gente capaz abandona las instituciones, las instituciones no quedan vacías. Las ocupan otros”. Y recordó que “la democracia no funciona solamente porque haya elecciones”, sino cuando las instituciones cumplen su función y existe una cultura política capaz de castigar la corrupción en lugar de premiarla.

Para finalizar, Gutiérrez afirmó que “la batalla por la seguridad es, en el fondo, una batalla por la calidad del Estado”. Así como destacó que “los países fracasan porque sus instituciones fracasan” y que “no hay ciudadanía exitosa dentro de Estados débiles”. 

 

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Jonatán Lemus, doctor en ciencias políticas, sobre el avance de la inseguridad y el crimen organizado en América Latina.

 

Lemus advirtió que la inseguridad en América Latina está estrechamente vinculada con la fortaleza de las instituciones. A su juicio, “la debilidad de las instituciones tiene mucho que ver” con la expansión de la violencia, pues “las instituciones son necesarias para contener [este fenómeno]”. Explicó que el delito puede ser contenido cuando existe “una certeza de que el delito, la violencia utilizada de forma ilegítima, va a ser castigada”.

Sobre el llamado modelo salvadoreño, Lemus señaló que su aplicación en otros países enfrenta importantes dificultades. Explicó que el esquema depende de “suspender derechos constitucionales”, del encarcelamiento masivo y de un conjunto de medidas que algunos denominan “populismo punitivo”. Sin embargo, destacó que existe un elemento fundamental: “lo clave al final es el control institucional”. Según Lemus, sin ese control sobre los distintos poderes del Estado, “todo el modelo básicamente deja de funcionar”.

El analista también diferenció el desafío que enfrentan países como México frente al que enfrentó El Salvador. En México, explicó, “es muy diferente enfrentar el problema cuando te enfrentas a carteles de droga mucho más organizados”, además de que existen diferencias entre los gobiernos estatales y el federal en el control de las fuerzas policiales. Para Lemus, estas complejidades hacen que “la amenaza” sea mucho más difícil de enfrentar.

También destacó que “las políticas de mano dura son muy populares”, afirmó, pero subrayó que “la naturaleza del líder que impulsa a estas políticas es importante”. Al comparar las trayectorias de El Salvador y Ecuador, sostuvo que la estabilidad de la base política de un gobierno puede ser determinante, especialmente porque para los líderes que llegan como outsiders “es mucho más difícil mantener apoyo cuando no logran dar resultados inmediatos”.

Respecto de Brasil, Lemus señaló que la falta de una respuesta estatal efectiva puede llevar a la ciudadanía a respaldar soluciones de corto plazo. Explicó que, ante la ausencia de “una acción decidida del Estado”, algunos ciudadanos pueden ver en los grupos de vigilancia una respuesta a la problemática. Sin embargo, advirtió que este tipo de políticas “son de corto plazo” y que su respaldo puede surgir “más por una especie de frustración, que por una solución sostenible en el tiempo”.

Lemus también abordó la relación entre crimen organizado y democracia. Explicó que la violencia puede generar un círculo difícil de romper: “la violencia debilita las instituciones, y las instituciones débiles dan más paso para más violencia”. Además, señaló que las organizaciones criminales pueden intervenir en los procesos políticos mediante la violencia y el financiamiento de campañas, aprovechando las oportunidades que surgen en contextos democráticos.

El analista advirtió además que el crimen organizado ya no debe entenderse únicamente como una estructura paralela al Estado. Afirmó que las estructuras actuales son una fusión, al señalar que las organizaciones criminales han extendido sus actividades hacia ámbitos como la trata de personas e incluso el control de determinados servicios públicos. “Todavía quizás hay tiempo para actuar, pero creo que cada vez se hace más tarde”, agregó.

Finalmente, Lemus vinculó la inseguridad con la falta de oportunidades económicas. “Sin duda alguna creo que es una de las causas de fondo al no haber oportunidades”, señaló. Explicó que la violencia y la falta de perspectivas también contribuyen a la migración, pues las personas buscan no solo escapar de la violencia, sino también acceder a “una oportunidad para tener una vida digna”. En este sentido, sostuvo que los Estados pueden “eliminar las trabas para las inversiones, dar certeza a esas inversiones” e impulsar proyectos de infraestructura que permitan que los países prosperen y reduzcan los incentivos para que sus ciudadanos “se unan a una organización criminal o para migrar”.

 

Para ver el programa completo, haga clic aquí. 

 

Su lenguaje: dinero, control, impunidad y poder

Articulo largo
Programa

En el programa de esta semana analizamos la evolución de las mafias en América Latina, su penetración en las instituciones y los desafíos que enfrenta la región para recuperar la seguridad y el control del Estado.

 

Dionisio Gutiérrez inició abordando el alto costo que América Latina ha pagado por la alianza entre la política y el crimen, con Estados penetrados por mafias, gobiernos que negocian con organizaciones criminales y estructuras públicas que terminan sirviendo a quienes deberían combatir. Advirtió que “cuando eso ocurre, la república deja de ser casa de ciudadanos, la ley se vuelve selectiva, la justicia pierde autoridad y la política, en vez de ordenar la convivencia, administra miedo, impunidad y clientelismo”.

También explicó que el crimen organizado no responde a una ideología y puede utilizar distintos discursos para alcanzar sus objetivos: “Puede vestirse de izquierda o de derecha, hablar de justicia social o de mano dura, envolverse en discursos revolucionarios o conservadores. Su lenguaje verdadero es otro: dinero, control, impunidad y poder”. Y señaló que cuando encuentra políticos dispuestos a asociarse con él, “el resultado es devastador”.

Gutiérrez recordó que América Latina ha tenido demasiados gobiernos que, en lugar de enfrentar a las mafias, han pactado con ellas por corrupción, cálculo político o ambas razones. 

Asimismo, señaló que el daño del crimen organizado va mucho más allá de los asesinatos y las cifras de criminalidad, pues “las mafias destruyen confianza. Expulsan inversión. Obligan a emigrar. Corrompen policías, jueces y fiscales. Intimidan a periodistas. Financian campañas. Compran alcaldes. Penetran congresos”. Y advirtió que, cuando llegan a cierto punto, “ya no necesitan esconderse del poder porque forman parte de él”.

Para finalizar, Gutiérrez afirmó que América Latina necesita recuperar instituciones capaces de enfrentar al crimen dentro de la ley: “Estados fuertes, pero fuertes en la ley. Policías capaces, pero sometidas a controles. Fiscales independientes. Jueces protegidos. Cárceles gobernadas por el Estado y no por criminales”. Y remarcó que los gobiernos deben entender que “negociar la soberanía con las mafias es traicionar a la nación. Y ninguna sociedad libre puede aceptar eso como destino”.

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Juan Luis Sanz, periodista, sobre la evolución de las mafias en América Latina, su penetración en las instituciones y los desafíos que enfrenta la región para recuperar la seguridad y el control del Estado.

 

Sanz explicó que el crimen organizado actual es “una red de poder político, de poder económico y de control territorial”, mucho más diversificada y tecnificada que en el pasado. A su juicio, comprender su dimensión en América Latina exige reconocer “un factor de constante infiltración o alianza con estructuras políticas y con estructuras estatales”.

 

Sobre la llamada guerra contra las drogas, Sanz sostuvo que nunca tuvo posibilidades reales de ser ganada, pues “el consumo de drogas va a continuar”. Consideró que plantear las estrategias de seguridad desde “una lógica guerrerista y con términos absolutos” constituye una simplificación que dificulta discutir qué objetivos son realmente alcanzables. Además, señaló que las grandes iniciativas contra el narcotráfico han estado “más asociadas a intereses geopolíticos que a una verdadera preocupación por la salud pública”.

 

Al abordar la extorsión, destacó que su eficacia para las estructuras criminales radica en que constituye “una fórmula muy barata y muy eficaz de capitalización de control territorial” y representa “una fuente de liquidez inmediata, constante”. La falta de denuncias, explicó, también responde a que esta práctica “está normalizada” entre muchas de las personas y negocios que la padecen, mientras existe poca confianza en que las autoridades la consideren una prioridad.

 

Frente al debate sobre el aumento de la violencia en la región, Sanz llamó a evitar diagnósticos simplistas. Aunque reconoció que existen incrementos dramáticos en países como Ecuador y Haití, señaló que “en general, la tasa promedio de homicidios en América Latina se mantiene alrededor de un 20%”. La región, advirtió, “sigue siendo la región del mundo que, en comparación con su población, sufre más violencia y genera, por tanto, más violencia”, pero cuestionó que pueda hablarse de una “espiral de violencia” de manera generalizada.

 

El periodista también abordó la expansión del crimen organizado hacia actividades como la minería ilegal y el comercio de oro. Explicó que el metal se ha convertido en un atractivo para las mafias porque “se ha revalorizado de una manera enorme”, aunque advirtió que no es el único instrumento utilizado: “las criptomonedas son una herramienta poderosa y cada vez más utilizada por las estructuras criminales”. En general, sostuvo que “todo lo que sea difícil de controlar desde los Estados” constituye una herramienta poderosa para las organizaciones criminales.

 

Al referirse a la penetración de las mafias en la economía legal, Sanz rechazó la idea de que estas operaciones ocurren sin ser detectadas. “Yo no creo que suceda sin que nadie lo vea venir”, afirmó. A su juicio, ocurre “cuando quien lo ve venir se suma a la corriente del beneficio” y cuando las políticas de seguridad carecen de continuidad y consistencia. También destacó que muchas organizaciones criminales “han nacido en las cárceles y seguimos dándole la espalda a esa realidad”.

 

Finalmente, Sanz planteó que la principal herramienta ciudadana para enfrentar el problema en el mediano y largo plazo es “el voto consciente y la reflexión”. Frente a la popularidad de las llamadas soluciones mágicas contra la criminalidad, llamó a “protegernos de la información y de la trampa de las soluciones mágicas” y a respaldar a actores políticos de los que exista “la mayor certeza posible de que no tienen vínculos criminales”. Esto, sostuvo, es indispensable para preservar “una policía o un ejército o unas fuerzas de seguridad limpias que trabajen desde la inteligencia y desde la reflexión y desde la calidad técnica y no desde la propaganda para proteger a un gobierno de turno”.

 

Para ver el programa completo, haga clic aquí. 

 

 

No por miedo al futuro, sino por respeto a la vida

Articulo largo
Corto

En el programa de esta semana, analizamos el fenómeno El Niño y sus implicaciones económicas y sociales. 

 

Dionisio Gutiérrez inició recordando que, a lo largo de la historia, el ser humano ha tenido que enfrentar no solo sus propios errores, sino también los “humores de la naturaleza”: sequías, inundaciones, incendios, tormentas y terremotos. Y, cuando estos fenómenos ocurren, dejan “violencia, destrucción, pobreza, migración y dolor. Cambia paisajes, vacía pueblos, arruina cosechas, obliga a familias enteras a empezar de nuevo”, señaló. Es así como recordamos que no somos dueños del mundo, sino huéspedes. 

 

A pesar de que la Tierra siempre ha tenido ciclos de más frío o calor, resaltó la importancia de reconocer que “una humanidad más numerosa, más urbana y más productiva deja una huella mayor sobre el planeta que la sostiene”. Bajo esa línea, insistió en que no se debe convertir el cuidado de la naturaleza en “una religión política” o en “excusa para limitar libertades”. Sin embargo, hay que ser conscientes de que los recursos no son infinitos. 

 

Por otro lado, señaló que los “golpes de la naturaleza no castigan a todos por igual”, pues “Quien tiene recursos reconstruye”, pero “quien nada tiene, pierde incluso aquello que parecía imposible perder”. Por eso, recordó la importancia de la solidaridad como pilar de la civilización. 

 

Para finalizar, Gutiérrez aseguró que el hombre libre “no es aquel que hace cualquier cosa, sino aquel que entiende las consecuencias de sus actos”. Por eso, llamó a trabajar por el desarrollo sostenible: “Podemos producir más y mejor sin destruir. Podemos crecer sin ensuciarlo todo. Podemos innovar para utilizar menos recursos y preservar más naturaleza. Podemos vivir en ciudades más limpias, proteger bosques y recuperar ríos sin renunciar al progreso ni convertir la prosperidad en pecado”.

 

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Alex Guerra, doctor en geografía y medio ambiente, y a Lisardo Bolaños, economista y doctor en políticas públicas, sobre el fenómeno natural El Niño y sus implicaciones económicas y sociales. 

 

Guerra inició explicando que El Niño altera las lluvias y las temperaturas a escala global y “acentúa los extremos del agua”. En América Latina, sus efectos son distintos según la región: mientras Centroamérica enfrenta sequías y una fuerte reducción de las lluvias, otras zonas reciben precipitaciones excesivas e inundaciones. Para él, lo preocupante es que ambos fenómenos generan impactos sobre “ecosistemas, poblaciones y agricultura”.

También advirtió que este episodio ocurre sobre un planeta que ya registra temperaturas más elevadas. Explicó que la intensidad de El Niño está determinada por el aumento de la temperatura del Pacífico ecuatorial y señaló que “en la actualidad, esa temperatura ha ido subiendo”. A partir de ello, consideró que “se espera que este sea el evento de El Niño más intenso que conocemos”.

En la agricultura, el primer impacto de El Niño aparece en la disponibilidad de agua. Guerra explicó que los cultivos de secado, que dependen completamente de las lluvias, son especialmente vulnerables cuando la reducción de precipitaciones coincide con el momento en que necesitan más agua. El resultado ya puede observarse en distintos cultivos: “el maíz en muchos lugares están secos, en otros creció, pero no tiene mazorca y en otros si tiene la mazorca, tiene algunos granitos escasos”. A esto se suma el aumento de las temperaturas, que “estresa también los cultivos” incluso cuando existe acceso al riego.

Sobre la gestión del agua, Guerra destacó que América Latina cuenta con una enorme riqueza hídrica, pero enfrenta importantes deficiencias institucionales. “América Latina es la región más rica en recursos hídricos del mundo” y utiliza menos del 5% de sus reservas, pero “la gestión de esa agua está muy rezagada”. Por ello, sostuvo que el desafío consiste en mejorar “la infraestructura, el financiamiento y la gobernanza”.

A su juicio, una mejor gestión permitiría transformar el agua de una fuente de vulnerabilidad en una oportunidad de desarrollo: “tenemos que mejorar para aprovecharla y que el agua, en lugar de ser fuente de destrucción, de impactos, de pobreza, de hambre, de conflictos, sea fuente de bienestar y prosperidad para esta región tan rica”.

El impacto más inmediato se observa en el corredor seco de Centroamérica. Guerra señaló que durante 2026 hay lugares donde “la reducción de las lluvias ha sido de un 80 %” y que algunos agricultores “perdieron totalmente sus cultivos”. Advirtió que, conforme se agoten las reservas de alimentos de las familias, aumentará la dificultad para garantizar su alimentación durante los meses siguientes.

Frente a las inundaciones, señaló que son “el fenómeno que mayor impacto tiene en la región y a nivel mundial”. Aunque existen soluciones para reducir sus efectos, requieren planificación e infraestructura. El problema, según explicó, es que “lamentablemente, lo que hacemos es atender las emergencias en lugar de trabajar en la prevención”.

Finalmente, Guerra llamó a superar la polarización ideológica alrededor del cambio climático. Más allá de las discusiones sobre sus causas, sostuvo que “los impactos y los retos son reales”. Por ello, consideró necesario encontrar “un equilibrio entre lo social, económico y la naturaleza” y, sobre todo, organizarse para ser resilientes como sociedad. 

 

Por su parte, Bolaños advirtió que uno de los principales problemas frente a los fenómenos climáticos es la dificultad de los gobiernos para pensar más allá del corto plazo. “Nos cuesta ver mucho más allá del mes” y, en el ámbito político, “nos cuesta ver más allá de los años [en el gobierno]”, señaló. A su juicio, esta limitación provoca que los países subestimen riesgos que pueden tardar años en repetirse: “Así que es un tema de miopía”.

Sobre los efectos económicos de una crisis climática, Bolaños explicó que la recuperación puede extenderse mucho más allá del impacto inicial. Aunque un fenómeno natural puede afectar la economía durante un año, “el proceso de reconstrucción económica para el gobierno, para las personas, para las empresas, puede tardar de 3 a 5 años”. Advirtió además que las medidas adoptadas para contener la inflación, como el aumento de las tasas de interés, pueden dificultar todavía más la reconstrucción.

Bolaños también recordó que la combinación de shocks externos no es nueva para América Latina. Hizo referencia a 1982, cuando la región enfrentó simultáneamente “la crisis de la deuda al mismo tiempo que El Niño”. En el escenario actual, señaló que el incremento y la variabilidad de los precios del petróleo dificultan la planificación de largo plazo.

Frente al impacto de las crisis climáticas sobre los alimentos, Bolaños destacó la necesidad de pensar desde ahora en mecanismos de adaptación. Planteó “cómo empezamos a cambiar algunos de los cultivos”, desarrollar “mejores formas de generar agricultura”, construir “más terrazas que nos permitan reducir los impactos de las tormentas repentinas con inundaciones” y desarrollar “semillas que nos ayuden a resistir de mejor manera las sequías o las inundaciones”. Para él, la respuesta requiere también “invertir de manera conjunta en mecanismos que nos ayuden a soportar” estos problemas.

Sobre las respuestas de política pública, Bolaños reconoció que los gobiernos muchas veces priorizan demostrar que están actuando antes que resolver efectivamente el problema. “Nos gusta muchas veces querer mostrar que hemos hecho algo, aunque ese algo no necesariamente resuelva el problema”, afirmó. También advirtió que “a veces negamos que tenemos un problema” y comparó esta actitud con postergar una consulta médica hasta que una enfermedad se agrava. “Eso es muy similar en política pública”, concluyó.

Finalmente, Bolaños vinculó directamente la prudencia fiscal con la capacidad de un país para preservar su margen de acción ante las crisis. “Total y absolutamente”, respondió al planteamiento de que unas cuentas públicas sanas constituyen una forma de libertad. Recordó nuevamente los efectos de las crisis de 1982, 2001 y 2007, y sostuvo que “mientras más endeudados con malas políticas fiscales, terminamos enfrentando después la incapacidad para hacerle frente a otras prioridades”. Por ello, llamó a los ciudadanos a “cuestionar al poder” y a desconfiar de “lo fácil que les gusta dar ‘dulcito’” frente a la necesidad de ofrecer “las respuestas a largo plazo que necesitamos”.

 

Para ver el programa completo, haga clic aquí. 

 

Los gobernantes HDP que hipotecan el futuro

Articulo largo
Programa

En el programa de esta semana, analizamos la trampa del populismo, el uso del gasto público con fines políticos y sus consecuencias para el desarrollo económico de América Latina.

 

Dionisio Gutiérrez inició con una fábula sobre un gobernante que repartía monedas que no eran suyas, mientras una multitud aplaudía sin preguntar quién había llenado la bolsa ni qué ocurriría cuando se agotara. A partir de esta historia, explicó una de las grandes desgracias de Iberoamérica: “la trampa fiscal del populismo”.

Gutiérrez señaló que gobiernos incapaces de crear prosperidad han aprendido a distribuir dependencia, convirtiendo el presupuesto en un mercado de lealtades mediante subsidios, empleos públicos innecesarios y derechos proclamados sin financiación sostenible. Advirtió que “la ayuda social se pervierte cuando el gobernante no busca levantar al ciudadano, sino mantenerlo arrodillado y agradecido” y que “el subsidio deja de ser puente y se convierte en corral”.

También describió la realidad económica de la región: “América Latina produce poco, debe mucho y promete demasiado. Esa combinación no es política social; es una cuenta regresiva”. Explicó que el populista gobierna pensando en la próxima encuesta y evita decir que los bienes son escasos, que cada derecho material exige recursos y que alguien debe trabajar, invertir, ahorrar y pagar impuestos.

Gutiérrez recordó el desenlace que América Latina conoce bien: “Primero, llega el regalo. Después, el déficit. Luego, la deuda, los impuestos, la inflación, la fuga de capitales y el deterioro de los servicios. Finalmente, cuando ya no queda riqueza que repartir, el mismo gobierno que prometía abundancia comienza a racionar la escasez”.

También sostuvo que los populistas comprometen el futuro de las nuevas generaciones para obtener beneficios políticos inmediatos: “Los populistas gastan el porvenir de los jóvenes para comprar el aplauso del presente”. Y afirmó que su verdadera ideología es “el poder corrupto”, mientras “el dinero público es su herramienta; la dependencia, su método; la impunidad, su aspiración”.

Afirmó que “un Estado digno protege al necesitado, pero también crea las condiciones para que deje de necesitarlo”. Y, finalmente, advirtió que “la trampa ya está armada” y que cada promesa sin respaldo acorta la mecha. Cuando llegue la crisis, quienes promovieron ese modelo conservarán sus privilegios, mientras el pueblo descubrirá que “el populismo se pagaba con su futuro”.

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Hernán Bonilla, presidente del Centro de Estudios para el Desarrollo en Uruguay, y a Hugo Maul, economista, sobre el uso del gasto público con fines políticos y sus consecuencias para el desarrollo económico de América Latina.

 

Bonilla inició resaltando que la dinámica populista se repite bastante en el continente: “Detrás está la idea de que muchos de los problemas que enfrentamos se pueden resolver con mayor gasto público, mayor inversión del Estado”. Sin embargo, aseguró que esta es una “trampa” y las “expectativas de la gente se ven decepcionadas”. 

 

Respecto al uso del dinero público para influir en elecciones, señaló que es otra maniobra más del populismo y termina siendo contraproducente: “Ese dinero que se incrementa en transferencias, como hay que cubrirlo emitiendo dinero, aumenta la inflación y llega la inestabilidad macroeconómica”. Agregó que pasa lo mismo con el aumento del déficit, que termina siendo excusa para “aumentar los impuestos” cuando eso pudo haberse evitado con la disminución del gasto público. 

 

Bonilla mencionó que el caso de Perú es uno de los pocos en que la política y la economía se han disociado: “Un caos político tremendo (...), pero un banco central independiente que lograba mantener ciertas reglas del juego”. Sin embargo, a su juicio, ese modelo “estaba llegando a su límite” y subraya la importancia de redirigir a “un camino de desarrollo”. 

 

Para concluir, señaló que es importante “resistir la tentación populista”, pues muchas veces “las recetas mágicas terminal mal y aunque pueda sonar bien en el presente, y sea una promesa de corto plazo más atractiva que el duro camino del crecimiento, siempre terminan siendo mentiras y atajos que conducen a callejones sin salida”. 

 

Por su parte, Maul señaló que América Latina no ha logrado afianzar un modelo de desarrollo, lo cual “deja a grupos poblaciones vastas sin acceso a un buen empleo, con ingresos insuficientes y los políticos ofrecen pan para hoy y hambre para mañana”. Ante este contexto, muchas personas “no tienen nada que perder” y caen “víctimas” de estas medidas populistas, añadió. 

 

Respecto a cómo comprender que lo “gratuito” se cobra en realidad mediante impuestos inflación, deuda o menos oportunidades, indicó que “el gobierno no produce nada. Los gobiernos se comen los recursos que le han sacado a los consumidores”. Agregó que es un problema que se venda al Estado como una “especie de personificación de Dios que puede crear riqueza”, pero el problema viene cuando es hora de pagar. 

 

Por otro lado, aseguró que el populismo necesita un relato y un enemigo: “El relato somos los pobres. ¿Por culpa de quién? De los ricos. Por lo tanto, cualquier cosa que sea haga por el pueblo y el sacrificado sea el rico, es lo demandan estos líderes”. Sin embargo, señaló que en los países donde se practican estas decisiones “no hay incentivos para invertir”. 

 

Para finalizar, Maul señaló que en América Latina se necesitan “Estados funcionales en las funciones básicas: seguridad, justicia y mínimo de educación y salud”. Añadió que el problema también recae en el electorado, cayendo en “falacias a la hora de las elecciones”. 

 

Para ver el programa completo, haga clic aquí. 

 

 

Articulos Relacionados

Newslatter

¡Suscríbete!
 

Recibe nuestras publicaciones y noticias